23.2.07

PERIODISMO QUE HACE HISTORIA

LA TRIBU DESDICHADA

Por Manuel Leguineche

LAS GUERRAS DEL SIGLO XX HAN SIDO CONTADAS A TRAVÉS DE LA PRENSA ESCRITA Y DE LA RADIO HASTA LA 2ª GUERRA MUNDIAL, DESPUÉS LA TELEVISIÓN SE INCORPORÓ EN VIETNAM A LA COBERTURA PERIODÍSTICA Y, POR ÚLTIMO, LA GUERRA EN LA EX YUGOSLAVIA O EN IRAK HAN SIDO TRANSMITIDAS DE MANERA VIRTUAL. NO OBSTANTE, LOS PERIODISTAS HONESTOS SIGUEN ASPIRANDO A SER TESTIGOS DE PRIMERA FILA.

La tribu desdichada. Apartaos de mi camino, miserables borrachos", era la frase con la que el general Kitchener obsequiaba a los corresponsales de guerra en Sudán, tal y como recoge Philip Knightley en su libro La primera baja. Los soldados venían a ser algo así como los corresponsales de guerra, mal avenidos y borrachos.
Hace falta mucha vocación para aguantar un ritmo tan infernal y un desprecio tan profundo. Pero el periodismo de investigación no ha cedido y sigue dando disgustos a los generales, a los patrones de las grandes empresas y a los altos funcionarios. Hace falta mucho cuajo para resistir día a día tantas dificultades. Conocimos las que sufrieron (y gozaron) Woodward y Bernstein en el curso de su trabajo en el Watergate.
Pero ése es sólo un emblema del oficio. Hay otros muchos casos en los que la persecución de la noticia y la identificación de los culpables o de los responsables fue voraz e indeclinable. En todos esos casos triunfó el periodismo de investigación.Estos periodistas son los que fueron llamados el siglo pasado muckrakers, o sea, los que hozan en la basura. Para acceder con éxito a este tipo de periodismo se necesita entre otras cosas tiempo, persistencia y dinero.
En los países en los que no ha triunfado el periodismo de investigación, resulta una tarea imposible, y hay otro dato: una sociedad impermeable al secreto, que huye de las fuentes. Nada se puede hacer con ese tipo de individuos que no sueltan prenda. Pero se trata de no abandonar su presa que es lo que hace del periodismo un arte y una búsqueda de la verdad.
"Cuando llega una guerra la primera víctima es la verdad", dijo una vez el senador norteamericano Hiram Johnson. El servicio de prensa fue hasta que llegó William Howard Russell una emanación de los ejércitos.
"Apartaos de mi camino". Privados de las fuentes del conocimiento, los corresponsales debieron batirse contra los guardianes del tesoro: ni una palabra salía de sus labios que contuviera algún secreto. Se trataba de abrir la Caja de Pandora y descubrir relaciones nuevas. Russell -que está enterrado en la londinense catedral de San Pablo, bajo una placa que reza: "El primero y más grande de los corresponsales de guerra"- rompió con ese esquema de sumisión a las autoridades militares. Se puso a informar por su cuenta, a moverse en mula por el frente hasta donde le dejaban, a informar con veracidad in situ.
Su brillante crónica de la carga de la Brigada Ligera en The Times del 14 de noviembre de 1854 llevó la consternación a la opinión pública británica. La verdad era una píldora amarga y Russell, el primer testigo incómodo. Se llamó a sí mismo "el mísero padre de una tribu desdichada". Russell estaba, a pesar de todo, hecho de la madera de los héroes que gustaban a los militares, patriotas antes que reporteros.
La Primera Guerra Mundial fue todavía tiempo de la Galaxia Gutenberg. La Segunda Guerra Mundial traería la hegemonía de la radio; Vietnam, de la televisión, y el Golfo o Kosovo, de la realidad virtual. Martha Gellhorn, tercera esposa de Hemingway y una de las mejores corresponsales de todos los tiempos, afirmó que Vietnam había sido la última guerra de los enviados especiales.
Ella misma fue expulsada de Vietnam a mediados de los sesenta por sus investigaciones sobre abusos y casos de corrupción. Otro testigo incómodo.Churchill aseguró que después de las guerras atómicas vendrían las guerras atomizadas, eso es lo que puede estar pasando ahora en Congo, Irak, Darfur y tantos otros puntos negros que empiezan o se desarrollan donde siempre, en Oriente Próximo. Ahora, y no sólo ahora, van todos los periodistas juntos y les dejan algo de libertad para disimular, con cuentagotas.
