2.9.11

LA INDUSTRIA MUSICAL VIVE EL MEJOR SEMESTRE DE LA DÉCADA EN EL AÑO DE LOS MEGACONCIERTOS DE ROCK

Por Damián Kantor

ERIC CLAPTON, JUSTIN BIEBER, PETER GABRIEL, BRITNEY SPEARS, RINGO STARR Y AEROSMITH, ENTRE OTROS, BRINDARÁN RECITALES EN EL PAÍS.

De Eric Clapton a Justin Bieber; de Aerosmith a Silvio Rodríguez; de Guns N’ Roses a Britney Spears; de Peter Gabriel a Ringo Starr. De acá a fin de año, Buenos Aires se prepara para ser anfitriona de estrellas y bandas internacionales, en cantidad y calidad pocas veces vistos. Las empresas organizadoras de festivales no dudan en calificar que se trata del “mejor semestre de los últimos 10 años”. Y que la tendencia continuará en 2012, en una temporada que abrirá nada menos que con el ex Pink Floyd Roger Waters.

Detrás, en el backstage del negocio, están los dos principales grupos empresarios, que pelean por liderar la industria de los conciertos: la brasileña T4f (Time for Fun) y Fenix Pop Art Music, dos empresas nacionales que se fusionaron en abril pasado, anunciando un contrato de exclusividad para usar el estadio de River, hasta ese entonces en manos de T4f. En un nivel inferior, aparecen otras productoras, como Ake Music, MTS y Alfiz Producciones, que ayudan a completar un calendario de shows de los más variados estilos. “Hay para todos los gustos y para todos los bolsillos”, resumió Marcelo Dionisio, gerente general de Fenix.

Buenos Aires es un escenario que cotiza en alza para la industria musical. Pero existen varios factores que impulsan la llegada de tantos grupos. Dionisio lo interpreta así: “Por un lado, hay un mayor interés de los artistas por las giras en vivo para compensar la caída en las ventas de discos. Por el otro, la estabilidad económica en la región también ayuda”.

Fernando Moya, de T4f, cree que coinciden tres elementos: la estacionalidad (termina el verano europeo, temporada de festivales); los megaconciertos brasileños, entre ellos el Rock in Río, el mayor de la región y concentración natural de bandas internacionales; y las giras particulares de grandes artistas (Clapton, Justin Bieber, Pearl Jam y Britney Spears, entre otros). Pasar de Brasil a la Argentina es un trámite casi natural para los managers de las bandas. Y Brasil, hoy, es un imán. La principal razón: “Tener un dólar devaluado permite un mayor ingreso (medido en dólares) por entrada. Eso facilita la compra de artistas”, define Moya.

El negocio, de este modo, cobró mayor relevancia debido principalmente a la mayor actividad de las productoras. Un dato permite corroborarlo: a partir de la fusión, Fenix y Pop Art lograron contratar varias estrellas, entre ellas Miley Cyrus, Justin Bieber, Eric Clapton, Red Hot Chili Peppers y Roger Waters, que hará 4 shows en River (hasta el viernes ya había sumado dos funciones extra), como parte de su The Wall Tour. El grupo, el viernes, anunció el retorno de otro famoso: el vocalista Peter Gabriel.

En pleno proceso de fusión, Fenix y Pop Art decidieron, además, dividir el management de los recitales. “En esta primera etapa, distribuimos el liderazgo de los recitales para ser más eficientes”, explicó Dionisio. Esto abarca cuatro áreas: marketing (promoción), prensa, gestión comercial (venta de tickets) y producción del show.

T4f no se queda atrás. Los recitales que organizaba en River los trasladó al Estadio Unico de La Plata, un escenario de lujo (y no tan distante de la Capital) en el cual brilló U2, en marzo pasado. En ese escenario también estarán Guns N’ Roses, Aerosmith, Pearl Jam y la estrella del pop, Britney Spears.

Las grandes bandas atraen enormes cantidades de público, pero los costos son altos. Una forma de costearlos, para las productoras, es el sponsoreo. “El apoyo de las empresas es muy bueno, y representan un 25% de la recaudación”, señala Dionisio, de Fenix. Moya coincide en que representan entre el 20 y 30% de los ingresos en los megarrecitales, pero discrepa al señalar que “la actividad no está tan fuerte como otros años. Cuando hay elecciones, las marcas son más cuidadosas”, dice.

Igual, las marcas impulsan sus propios festivales, lo que favorece la convocatoria de grupos y bandas. Algunos ya son clásicos, como Quilmes Rock, Pepsi Music y Personal Fest. Fenix, por caso, quedó a cargo del Personal Fest de este año, que se realizará entre octubre y noviembre y cuyo programa incluye a Lenny Kravitz, INXS y The Strokes, entre otras figuras.

Buenos Aires tiene dimensión para cobijar a otra clase de grupos y artistas extranjeros, aunque no sean tan masivos. En ese nivel, está prevista la llegada de Judas Priest, Deep Purple, Mike Patton (ex cantante de Faith No More) y Silvio Rodríguez, el cubano que suele entremezclar poesía inspirada y política en sus canciones.

Rodríguez regresa al país de la mano de Alfiz Producciones. Su dueño, Lucio Alfiz, dice que un artista de esa talla es mejor negocio que las megabandas. “Los costos son impresionantes, y la rentabilidad, en el mejor de los casos, representa el 10% del total. El riesgo es mucho mayor”. En cambio “Silvio es buen negocio. Los costos no son grandes, tiene un público muy fiel y las entradas son más baratas”.

Aquiles Sojo, presidente de Ake Music, opina que “Es mejor negocio un artista de estadio siempre y cuando venda muchos tickets. Los cachets de artistas de estadio han subido a niveles casi inviables”, dice.

El empresario, de todos modos, sostiene que la tendencia se mantendrá. “Buenos Aires es atractiva para los artistas, siempre quieren venir. Acá tenemos una amplia población activa dispuesta a
consumir entretenimiento”, concluyó
.

