12.3.07

El beneficio como única deontología
Periodistas franceses al borde de la rebelión
El periodismo en Francia vive una de las peores crisis de los últimos sesenta años. Ante la precarización del empleo y la búsqueda exclusiva de rentabilidad se suceden las huelgas. Una situación que desborda las fronteras galas y amenaza con consolidar un periodismo de segunda categoría, de poca utilidad para la democracia.

Por Pierre Rimbert *

El 21 de noviembre de 2005, los empleados de Libération votaban la huelga contra el plan de cincuenta y dos despidos impuesto por el principal accionista, Edouard de Rothschild. Esa noche, un delegado sindical del diario, y periodista especializado en temas sociales, expresaba su preocupación a France Inter: “De repente, descubrimos lo que contamos en nuestros artículos sobre los empleados de Hewlett Packard. Ahora los entendemos. Entendemos que existe un accionista que decide cortar por lo sano, suprimiendo empleos, simplemente porque no quiere perder dinero”. La primavera siguiente, cuando de Rothschild despidió a Serge July, fundador y director de la publicación, una representante de la Sociedad Civil del Personal de Libération (SCPL) se sorprendió de la ingenuidad de sus compañeros. “Descubren que ‘Libé’ es también una empresa, que existe un patrón, un accionista, una forma de funcionamiento inevitable (1)”.
Distanciamiento entre directivos y redacciones
¿Qué? ¿El conflicto entre capital y trabajo existiría también en las empresas de prensa? Este “descubrimiento” no sorprende únicamente al personal de Libération. Sólo en 2006, hasta sus colegas de France Soir, por lo general poco compasivos respecto de los huelguistas, pararon durante cinco semanas para protestar contra la reestructuración del diario que vino acompañada del despido de la mitad del personal; Paris-Match sufrió su primera huelga desde 1968, tras el despido del director del semanario, culpable, a los ojos del propietario, Arnaud Lagardère, de haber herido el amor propio de Nicolas Sarkozy; en Le Journal du Dimanche, los redactores expresan su preocupación por “la independencia editorial”, mientras que los sindicatos de las publicaciones de Lagardère Active Média temen las consecuencias sociales del “giro digital” operado por el industrial, quien ya no considera necesario mantener en sus periodistas la ilusión de un estatuto particular: “¿Qué es la independencia en materia de prensa?, señala irritado Arnaud Lagardère. Puro bla bla. Antes de preguntarse si son independientes, los periodistas deberían preguntarse si su diario es eterno” (2).
Por su parte, el equipo de Le Parisien-Aujourd’hui en France paró durante 24 horas en diciembre: el grupo Amaury le exigía “de un 15 a un 30% de aumento de productividad para incrementar su competitividad”. En Le Nouvel Observateur, la mayoría de los miembros de la redacción se opone a la decisión de una nueva dirección editorial tomada por Claude Perdriel, dueño del diario. Hasta en el grupo Le Monde no hay quien no murmure las “advertencias” y las “mociones de desconfianza” manifestadas a la dirección por la Sociedad de Redactores (SRM) y los representantes del personal, tanto para protestar contra las fabulosas indemnizaciones pagadas a un director general saliente, como para señalar “la total pérdida de confianza” en los directivos del Polo revistas. Por primera vez en la historia del vespertino, se tomó una decisión estratégica –la creación de un polo de prensa regional en el sur de Francia en sociedad con Lagardère– a pesar de la hostilidad de los periodistas-accionistas llamados a pronunciarse sobre el proyecto en septiembre último.
Se produce un distanciamiento entre las redacciones y los directivos de las empresas, a medida que éstos dan el toque final a la normalización comercial de la información, ese “servicio de interés general” que la Resistencia había deseado.
Al hacer en 2005 el balance del año anterior, el Sindicato Nacional de Periodistas CGT (SNJ-CGT) observó un aumento simultáneo de la presión económica y la temperatura social. “En Francia, 2005 habrá sido el año más negro para los medios de comunicación desde hace 60 años, es decir, desde la adopción de las ordenanzas de 1944 sobre la prensa” (3). Ya en 2004, habían estallado huelgas y protestas de periodistas en un espectro que iba desde Le Figaro (adquirido por Dassault en 2003) hasta Publihebdos (primer grupo francés de semanarios regionales en manos de Ouest-France) pasando por el sector audiovisual público, Le Républicain Lorrain, la Agencia France-Presse, Sud-Ouest, el grupo Emap... Sin embargo, salvo raras excepciones, propietarios y directores atraviesan los pequeños obstáculos puestos en su camino.