Hay quienes prefieren estas guerras masificadas en las que se les controla mejor a los de la tribu. Las mismas ruedas de prensa, las mismas declaraciones, la misma rutina, y llegarás a la conclusión de que desde donde mejor se informa es desde Washington. Algunas de las mejores exclusivas han nacido allí, no en el ardor de la batalla ni en las trincheras, son guerras que se desarrollan en los despachos.
Sin embargo, los lectores necesitan descripciones dramáticas y un material así, caliente, no se logra desde los hoteles, sobre los miradores de la guerra o sobre la base de los partes oficiales que el ejército entrega en forma de observaciones de un testigo ocular. Hay que arriesgar, acercarse a primera línea. Más lejos, la foto no vale. Más cerca puede ser una traición a la patria. El periodismo confundido con el espionaje. Nada hay que hacer que dañe al ejército propio. Para ellos, el periodista debe ser antes un patriota que un cronista civil por libre. Cualquier cosa que diga o escriba servirá como información para el enemigo. Ya dijo Napoleón que prefería el control de los periódicos a una división en combate.
Un historiador escribió que, debido a los propagandistas del Estado Mayor y a los empeñados en ignorar las derrotas, "no hubo periodo más ignominioso en la historia del periodismo que los cuatro años de la Gran Guerra". En 1917, en la batalla de Somme, cayeron divisiones enteras. Los aliados perdieron 600.000 hombres en una sola batalla. Los diarios se olvidaron de la noticia por temor a un colapso de la moral de combate, a una crisis en el alistamiento de reclutas o a un levantamiento general que se vislumbraba en el horizonte. No sólo es que sufriera la verdad, sino que los periódicos se transformaron en aparatos de propaganda.
En las trincheras españolas de 1936 se inició un debate a cara de perro sobre objetividad y compromiso. Los corresponsales acreditados en el bando de la República fueron por lo general abanderados de la causa, lo mismo que los del bando franquista. Eran más los destinados a tomar partido que los defensores de la vía descriptiva, distanciada, que contaba los hechos sin editorializarlos. "¡A la mierda con la objetividad, gritó Martha Gellhorn, aquí lo que está en juego es la derrota del fascismo!".
Este debate no ha terminado aún, porque las dos escuelas de pensamiento compiten ásperamente. Hemingway fue un mal corresponsal de guerra: cuando la República se derrumbaba en todos los frentes, anunciaba en sus periódicos canadienses su inminente victoria. El corazón le pudo a la cabeza.Hoy las líneas morales se entrecruzan. Las guerras son un batiburrillo de violencia y crueldad si es que se le puede llamar guerra a una sarracina como en Irak. Hay pocas guerras entre naciones, son más entre vecinos, entre partidos, ya no hay reglas del juego, tampoco se venden más periódicos, eso quedó en el conflicto de Vietnam, por ejemplo, en el My Lai, de Seymour Hersh. Hoy se utilizan otrasvías, el libro reportaje con revelaciones de un político presente; documentales de autor, Michael Moor, etcétera. Y con frecuencia estos choques duran mientras dura el dinero para sufragarlos.
Alguien dijo cuando se reunieron miles de periodistas en el frente de Kosovo que aquello parecía el Tour y no le faltaba razón. Las guerras son ruedas de prensa sucesivas. Peter Arnett se salió de la pista al intentar, como en otros tiempos, contar la guerra secreta de Laos. Hay poco espacio para las exclusivas, si es que queda alguno. Hay cosas del género rearme nuclear de Corea del Norte o Irán, pero merece más la pena ocuparse del cambio climático. La guerra nunca pasará de moda, pero habrá grados. ¿Vuelven las guerras atómicas? ¿Y otra vez con el equilibrio del terror?