23.5.11


El depornauta radio


Para revivir el programa de ayer:

Domingos de 17 a 19 hs por Fm Boedo 88.3 o www.fmboedo.com.ar

5.4.11

El antimodelo


En tiempos de jeques, magnates rusos y banca privada, los Empacadores, ganadores del Superbowl, son la única franquicia sin fines de lucro en la NFL, la liga más millonaria del deporte mundial.


Por Ezequiel Fernández Moores


Ciento once millones de personas estaban esa noche ante la TV. Récord absoluto en la historia de Estados Unidos. La transmisión mostró el homenaje previo a Ronald Reagan. Enfocó en sus palcos a George Bush y Condoleezza Rice. Y apuntó varias veces al palco del patrón millonario del equipo derrotado. No pudo hacer lo mismo con el del ganador. Los Green Bay Packers, los Empacadores de Green Bay, flamantes campeones del fútbol americano, carecen de un dueño único. Son propiedad de 112.000 ciudadanos del estado de Wisconsin. Joe Buck y Troy Ackman omitieron el dato en su trasmisión por Fox. Hay que decirlo: la National Football League (NFL), la liga más millonaria del deporte mundial, coronó campeón a la única franquicia sin fines de lucro en el deporte de elite de Estados Unidos. En tiempos de jeques, magnates rusos y banca privada, el sistema de los Empacadores es el antimodelo.

Cada vez son más los equipos del fútbol europeo que tienen un millonario detrás de ellos. Hasta el modesto Birmingham City, que el domingo pasado le ganó al Arsenal la final de la Carling Cup inglesa, su segundo título en 163 años de historia, tiene como patrón a Carson Yeung, un millonario de Hong Kong que usa al equipo para hacer negocios en China. Un ex ministro tailandés procesado por la justicia ganó fortunas al vender el Manchester City de Carlitos Tevez a un brazo inversor del emirato de Abu Dhabi. El emirato de Qatar quiere copiarlo ofreciendo 2400 millones de dólares por el Manchester United, propiedad del magnate estadounidense Malcolm Glazer.

La TV mostró también este domingo los festejos eufóricos en su palco del empresario indio Ahsan Ali Syed, de 36 años, nuevo patrón del club español Racing de Santander. Lo compró por 30 millones de euros, un vuelto para su fortuna de 8000 millones de euros. Syed siguió los pasos del jeque Ben Nasser al Thani, otro aristócrata petrolero del Golfo Pérsico, sobrino del emir de Qatar, nuevo patrón del Málaga. La poderosa Juventus de Italia, que este lunes anunció pérdidas por 40 millones de euros, precisa 150 millones para pagar deudas y fichar refuerzos. La familia Agnelli, mecenas histórico, avisó que sólo aportará 50. La "Vecchia Signora" no podrá recurrir a otro de sus principales accionistas, la firma Lafico. Su dueño es Muammar Khadafy.

Los millonarios patrones de la NFL se ganaron un crudo retrato en Un domingo cualquiera , el film de Oliver Stone sobre la violencia y los negocios del fútbol americano. Charlton Heston hace allí de dueño arrogante del equipo que dirige Al Pacino. El Charlton Heston real es hoy Dave Snyder. El millonario dueño de los Washington Redskins demandó en 2009 a una abuela de 72 años, hincha del equipo desde 1962, porque no pudo pagar el abono, víctima de la recesión económica. Snyder y sus colegas fueron forzados en 2009 por el Congreso de Estados Unidos a modificar reglamentos para atenuar la violencia del juego. Dos semanas atrás, Dave Duerson, bicampeón del Super Bowl, economista y representante sindical de los jugadores, se mató de un tiro en el pecho. Tenía 50 años y sufría encefalopatía traumática crónica (CTE), una enfermedad progresiva que mata las células del cerebro y que parece haberse expandido en la NFL. Es la contracara del gran show. La transmisión del último Super Bowl se deleitó exhibiendo al estadio de los Cowboys de Dallas, el más lujoso del mundo, que costó 1200 millones de dólares y albergó a más de 103.000 espectadores. Unos 1250, que habían pagado un promedio de 900 dólares por su boleto, se enteraron media hora antes del partido de que no tenían asiento. La NFL lo sabía desde mucho antes. No quiso hacerlo público. El negocio ante todo.

Fundado en 1919 por empleados de la Indian Packaging Company, el equipo de los Empacadores quedó al borde de la quiebra en 1923. Más de cien mil hinchas pusieron dinero de su bolsillo para salvarlo y mantenerlo como uno de los equipos más antiguos, populares y regulares, con 13 títulos (cuatro Super Bowls más nueve ligas previas). Sus accionistas no reciben dividendos. Ni siquiera boletos gratis para ir al estadio. Sólo un papel que dice que son codueños del equipo. Eligen un comité ejecutivo de siete miembros y un manager general (Ted Thompson) que ejecuta las decisiones, por impopulares que sean, como cuando en 2008 echó al ídolo Brett Favre para darle espacio al entonces inexperto Aaron Rodgers, figura del último Super Bowl. El sesenta por ciento de la recaudación de los negocios dentro del estadio va para obras de caridad. La cerveza es la más barata en la NFL. Tiene boletería vendida por dos décadas en el estadio para 73.000 espectadores y cuando cae nieve sus hinchas van a limpiar el campo.

"Como equipo que tiene por dueño a una comunidad sabemos que jamás habríamos podido ganar el Super Bowl sin el apoyo de los hinchas." El comunicado de los jugadores Brady Poppinga y Jason Spitz, firmado también por otros cinco ex miembros del equipo, usó la conquista del Super Bowl como excusa. Salió en defensa de los trabajadores que marchan desde hace semanas por las calles de Wisconsin. La protesta, una de las movilizaciones gremiales más fuertes en Estados Unidos en las últimas décadas, se incrementó horas después de la conquista del Super Bowl. El gobernador republicano Scott Walker declaró febrero "el mes de los Packers". Y luego convocó a la Guardia Nacional para imponer un nuevo presupuesto que recortará históricos derechos laborales. La tensión alcanzó un pico este martes, bajo la amenaza de una huelga general.

De tradición demócrata, progresista y de fuertes sindicatos, Wisconsin tiene uno de los gremios de empleados públicos más grandes y poderosos de Estados Unidos, con 170.000 afiliados. El índice de desocupación y el déficit están por debajo de la media en Estados Unidos, pero el republicano Walker, dicen los analistas, busca una demostración de fuerza para convenios colectivos de trabajo. El salario medio semanal de un empleado sindicalizado es de 917 dólares. El de un no sindicalizado es de 717. Los reclamos fueron iniciados por estudiantes y docentes de la Universidad de Wisconsin, centro de duras protestas anti-Vietnam en los 60. "Es un honor para mí defender a las familias trabajadoras de mi comunidad", se sumó Charles Woodson, él sí una de las principales figuras de los Empacadores. "Shut up and play" (Cállate y juega), le respondieron los defensores del recorte. Woodson integra el sindicato de jugadores. Comparado con los salarios de docentes y empleados de salud, los jugadores ganan millones, aunque viven veinte años menos que la media en Estados Unidos y sufren la tasa más alta de lesiones.

Los jugadores libran estos días su propia batalla. La NFL, que distribuye sus ganancias en partes iguales entre los equipos, es un negocio de 9000 millones de dólares. Los dueños de los clubes ganan 4000 millones anuales de la TV y recibieron 6000 millones de fondos públicos para construir sus estadios. Quieren agrandar la torta y amenazan con un lockout patronal si el sindicato no acepta el nuevo contrato laboral. El periodista estadounidense Dave Zirin, autor de numerosos artículos sobre el fenómeno de los Empacadores y las protestas de Wisconsin, fue invitado hace unos días por la radio WORL-FM para hablar de su último libro sobre los patrones del deporte en Estados Unidos. No pudo hacerlo. Le recordaron que el dueño de la radio, Rich DeVos, es también patrón de los Orlando Magic, de la NBA. Y que él (Zirin) se había preguntado irónico en su libro si acaso los hinchas de los Magic apoyaban las invasiones a Irak y Afganistán porque DeVos tiene fuertes vínculos con Blackwater, la compañía privada de mercenarios que ejerció controles militares en ambos países. Zirin fue vetado. Igual que el antimodelo de los Empacadores. Ninguna otra franquicia podría imitarlos. Está prohibida la participación de equipos sin fines de lucro. Lo establecen los reglamentos de la NFL.

30.1.11

Cuando la literatura se anticipa a la ciencia

Por Rosendo Fraga

Jonah Lehrer, nacido en EE.UU., editor y periodista de las publicaciones de divulgación científica más reconocidas, en su reciente libro Proust y la neurociencia, sostiene que la teoría de la memoria sobre la cual el escritor articuló su obra En busca del tiempo perdido no sólo hoy parece demostrable científicamente, sino que además fue una anticipación en un siglo a lo que hoy se denominan las neurociencias.

Lehrer dice también que otros escritores de la época, como Virginia Woolf y Gertrud Stein, plantearon hipótesis, hace décadas, que la ciencia comienza a confirmar recién ahora, al comenzar el siglo XXI.

En el caso argentino, también hay ejemplos importantes de ello.

La relación entre Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares tuvo múltiples manifestaciones (entre ellas, obras literarias en común).

En los últimos tiempos ha emergido otra coincidencia: su capacidad de anticipación científica a través de la literatura.

Rodrigo Quian Quiroga es un investigador en neurociencias de la Universidad de Leicester, en el Reino Unido, y a través del cuento de Borges Funes, el memorioso –donde describe lo que sucede cuando se tiene memoria infinita– elaboró la hipótesis de que el genial escritor argentino se anticipó en el tiempo al concepto de las neurociencias, planteándolo en el artículo que publica el 4 de febrero en la revista Nature.

Para saber cuánto de intuición y cuánto de conocimiento le permitió a Borges esta anticipación, Quian Quiroga, gracias a la generosidad y disposición de María Kodama –quien confirma el interés de Borges por lo científico–, pudo revisar la biblioteca, apuntes y papeles del escritor que están en la biblioteca de la fundación que lleva su nombre.

Allí constató que Borges tenía muchos libros de ciencia, entre ellos La mente del hombre, publicado en 1902 por el inglés Gustav Spiller, en el cual encuentra bases para el artículo mencionado.

Este interés de Borges por lo científico, como dijimos, es corroborado por María Kodama.

Al mismo tiempo, Rubén H. Ríos, al conmemorarse setenta años de la publicación de La invención de Morel, sostiene que su autor, Adolfo Bioy Casares, en realidad fue el primer ciberpunk.

Sostiene que esta temática, la llamada realidad virtual, recién surge en 1969 con Ubik, de Philip K. Dick; avanza con Neuroamente en 1984, escrito por William Gibson, y tiene una culminación en el cine de Hollywood con Matrix.

En su libro, Bioy imagina una máquina que extrae la vida psicosensorial de las personas –y en cierta forma termina con ellas– y toda vida orgánica e inorgánica, para después, accionada por la energía obtenida en las mareas, proyectar sobre el espacio la segunda realidad detenida en el tiempo que en poco se diferencia de la primera.

El punto de unión entre ambas anticipaciones del desarrollo científico en varias décadas lo da el hecho de que el prólogo de La invención de Morel es escrito por Jorge Luis Borges, quien pone el relato de su amigo en un nivel filosófico al vincularlo a la cuestión de la eternidad y la inmortalidad mediante la repetición sistemática y sin fin. Laberinto e infinito no en vano han sido dos constantes en la obra de Borges. Su erudición da así una dimensión más profunda al relato fantástico de Bioy.

Cuánto de intuición o de conocimiento influyó en estas visiones sigue siendo un tema abierto y ello puede decirse también de Proust.

Pero el ministro de Ciencia, Lino Barañao, ha dicho que el argentino más citado en papers de ciencia es Borges, y eso no es ni imaginación ni anticipación, sino una verificación concreta de la universalidad y genialidad de su pensamiento.

En cuanto a las neurociencias y la literatura, quizá convenga no olvidar un poema de Vinicius de Moraes que dice: “Somos lo que recordamos y lo que recuerdan que somos”.