18.2.07

MUERE MÁS GENTE EN ACCIDENTES QUE EN ATENTADOS Y GRANDES TRAGEDIAS

LA CANTIDAD DE MUERTOS EN ACCIDENTES DE TRÁNSITO DURANTE LOS PRIMEROS 37 DÍAS DEL AÑO SUPERA A LA SUMA DE FALLECIDOS EN ´CROMAÑÓN´, EN EL ACCIDENTE DE LAPA, EL INCENDIO DE LA DISCO KHEIVIS, LA VOLADURA DE RÍO TERCERO Y EN LOS ATENTADOS TERRORISTAS A LA EMBAJADA DE ISRAEL Y LA AMIA.

PETITORIO DE LOS PADRES DE LA TRAGEDIA DE LOS ALUMNOS DE LA ESCUELA ECOS

Casi paradójicamente, el que fue decretado como el Año de la Seguridad Vial en Argentina empezó siendo uno de los más trágicos de la historia en esta materia. Hasta el 6 de febrero, la Defensoría del Pueblo de la Nación contabilizó 404 muertos en accidentes de tránsito en todo el país. La cifra es impactante. Sin embargo, no asombra a los expertos, que desde hace varios años reclaman una política de Estado seria, que logre disminuir la cantidad de víctimas.
“Las cifras no llaman la atención. Vienen siendo muy altas en los últimos años. Pero ahora el tema tomó estado público”, afirma Julio Bovio, jefe del Departamento de Asuntos Viales del Automóvil Club Argentino. Los accidentes del tránsito son la principal causa de muerte en personas de hasta 35 años en el país.
Las estadísticas indican que los números se repiten incansablemente cada año, ante la mirada casi impasible del Estado. Pareciera que se trata de índices sorpresivos y desconocidos hasta el momento, pero estaban al alcance de cualquiera pocos meses atrás, mucho antes de que se apropiaran del espacio mediático.
Según la asociación Luchemos por la Vida, en 1996 murieron 7.864 personas en accidentes de tránsito en Argentina. La cifra trepó a 8.123 al año siguiente y fue igualmente elevada en 2006: murieron 7.557 personas, con un promedio diario de 21 víctimas fatales. Salvando las enormes distancias, en Argentina hay muchas más muertes en accidentes de tránsito que las que se registraron a lo largo de la historia en atentados y tragedias, como el incendio de República Cromañón.
Son miles cada año. Pero suceden en lugares diferentes, separadas por horas, minutos y kilómetros. En circunstancias distintas y por causas particulares. No guardan conexión entre sí. Y pasan, en silencio. Tienen escaso impacto en las noticias y no provocan la reacción inmediata de las instituciones. En su gran mayoría, son evitables. De acuerdo con datos difundidos por el Instituto de Seguridad Vial (ISEV), en enero la cantidad de accidentes aumentó un 35 por ciento en todo el país respecto del mismo mes de 2006. Y se registró un incremento del 6,3 por ciento en el número de muertos. Ocurrieron predominantemente en zonas urbanas, aunque de la totalidad de muertes, el 75 por ciento se produjo en las rutas.
Por decreto del Poder Ejecutivo del 30 de noviembre del año pasado, 2007 fue declarado Año de la Seguridad Vial. Esta medida obliga a que toda la papelería de la administración del Gobierno lleve como membrete esa leyenda. Sin embargo, tanto desde la Defensoría del Pueblo de la Nación como desde las ONG y asociaciones dedicadas al tema se reclaman políticas públicas concretas para que disminuya la cantidad de muertes.
“En octubre de 2005 se lanzó un Plan Nacional de Seguridad Vial, pero no se hizo nada. El resultado es lamentable, no existe una política de Estado orientada a la seguridad vial”, dice Bovio. Los especialistas ya abandonaron el término “accidentes” de tránsito para cambiarlo por “siniestros”. Hablan de “endemia de accidentes viales” y “situación grave” y piden una intervención urgente.
“FALTA DECISIÓN Y VOLUNTAD POLÍTICA PARA DAR SOLUCIONES Y APLICAR LA LEGISLACIÓN”
Por Graciela Pepe
Más de 400 muertos en lo que va del año, siete mil víctimas anuales, un alto índice de imprudencia, falta de controles y una mayor toma de conciencia se combinaron en el año 2007 para provocar cierta reacción estatal en materia de accidentes viales.
En la provincia de Buenos Aires, el gobernador Felipe Solá decretó el estado de emergencia a mediados de enero. Pero los expertos reclaman la aplicación urgente de políticas concretas en todo el país.
Para el defensor del Pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, “aunque hay acciones de algunos gobiernos, todavía falta un verdadero Plan Integral de Seguridad Vial con una autoridad única” de aplicación. La Defensoría ya lanzó la iniciativa popular Porque la Vida Vale, que propone la declaración de la emergencia vial en todo el territorio de la Nación, por el término de dos años. “La legislación existe, pero no se aplica. Falta voluntad o decisión política para solucionar el tema”, explica Alicia Copello, miembro de la asociación Luchemos por la Vida. La ley nacional 24.449 fue sancionada en diciembre de 1994 pero, según los analistas, aún no se implementaron las políticas diseñadas para reducir el índice de siniestralidad y no cuenta con la adhesión de las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza.
Las ONG y asociaciones especializadas en el tema coinciden en sus pedidos hacia el Estado. Los puntos principales del reclamo son: declaración de emergencia vial, creación de una autoridad de aplicación, unificación de criterios para la expedición de licencias de conducir (y sanciones que puedan derivar en el retiro de la licencia para los infractores frecuentes) y la asignación de un presupuesto específico para educación y seguridad vial. Para Copello, es fundamental la existencia de controles y sanciones severos en todo el territorio nacional. “La decisión la tiene que tomar el Estado, porque debe asignar un presupuesto para el área, invertir en educación, hacer obras de ingeniería vial y preparar a las autoridades, como la Policía, para lograr que se cumpla la ley”, explica. La existencia de legislaciones diferentes en materia de seguridad vial en distintas jurisdicciones puede generar conflictos en su aplicación.
Por citar un ejemplo, la ley 24.449 y el decreto 40/2007, que rige en la provincia de Buenos Aires, establecen un límite de velocidad máxima en áreas urbanas de 40 kilómetros por hora en calles y 60 en avenidas. En tanto el Código de Tránsito porteño eleva a 70 kilómetros por hora la velocidad máxima en las avenidas Del Libertador, Figueroa Alcorta, Quiroga y Obligado.
El otro punto importante es la existencia de una única autoridad de aplicación (como en España, donde la Dirección General de Tráfico depende del Ministerio del Interior) que defina y unifique las políticas. Para el defensor del Pueblo, la política de seguridad vial forma parte de la política general de protección de los derechos humanos, que aún espera solución.