29.10.10

Néstor Kirchner 1950-2010


Por Fernando Neira



La forma que encontré para canalizar mis sensaciones, y brindar mi apoyo al gobierno y su proyecto:



Nosotros

Por Pablo Marchetti (*)

En el final de la cola, unos ocho metros antes del féretro, en uno de los corredores de la Casa Rosada, una piba llora. Sí, una piba: 16, 17 años, como mucho. Divina, cándida, antelical. Una chica que bien podría uno imaginarse llorando así con una novela del Cris Morena Group o con la llegada de los Jonas Brothers, aunque un poco más hippona. Si Néstor Kirchner hubiera sabido que lo iba a llorar una piba así capaz que no se moría.

Ok, lo que acabo de decir es una reflexión machista, pelotuda, lo que quieran. Olvídense. Pero a ver si queda claro: la plaza de Mayo y sus alrededores se llenó de pendejas y pendejos divinos, pibes muy chiquitos, adolescentes y jóvenes conmovidos por la muerte de Kirchner. Pibes que transformaron en hit el canto “andate Cobos, la puta que te parió”, o su versión extendida: “Andate Cobos y llevate a la Carrió”. O sea, pibes y pibas que hicieron su lectura política del asunto. Pibes y pibas militantes.

Todos putos

Un pibe escribe con aerosol, en el piso, sobre la avenida de Mayo, casi Bernardo de Yrigoyen, Néstor VIVE, y sobre cada una de las V de la palabra VIVE escribe una K, reemplazando la P peronista del PERÓN VUELVE. Me río: se lee KK. O sea, caca. Evalúo por un momento la posibilidad de compartir mi hallazgo con el pibe que escribe con aerosol. Y lo imagino contestándome: “De caca te voy a llenar la cabeza, puto”. Pero no, descartado. El pibe no diría eso. Parece más un pibe que pudo estar tomando un colegio anteayer. Más rockero que cumbiero. Clase media porteña, laburante. El pibe de la fotocopiadora, ponele. Hasta es probable que ni sea peronista. Nada de “eh, puto”. Y menos ahora que a su lado pasa una columna (bueno, un grupito con pancarta), unas treinta personas que llevan orgullosas el cartel que dice “Putos peronistas”.

Sí, los putos y las travas también. En la fila, a ocho cuadras de Plaza de Mayo, está Marlene Wayar, la hermosa Marlene, altísima, flaca, ojos enormes, sonrisa transparente, la voz más lúcida de la diversidad sexual, el pensamiento más sexy del país, una travesti que no cree en el matrimonio pero cree en la igualdad. Quién lo hubiera dicho, Marlene en la fila para ver a Néstor. ¿O debo decir “en la cola”? Sí, Marlene en la cola de Néstor, que esta noche es también promiscua y libertina. Que esta noche es todos con todos, todas con todas, todos con todas, todas con todos, todo con todo. Esta noche, la del pastiche que supimos conseguir. Unámonos. Abracémonos. Te amo, Marlene. Qué bueno que estés acá.

Noche de abrazos

Esta es una noche de abrazos. Me abrazo con Marlene, me abrazo con Claudia Acuña (bueno, con Claudia siempre nos abrazamos), me abrazo con Mariana Collante, me abrazo con Eduardo Anguita (sí, aquí estoy, Eduardo, ¿dónde iba a estar?), me abrazo con Dani Tavarone (Dani, qué linda sorpresa, tanto tiempo), me abrazo con Maxi Vecco (responsable de los videos de ¡Mueva la patria!), me abrazo con mi compadre falopero Felcho Marquestó (nos encontramos de casualidad; él fue a la plaza con Ramón, su hijo de 8 años), me abrazo con el gran Poroto D’Addario, exquisita pluma chabona de Página 12, que está haciendo la cola a la altura de Bernardo de Yrigoyen entre Avenida de Mayo y Rivadavia, me abrazo con Juampi Pichetto, a quien hace años que no veo, y en qué andás, y me cuenta que está haciendo Clase Turista, y me alegro, qué buen programa, y nos fumamos esa tuca que queda, qué bueno vernos, pensamos, y claro, cómo no íbamos a estar acá.

Aquí estamos. Con esa bola de nervios, esa bola de cagazo y esa bola de emoción al vernos, al constatar eso, que aquí estamos. Somos bien distintos y de repente nos damos cuenta de que también podemos ser bien iguales. O que, bueno, esto es lo que nos une. Que no debería haber rencores a partir de esto. Que sí, después da para discutir, para cagarnos a puteadas, a bardearnos, a mandarnos a la concha de nuestras madres o a la puta que nos parió, que si ya llegaron los putos es probable que en cualquier momento también lleguen las putas peronistas, y tampoco tengamos miedo a volvernos un poco trogloditas (o a seguir siendo peronistas, como prefieran), ahora que todos estamos aprendiendo a ser más correctos. Pero siempre teniendo en cuenta esta noche. A bardear, a discutir, pero sabiendo cual es nuestro lugar en el mundo, dónde vamos a marchar cuando las cosas se pongan pesadas. Pensemos en Néstor.

Pensemos

Eso, pensemos en Néstor. No por obligación, sino porque eso es lo que nos sale: pensar, reflexionar, intentar hacer política. Porque después del abrazo, del reconocernos, de la certeza a mitad de camino entre el “qué bueno que estás acá” y el “claro, cómo no ibas a estar acá”, llega la discusión, la reflexión. Si hay algo para lo que sirvió esta noche es para constatar un par de cosas que, hasta hoy, no eran más que cuestiones que se afirmaban sobre la intuición. Ahora nos damos cuenta que era verdad, que la política había vuelto, que la militancia había vuelto. Y esta, la noche del Chau Néstor es la noche de la política y la noche de la militancia.

La vuelta de la política. La vuelta de la militancia. La vuelta de los pendejos a la militancia. Pensemos en Néstor. No, no fue Néstor quien construyó todo esto. Si Néstor fue apenas un gobernador peronista de los 90. Un gobernador de una provincia petrolera que estuvo en la primera línea de combate de la privatización de YPF. Un aliado de Menem y Cavallo. Un tipo al que, antes de llegar a ser presidente, jamás le importó lo que decían los movimientos de derechos humanos, que jamás se preocupó por los crímenes de la dictadura y que, encima, era el candidato de Duhalde.

Sin embargo, Néstor no sólo no defraudó, sino que sorprendió. Uno no esperaba casi nada y el tipo se mandó con varias cosas inéditas y esperanzadoras. Y siguió, aunque todas podrían resumirse en una: no tengo claro si Kirchner era mi amigo, pero estoy seguro de que irritaba a mis enemigos. No sé si a todos (las críticas que tuve, tengo y tendré tienen que ver con eso, con aliados impresentables), pero sí a muchos. Demasiados para los que nos tenía preparada la historia argentina. Y estas cosas sólo se pueden medir en perspectiva histórica.

Juan Domingo K

Más allá de las críticas que puedo tener, creo que Néstor Kirchner (él y Cristina) fue el mejor presidente de la Argentina en los últimos 50 años. O, más precisamente, el mejor desde Perón, desde el primer peronismo, el de los 50. O, para decirlo en términos más constatables, fue el que más se enfrentó a mis enemigos y a los enemigos de toda la gente que vino esta noche. Por eso hay tanta gente que dice “yo no lo voté, pero aquí estoy”, “yo no soy peronista, pero aquí estoy” o “yo soy de izquierda, pero aquí estoy”, como me dijo el pibe que subía al lado mío por las escaleras mecánicas del subte E, cuando llegué a la plaza el jueves a la tarde.

Sí, el mejor desde Perón. Juan Domingo Perón, para más datos. Un milico con simpatías por el Eje durante la Segunda Guerra Mundial, que participó en los primeros golpes de Estado de la Argentina, como oficial del Ejército. Un tipo del que no había mucho que esperar, o más bien de quien se podía esperar lo peor. Sin embargo…

Como Perón, Kirchner hizo mucho más que lo que se esperaba de él. Pero hay algo más que identifica a ambos líderes, a ambos presidentes. Está claro que el peronismo es algo mucho más trascendente, mucho más complejo y mucho más rico que la figura de Juan Perón. Pues bien, si el kirchnerismo es esta plaza, si son esos pibes (y también esos señores, esas señoras, esos laburantes, esos viejitos, esos putos, esos fumones, esos oficinistas, esos fans de 678, esos flacos que se están tomando una birra, toda esa gente que hace seis, ocho, diez horas que está haciendo la cola para pasar 30 segundos a cinco metros del ataúd cerrado donde está el ex presidente), está claro que ese movimiento político y social trasciende con creces a Néstor Kirchner.

No, Néstor no construyó todo esto, pero Néstor fue quien lo leyó. El emergente y, al mismo tiempo, quien abrió el juego. Olvidémonos de la lista de virtudes (Corte Suprema, estatizaciones, juicios a los represores de la dictadura, asignación universal, integración continental) y defectos (pejotismo, mineras, petroleras). En otro momento podemos discutir todo eso. Ahora es el momento de centrarse en el principal logro de este Gobierno: la militancia.

A lo chori

Chipa, chipa”, grita la paraguaya, sentada en un banquito, con su puestito improvisado donde vende el modesto manjar guaraní. Chipa y no chipá, que quede claro. Acaba de llegar, son las once de la noche. “A la rica chipa”. A su lado, una mujer vende pósters con la foto de Néstor y Cris, y papeles y fibrones. ¿Para qué? Lo aclara en el papel que tiene escrito: “Néstor, siempre con vos”, dice el papel, escrito con fibrón. Que cada uno escriba lo que quiera, pero que todo el mundo sepa que puede escribir cosas como esa, como una forma de hacer catarsis o de romper el cerco mediático de Clarín.

Más allá, un tipo comienza a prender la parrilla. “El chori y el paty salen como piña”, me dice un parrillero que está prendiendo otro fuego porque ya agotó stock y va por el ballotage. Se venden también banderas, cintas negras, escarapelas. Y para beber, gaseosas, cerveza, café. Me cuenta Mariano Lucano (estoy caminando por avenida de Mayo con él y con Flavia, su novia) que en el entierro de Alfonsín (no, no fui) no había choris ni nada de eso. Pero que, a cambio, el McDonalds de enfrente del Congreso estuvo abierto toda la noche.

Acá los negocios están cerrados. Los bares bajaron sus persianas después de la medianoche y sólo quedan algunos, poquísimos, maxikioscos. Por eso a la una de la mañana se siguen prendiendo parrillas. Puede parecer liturgia peronista, pero acá los compañeros tienen hambre. Y el chori se cobra, eh. No se regala, eh. Que acá no hay micros, no hay aparato, loco, eh. Nadie vino por el chori y la Coca. Ni siquiera vino por Néstor. Acá la gente, la mayoría de la gente, vino a hacer el aguante y a no sentirse tan sola. Vino a tratar de dejar claro que esta vez no, no nos van a volver a cagar.

Qué grande sos

Sí, claro, los pendejos. Sí, claro, la clase media progre. Sí, claro, los zurdos, los intelectuales, los universitarios, los profesionales. Por supuesto, todos ellos están. Pero también está el peronismo. También está la gente que se tuvo que tomar tres bondis para ver el cajón. Está Zulema, que vino de San Justo. Está la gente del Docke y otros que vinieron desde las provincias. También están (en primera línea) los militantes peronistas de veintipico, de treintaipico, esos productos tan típicamente Néstor que volvieron a sentir orgullo de ser peronistas. Que cantan la Marcha y se emocionan y hacen emocionar a quienes alguna vez nos emocionamos cantando la Marcha.