31.1.07

Vacaciones

Por el bien de la salud del director de dicha publicación y de los destinatarios directos, o sea los lectores, Babilonia Periodística cerrará de vacaciones.
Sepan disculpar las molestias y nos reencontramos nuevamente a mediados de febrero con toda la información que no les podrán brindar los grandes medios de comunicación.-

Fernando Neira.-

30.1.07

A diez años de la muerte de Osvaldo Soriano

Un recuerdo de Federico Andahazi...

DESACRALIZAR LA LITERATURA

Conocí a Osvaldo Soriano una tarde lluviosa de 1987. Todavía recuerdo su andar cansino, la mirada afable, su voz pausada, envuelto en una nube hecha de nostalgia y humo de tabaco negro. El estaba en la cúspide de su carrera y yo era un autor inédito sin demasiadas esperanzas de publicar. Quiso el azar que un par de manuscritos de mi autoría llegara a sus manos generosas y se convirtiera en la excusa para encontrarnos a tomar un café en el bar La Academia, en Callao y Corrientes.
A partir de entonces, Soriano se convirtió en mi maestro, leyó con infinita paciencia cada capítulo de una novela que jamás llegué a concluir y me alentó a insistir en ese trabajoso camino. El término “maestro” suele usarse como una suerte de título nobiliario, despojado de su sentido más profundo.
Siempre he dicho que un maestro es otra cosa: aquel que está dispuesto a transmitir un oficio. De Osvaldo Soriano aprendí a desacralizar la literatura, a quitarle esa fatuidad que padecen tantos escritores; frente a lo sagrado no existe otra alternativa que arrodillarse y rendir pleitesía. Soriano me enseñó que una buena novela no se sustenta en la propia existencia del autor, sino en una historia fuerte, un argumento sólido que evite los espantajos del psicologismo y la autorreferencia. Me hizo ver, además, que escribir es un oficio, acaso uno de los más nobles oficios, y que poder vivir de la literatura no es un hecho vergonzante, sino un derecho al que todos los autores deberían aspirar.
Durante estos años he conocido a muchos mercenarios que, por monedas, venden sus convicciones en distintos medios, pero se escudan en la pureza de la literatura: son escritores. Para ellos la literatura no se negocia. Todo lo demás sí. Muchos de los críticos y colegas que desollaron vivo a Osvaldo Soriano hoy se rasgan las vestiduras vindicando, post mórtem, su figura; pero claro, la piel duele, la ropa se cambia.
Entrevista a Adolfo Pérez Esquivel

“DAR EL NÓBEL A EVO SERÍA RECONOCER LA LUCHA DEL PUEBLO BOLIVIANO”