Otros hits: “Olé, olé, olé/ Nestoooor… Nestoooor”, con acento en la “o” alargada final. Pero sobre todo uno, bien peronista, que advierte: “Che gorila, che gorila/ no te lo repito más/ si la tocan a Cristina/ qué quilombo se va armar”. Ese y el de Cobos son los más escuchados. Los pibes proponen, advierten. Nadie dice boludeces, ni nadie evoca fantasmas. Hay un mensaje concreto: no jodan. Y viendo toda esa gente, sintiendo la emoción y la onda que hay en el aire, por un momento da para el entusiasmo, da para pensar que quien sabe, tal vez…

Oficialitis

Néstor irritó a nuestros enemigos y más allá de las diferencias, más allá de las medidas y aliados impresentables, más allá de la minería y el pejotismo, el espanto que generaban esos enemigos siempre pudo más. Y cada vez que alguno de estos enemigos mostraba los dientes y las uñas daba ganas de volverse más K que Orlando Barone. Sí, lo confieso: muchas veces, escuchando a Biolcatti, leyendo a Morales Solá o a Mariano Grondona o viendo algunos títulos de Clarín me dieron ganas de pasar por la galería Bond Street, tatuarme la cara de Néstor y Cris en la espalda y después salir, ir al estudio de Canal 7 donde se graba 678 y decir: “Mirá, Barone, a que vos no tenés un tatuaje así, soy más oficialista que vos”.

Desde el miércoles, cuando Néstor la quedó en Calafate, las bestias comenzaron a mostrar los colmillos. Son los mismos simios gigantes que quisieron dictarnos lecciones republicanas impresentables luego del velorio de Alfonsín, sin olvidar que ellos habían odiado a Alfonsín. Pero claro, Alfonsín se quedó ahí. Lo intentó tibiamente, arregló, no supo. Sí, por supuesto, vivió modestamente, no como estos millonarios santacruceños. Pero políticamente terminó devorado por sus enemigos, sin siquiera haber atinado a pelear como es debido. Se confió, actuó como una persona y, como tal, creyó en la humanidad de las bestias que lo rodeaban.

No, Néstor no era de esa estirpe. Néstor peleaba. Por eso, como bien dice Beatriz Sarlo, prefirió no convertirse en patriarca y morir luchando. Por eso, en su despedida, no hubo ningún Biolcatti, ningún Cobos, ningún Morales Solá, ningún Duhalde. Sí, claro, nadie se alimenta de vidrio: sí hubo un Scioli o un Gioja. Pero otra vez: se podrá criticar a los amigos, pero nunca se dudará de la calaña de los enemigos. Porque lo mejor de Néstor era cuando no dialogaba con quienes reclamaban diálogo pero en realidad querían exigir, y cuando se peleaba con quienes merecían que los cagaran bien a trompadas.

No se trata aquí de comparar entierros. Pero no sólo es necesario dejar en claro que a Néstor lo despidió por lo menos el doble de la gente que le dio el último adiós a don Raúl. También sería bueno recordar que entonces hubo algunos imbéciles que destacaron lo masivo del entierro de Alfonsín (que lo fue) y presagiaban una muerte en soledad para Néstor. Que la chupen, que la sigan chupando. Vos, gorila republicano, la tenés adentro. ¡Vamos todos! “Tomala vos/ dámela a mí/ el que no salta/ es de Clarín”.

9 años no es nada

Camino con Mariano Lucano y de repente tengo un dejà vu. ¡Esto parece el 2001! Cuando también caminé con Mariano, por estas calles, dos años antes de Barcelona. Bueno, no, nada que ver: todo está tranquilo, no hay represión, ni siquiera un poquitín de clima tenso o jodido, ni siquiera una pizca de paranoia. Hay miedo, sí, pero es un miedo por el devenir político, no por el presente, no por la caminata por estas calles. Y hay que decirlo aunque suene pelotudo o inocente: hay esperanza. Por lo demás, estamos como entonces. Nueve años no son nada. Somos los mismos que entonces. Y algunos otros, más pendejos, que podrían haber estado ahí.

Mariano me cuenta que ayer se cruzó con Diego Parés (el dibujante que mejor retrató el 20 de diciembre de 2001) y con el Niño Rodríguez. Me imagino que deben estar (como Mariano, como yo) descosiéndose el cerebro pensando en qué carajo van a decir, qué corno es lo que van a dibujar de todo esto. A mí se me enquilomba todo. No puedo parar de pensar, como todos los que estamos aquí. Como no podemos (sí, lo bueno de esto es lo fácil que es pasar del “yo” al “nosotros”) dejar de sorprendernos y emocionarnos, como todos los que estamos aquí.

Gracias totales

Aquí abunda el análisis político al paso. Lo admito, no puedo parar de hablar con todo el mundo. Charlo, discuto (ya lo dije, ¿no?). Por supuesto, se habla de quién ocupará el lugar de Néstor. Quién se bancará al PJ, quién evitará el aluvión Scioli, cómo hacer para no cagarla en este momento político que, bien manejado, puede ser bastante favorable para una salida digna. O sea, para evitar que el Mal Mayor se haga cargo del asunto. Y para neutralizarlos por un buen rato. El precio a pagar puede significar el convencimiento casi religioso de que aquello que considerábamos el Mal Menor se transforme de repente en un Bien Aceptable. O al menos que mude su domicilio a los suburbios del Bien, a pocas cuadras del Riachuelo o la General Paz del ideal ideológico.

Más allá de la especulación macro política, el verdadero desafío es ver cómo articular todo esta voluntad colectiva, este montón de ganas, de abrazos y de emoción al margen de toda especulación electoral. Por supuesto, lo electoral existe y es relevante. Pero nadie piensa en Máximo o en Alicia por aquí. Ya se verá si el hijo presidencial puede realmente ser una opción y si eso realmente puede ser bueno. Por el momento, parece tener menos carisma que Fabián Matus, pero estos momentos suelen hacer milagros. Si no, mírenlo a Ricardito Alfonsín.

Lo que realmente importa ahora es cómo salir de esta plaza. Y lo más importante, cómo hacer para volver a encontrarnos todos aquí, con esta misma emoción, con esta misma fuerza. Cómo tener la certeza de que, si nos joden, aquí vamos a estar. Aguantando los trapos. No los de Néstor ni los de Cristina. Los nuestros, los de los montones de personas que no queremos que nos rompan las pelotas. Los de todos aquellos que estuvimos horas y horas esperando para ver durante 30 segundos un ataúd cerrado, porque sabíamos que allí adentro había un tipo especial.

Un tipo que no fue ni un héroe revolucionario, ni un gran ideólogo, ni siquiera alguien muy parecido a nosotros. Sin embargo, ese tipo fue quien hizo el milagro de juntarnos, de hacernos tomar conciencia de que somos un montón y de darnos cuenta de que hay ciertas cosas que no vamos a permitir. Bueno, no exageremos, que somos frágiles. Pero al menos ahora sí tenemos claro que hay cosas con las que no se jode. Por eso, aunque sólo sea por eso, gracias Néstor.

(*) Director Revista Barcelona

28.10.10

Los muertos que vos matáis


Por Eduardo Aliverti

No quiero escribir desde el resentimiento, aunque siento que, en realidad, el verdadero rencor es el de aquellos a cuyo cinismo apuntará. Algunas cosas hay que sacarlas bien de adentro bajo pena de traicionarse a sí mismo si acaso, por razones de ¿elegancia? periodística, de ser modesto con los conceptos en horas de dolor y de respeto, se las guarda. Supongo, además, que varios de los conceptos a verter serán parecidos y hasta idénticos a muchos de los que acompañan las opiniones de esta edición. Mejor. Uno se sentirá reforzado con la gente, los colegas de este diario, y otros, que piensan igual o muy parecido y habrán escrito en consecuencia. En momentos como éstos, lo que justamente hace falta es juntarse más que nunca con la gente que piensa y dice y pregona como uno. Ayer, a muy poco de conocerse la noticia, me tocó encabezar la transmisión especial de AM 750. Muchos testimonios, mucho oyente, mucho correo, muchas sensaciones. Uno tiene en esto demasiados años de entrenamiento auditivo, de saber reconocer las entrelíneas de las declaraciones, de descubrir qué hay detrás de los tonos de voz y hasta de cada inflexión. Y entonces percibe, registra enseguida, no se le escapan ni las respiraciones. Percató en consecuencia la angustia auténtica de la gente común que llamaba a la radio; la que conforma lo definible desde hace un tiempo como la “minoría intensa” de la sociedad, contra la presunta mayoría invertebrada que está festejando la muerte de Kirchner. Sin embargo, a la par llamó la atención de quien firma la cantidad de llamados del tipo “no soy peronista, no soy kirchnerista, no quiero a este gobierno, pero...”. Ese pero. Ay, ese pero. Cuánto que hay en ese pero de “me parece que me di cuenta ahora, con la muerte, de que no hay nada real mejor que esto, por más que no me guste”.

Sea así o más o menos así, esa gente, esos peros, se sintieron legítimos, audaces, compungidos. Atención con esa tomada de nota de que ahora se corre peligro de retroceder, tanto que lo putearon. No tengo cómo justificar la elevación de los llamados a una radio a la categoría de sondeo representativo... salvo por eso del oído entrenado, de la medición automática de percepciones. Y también como quiera que sea, en cualquier caso es mucha gente con una honestidad intelectual, o sentimental, infinitamente mayores que las disfrazadas por los temporarios acomodaticios de las condolencias. Cobos, traidor, capaz de decir que se nos fue un gran líder. Andate Cobos, por favor. Andate. Pero no del Gobierno del que formás parte a la vez de denostarlo. Andate a tu casa, directamente. Por un instante de tu vida tené mínima conciencia del ridículo. Sólo eso, Cobos. Sólo eso. Vos y todos los demás que ahora descubrieron en Kirchner al tipo que llevaba la política en la sangre, al militante tiempo completo, al apasionado que deja un vacío enorme, al hombre de convicciones. Vos y todos los demás que hasta las 10 de la mañana de ayer definían esos flamantes méritos del muerto como la expresión del crispado que violentó a este país, del autoritario que nos volvió a las catacumbas de los ’70, del enajenado que nos lleva al caos institucional. Y vos, Van der Kooy, que a los veinte minutos de la muerte ya tenías subida tu columna gozosamente mal disimulada. Y vos, Fraga, Rosendo Fraga, asesor de Viola, del general Viola, del asesino Viola, que te permitiste elevar, con el muerto fresco, las condiciones a las que debe sumirse Cristina ahora que puede ejercer el Poder. Vos, Fraga, venís a cerrar el circuito que inauguró José Claudio Escribano, el mandamás de La Nación, cuando apenas asumido Kirchner en 2003 le puso en tapa el pliego de bajezas a que debía rendirse si quería completar el primer año de mandato: reacomodar las relaciones con el FMI, amnistiar a los milicos, romper con Cuba. Con Kirchner inaugurado, primer pliego. Con Kirchner muerto, también enseguida, el segundo: que Cristina se saque de encima a Moyano, a Moreno y a quien haga falta para demostrar que no es igual que el marido. Hasta un tipo de derechas como Federico Pinedo, pero con sensibilidad perceptiva –digamos que un caballero– le dijo al aire al suscripto “y, sí, es un poco apresurado el análisis”.

Pero no, no es apresurado. Son sus instintos más bajos, más pornográficos, de intereses de clase. Cabe reconocerles su impudicia explícita. E incluso prodigarles el reconocimiento de que además de ser así son inhábiles para solaparlo. Dejan todo más claro. Ese es, quizás y no importa si por convencimiento o por lectura especulativa de la realidad al cabo de 2001/2002, el legado más interesante y efectivo que deja Kirchner. Por las razones íntimas que fueran, partió aguas. Obligó a ponerse de un lado o de otro, cuando ya parecía imposible que la pasión política se reinstalara en la Argentina devastada de la rata. Más aun, por estas horas también se desnudan como de cocodrilo feroz las lágrimas y lamentos de quienes se allanaron a hacerle el juego a la derecha con chamuyo de izquierda cinematográfico-nacionalista. ¿Y por qué eso también es símbolo? Porque esa partida de aguas que significó y significa esta rara pero apasionante experiencia también compelió a que cada quien mostrara su vocación de poder. Algunos de la derecha explícita sacaron los tanques mediáticos, pero otros de la izquierda piripipí copiaron a Carrió, compararon a Kirchner con Menem y hace unas horas se manifiestan condolidos ¿de qué? ¿No es que eran iguales?