Por Grover Cardozo

La identidad de una persona, de un sujeto que juega un rol en la historia no se la aprecia en períodos cortos. La identidad de cada cual es una trayectoria, en la mayoría de los casos, una trayectoria de vida y no un destello fulgurante.
Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz 1980, fundamenta a través de ese argumento la postulación que hizo -en diciembre pasado- del presidente de Bolivia Evo Morales al Premio Nobel de la Paz.
Encontramos a Adolfo Pérez Esquivel en Buenos Aires y el viejo luchador por los derechos humanos, explica con evidente alegría, el hecho de que por primera vez un presidente indígena está dando un contenido real a la democracia en un país de América Latina.
Sostuvo que otorgar el premio a Evo sería reconocer la lucha del pueblo boliviano que durante décadas y siglos estuvo expuesto a la explotación.
P.- ¿Porqué Adolfo Pérez Esquivel toma la decisión de apoyar la candidatura del presidente boliviano Evo Morales Ayma para el Premio Nóbel de la Paz?
Adolfo Pérez Esquivel: Conozco a Evo Morales desde hace muchísimos años. Su trayectoria y su trabajo social, junto a los sectores, a los indígenas y a los campesinos y toda su solidaridad con los pueblos latinoamericanos y del mundo. Hemos estado en muchos encuentros juntos. Hablamos de un hombre que a través de su trabajo social llega a la presidencia de Bolivia. Todas las medidas que viene tomando son en beneficio del pueblo, no en contra del pueblo como han hecho muchos gobernantes que teóricamente privilegiaron a una clase social determinada en el poder, pero no la redistribució n de los recursos en el pueblo. Por eso me parece muy importante apoyar esta iniciativa. Presenté su candidatura en el mes de diciembre y ahora esperamos que el pueblo boliviano y los pueblos latinoamericanos la apoyen.
P.- La personalidad y el accionar del actual presidente Boliviano Evo Morales, marca para algunos sectores conservadores en América Latina y el mundo un estilo político de confrontación. Ellos ven eso como peligroso para la democracia porque -según dicen- divide a la sociedad boliviana ¿cómo califica esta apreciación?
A.P.E: Primero tenemos que definir que es democracia. Democracia significa derecho e igualdad para todos. ¿La tiene Bolivia?, ¿la tienen los países latinoamericanos¿ , Hablamos del derecho a la igualdad de los mineros y los indígenas que siempre fueron marginados, explotados y empobrecidos.Evo Morales a través del gobierno esta tratando de reivindicar esa situación y que todos tengan derechos. Aquellos que critican a Evo Morales son aquellos que siempre han especulado y se han enriquecido pero no han redistribuido la riqueza con el pueblo.
P.- ¿El gobierno boliviano a la cabeza de Evo Morales se esta manejando en términos de un reconocimiento claro, preciso de lo hoy debe ser la democracia tanto en Bolivia como en el mundo?
A.P.E.-Creo que la situación es de permanentes transformaciones, y creo que los pueblos se han puesto de acuerdo en el sentido de dejar de ser espectadores y creo que hoy tenemos que construir una democracia basada en el derecho y no en términos de democracia formal, que se dice democracia porque se va y se vota y después los gobernantes hacen lo que quieren y no lo que deben.En eso Evo Morales está apuntando hacia el problema central que es recuperar los recursos del pueblo y ponerlos al servicio del propio pueblo. Esto es importante.