Por unas semanas como muchísimo, si es que se aguantan, el establishment más concentrado, el gorilaje recalcitrante y sus funcionales nac&pop se llamarán a silencio de expectación. Concluido el duelo de las buenas formas, medirán cuánto tiempo se requiere para que seguir atacando no se les vuelva boomerang. Tensarán que Cristina puede usufructuar, o que le serviría, la imagen de mujer enhiesta en medio de un drama de todo tipo, sola contra todos. Y encima, en medio de ese karma que los sigue regenteando: sus candidatos son horribles, no se les cae una idea alternativa convincente y están a años luz de potenciar a algún referente que demuestre capacidad de mando.

Si lo piensa bien, la derecha atraviesa un problema con la muerte de Kirchner: él venía a ser una suerte de reaseguro para continuar insistiendo contra el “aplastamiento de las instituciones”, el “clima de confrontación”, la “división de la sociedad” y todo el resto de pelotudeces tras cuyo parche se oculta, pésimamente, que no aguantan la afectación de emblemas con que sintieron tocados su alma y su culo. Y la de ciertos privilegios que manotearon sus bolsillos.

Ayer a la noche, el clima de congoja cedía lugar a una efervescencia, tan contenida como callejera, que detrás del dolor avisaba lo siguiente: si hay lugar de retrocesos en lo recuperado para los intereses populares, no les va a resultar fácil. La potencia política de Kirchner ya no estará, Cristina es candidata única y habrá que comprobar si su estoicismo aguanta la presión. Pero es irrebatible que queda una fuerza muy considerable que, cualesquiera sean los avatares electorales, no permitirá así nomás que se vuelva para atrás en ciertas conquistas que a la vuelta de la esquina eran extravíos utópicos.

En síntesis, eleven neo-pliegos de condiciones, festejen, gorileen, viven a las coronarias de Kirchner como antes a sus carótidas y al cáncer de Eva, supongan que se acabaron la ley de medios y que la yegua no debería soportar semejante tensión. Pero, por las dudas, uno les aconsejaría que adviertan la ya masa de gente joven politizada y movilizada y el número de los que se plantean lo que hay enfrente de lo que putean.

Murió Néstor Kirchner

Néstor Kirchner, ex presidente de Argentina entre 2003 y 2007, diputado y marido de la actual presidenta, Cristina Kirchner, murió este miércoles a los 60 años en El Calafate de un infarto, informó el médico presidencial Luis Buonomo.


El ex presidente se encontraba con su esposa en la residencia familiar en esa localidad de la provincia de Santa Cruz, cuando sufrió una descompensación y debió ser trasladado a un hospital de urgencia.


Kirchner tenía dos hijos, Máximo de 32 años y Florencia de 19, fruto de su matrimonio con Cristina, a quien conoció mientras ambos estudiaban Derecho en la Universidad de La Plata.


El diputado, líder del gobernante partido Justicialista y secretario general de Unasur, ya había sido intervenido en febrero pasado de urgencia por una afección en la arteria carótida derecha y en setiembre sufrió una obstrucción en una arteria coronaria.


Su muerte produjo reacciones de consternación en Latinoamérica. "Ay mi querida Cristina... Cuánto dolor!", escribió el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, en su cuenta de Twitter (@chavezcandanga).


"Qué gran pérdida sufre la Argentina y Nuestra América! Viva Kirchner para siempre!!", añadió el mandatario venezolano, un cercano aliado de los Kirchner.


"Siempre tuve en Néstor Kirchner un gran aliado y fraternal amigo. Fueron notables su papel en la reconstrucción económica, social y política de su país y su empeño en la lucha común en la integración sudamericana", recordó el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, que decretó tres días de luto oficial.


"Estoy impactado por la sorpresiva muerte de un amigo y compañero de la construcción de una América Latina sin exclusiones", dijo en Asunción el presidente paraguayo Fernando Lugo.


En el mundo del rock también hubo repercusiones, desde su blog, Andrés Calamaro posteo la siguiente carta:


Tengo suficiente argentinidad y memoria capacidad de análisis y corazón … estoy seguro que la historia va a confirmar que Néstor fue el mejor presidente argentino de los último cincuenta años y quizás en argentina cincuenta años sean… siempre el único que atendió a madres y abuelas y el único que madres y abuelas respetaron y quisieron quien anuló los indultos que perdonaron el horror de la dictadura y sus crímenes Néstor, que devolvió la ilusión a un pueblo herido, inestable y crítico el único que enfrentó al empresariato y a los poderes que históricamente habían pactado con dictaduras criminales y con expolio imperial, el de la Argentina que enamora a los visitantes que llegan y quieren quedarse y respirar país … personalmente conocí poco a Néstor K quizás poco pero suficiente … me recibió como un ciudadano y amigo, recibí una llamada de Néstor un 30 de diciembre sólo para contarme de su emoción húmeda al leer la carta de mi hermana Hebe recordando la militancia de los artistas en los setenta “el flaco de pelo largo y anteojos” que ayudaba a mi hermana preñada de mi sobrino juan fue amable y cariñoso con mi padre y con mi hermano tenía un proyecto para el país heredó una crisis violenta; la catástrofe social del 2001 (odisea en el espacio) y devolvió la esperanza y Argentina volvió a caminar con Néstor … una mañana viajé en al avión del presidente elegí que mi relación con la dirigencia K sea una cuestión personal con la cercanía que brinda el respeto y la lealtad … el proyecto Kirchner, con lo peor de Argentina en contra no tanto en el terreno de la opinión, porque somos libres de expresión … no tenemos suerte con la política en Argentina y se me llena el corazón de pena entre tanto rigor y habiendo perdido, la piel se nos curte pero siento que se fue alguien cercano viva Kirchner para siempre!”.


Kirchner será trasladado a Buenos Aires para el velatorio habitual que reciben los ex mandatarios en el Congreso de la Nación.