P.- ¿Le hago esa mención por el tema de la Asamblea Constituyente, que en Bolivia tiene confrontados a gobierno y sectores con mucho poder económico. El gobierno apostando a una asamblea de carácter originario y los conservadores a una Asamblea mas bien de carácter formal, que no toque los problemas estructurales de la sociedad boliviana?
A.P.E- Siempre van a reaccionar esos sectores que hace mucho especularon en el poder. Lógicamente que van haber reacciones, pero el pueblo boliviano debe estar unido, organizado y tratar que la reforma constitucional esté al servicio de pueblo porque una constitución que no esté al servicio del pueblo no sirve.
P.- Considera usted que los derechos humanos de los pueblos indígenas hoy están en verdadero ascenso o más bien hay un reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, que en el caso de Europa y Estados Unidos, todavía es muy débil, casi de carácter simbólico?
A.P. E.- Los pueblos hoy están de pie, los pueblos indígenas podrían recuperar sus derechos, su identidad, su memoria, su sentido de ser pueblos. Creo que esto es lo positivo y Evo Morales en el poco tiempo que lleva en el gobierno a hecho reformas profundas y yo creo que eso es lo valorable, no solo en Bolivia sino en muchos países latinoamericanos que vemos el proceso boliviano como un referente importante de afirmación de la identidad y de los valores del pueblo latinoamericano.
P.- ¿Está corriendo la candidatura del presidente Morales, pero que sabe usted de otras postulaciones?
A.P.E.- Hay muchas postulaciones. Generalmente se presentan más de cien candidatos, después el Comité Nóbel tiene que analizar cada una de estas cosas. Yo he presentado la de Evo Morales porque me parece muy importante, y además hay necesidad de fortalecer también todo el trabajo y la política que viene desarrollando el pueblo boliviano. Creo que hay nuevos aires en América Latina y me parece que sería muy importante que el Comité Nóbel considere la candidatura de Evo. Sería una alegría para todo el continente que le otorguen el premio. De todos modos la presentación es un aval de todo su trabajo, su trayectoria de lo que viene realizando desde hace muchísimos años y que ahora se están viendo sus frutos. Saben que es un gobierno que intenta poner los recursos al servicio del pueblo.
P.- ¿La dificultad que tiene estos reconocimientos es que a veces ponen en el plano simbólico algo que en realidad no ocurre en la realidad concreta, es decir del manejo de la economía y la sociedad en el mundo?
A.P.E.- Bueno, ya corresponde al Comité Nóbel la decisión que puedan tomar. Yo espero que se apoye la candidatura de Evo Morales y esperamos poder viajar hasta Bolivia para saludarlo personalmente y tratar de hacer fuerza para que se le pueda otorgar esa distinción, que es un reconocimiento a todos aquellos que trabajan por la paz y por la unidad de los pueblos en Bolivia y el mundo y Evo esta comprendido dentro de esta posición.
P.- ¿Usted se sorprenderá Adolfo pero la cuestión racista en Bolivia es tan fuerte, que se presentaron casos de gente que dijo que quisieran emigrar a vivir en otros países, por el hecho de que Bolivia está gobernada por un indígena?
A.P.E.- Pueden haber algunos casos, pero yo me alegro muchísimo de que Bolivia esté gobernada por un indígena y que es un indígena que este haciendo muchas cosas para recuperar lo que es del pueblo. Esto es un ejemplo para toda América Latina que es una base enorme. Esto era impensado antes pero hoy es posible para todos nosotros, para muchos países latinoamericanos. En todo el mundo se ve mucha atención el proceso que esta viviendo el pueblo boliviano y el gobierno.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...