Este rebrote de conflictividad en las empresas de medios de comunicación contrasta con los años del “milagro internet”, cuyos excesivos ingresos publicitarios habían inflado la burbuja de un optimismo beatífico. La brutalidad de las reestructuraciones realizadas desde entonces en el sector de la prensa escrita pinchó el globo. Hipnotizados por el número de lectores de los diarios “gratuitos”, de internet o de la telefonía móvil, los industriales reorganizan sus grupos en estructuras “plurimediáticas” que están en mejores condiciones de captar los ingresos publicitarios. “Hoy, precisa el presidente del directorio de Le Monde, Jean-Marie Colombani, ya no se trata de vender a los anunciantes espacios publicitarios pagos, sino de vender número de lectores” (4): los de las publicaciones controladas por el grupo, los de su sitio de internet, los productos derivados, el diario “gratuito” lanzado en sociedad con Vincent Bolloré, y subsidiariamente, los del diario.
Este objetivo, compartido por la mayoría de los patrones de prensa, deja entrever una nueva degradación de los medios asignados a la información de fondo (investigaciones, reportajes): las inversiones se orientan actualmente a las actividades digitales en detrimento de los sectores tradicionales. “La prensa diaria tiene diez años por delante. Los costos de producción se volverán insostenibles” (5), previno Lagardère. Se comprende la angustia de este pequeño empresario: las ganancias netas de su polo mediático se multiplicaron por doce entre 2002 y 2005 (6)...
En todas partes, mantener la rentabilidad implica aumentos de productividad y una mayor concentración del capital. Exigencias que repercuten inmediatamente en las empresas de prensa bajo la forma de eliminación de puestos, incremento de flexibilidad y polivalencia. A igual salario, cada vez más periodistas están obligados a sumar a su trabajo el uso de programas de edición o compaginación, la redacción en línea, la animación de foros de discusión, e incluso el manejo de una cámara para alimentar la sección “video” del sitio internet (7). En estas condiciones, no es recomendable perder el tiempo en el terreno. “Mejor permanecer en la oficina, leer un buen informe, conocer un documento, hacer investigaciones en internet que correr micrófono en mano a La Courneuve”, recomendaba el presidente de Radio France, Jean-Paul Cluzel, en junio de 2005. “La reducción de costos pasa también por la externalización de una parte de la redacción, señala Eric Marquis, del SNJ. Muchos diarios tercerizan páginas a empresas que no tienen el estatuto de agencia de prensa. Un poco como cuando los canales de televisión recurren a las ‘productoras’”.
El regreso de cierta combatividad en las empresas de prensa se debe finalmente a la disminución del empleo. Presidente del Foro de Sociedades de Periodistas, François Maly señala que “en caso de desacuerdo, los periodistas ya no pueden dejar el diario para ir enfrente, porque ya no hay un enfrente (8)”. En efecto, la tormenta no se abate solamente sobre el ejército de reserva de periodistas precarios que tradicionalmente amortigua los embates del mercado (9): golpea a los empleados estables, en el corazón de las redacciones. “De los 75 periodistas que se fueron de France Soir en la primavera, cuenta Michel Diard, secretario del SNJ-CGT, sólo uno había conseguido un contrato por tiempo indeterminado en el invierno de 2006”. El sindicato estima en más de 1.000 el número de puestos de periodistas eliminados en 2006.En 1983, el giro liberal de la izquierda en el poder había diezmado a los trabajadores de la industria; una década más tarde, el “franco fuerte” y la recesión de la posguerra del Golfo arrasaban también con empleados y directivos de empresas; actualmente, la ola de precariedad alcanza a algunas profesiones intelectuales (10). Incluso la flor y nata de las redacciones parisinas, que se creía protegida por “cartas” y otros “acuerdos de accionistas”, sufrió el contragolpe de las políticas que en general no dejó de plebiscitar. Así, periodistas de L’Express fueron despedidos el pasado otoño bajo el impulso de un nuevo propietario decidido a duplicar en tres años el margen operativo del grupo L’Express-Expansion, escandalosamente congelado en 5%.
Empobrecimiento de la información
El fenómeno supera las fronteras de Francia. Una investigación realizada en 2006 por la Federación Internacional de Periodistas sobre los sindicatos de treinta y ocho países concluyó que “el empleo en los medios de comunicación se precarizó, se volvió más inseguro, más pesado (...) En el mundo entero, existe una tendencia a la privatización de los medios de comunicación del Estado; los periodistas experimentados son reemplazados por jóvenes recién recibidos, a menudo empleados por tiempo determinado”. Para la mayoría de los organismos consultados, “la inseguridad del empleo produce un periodismo timorato” y genera “la decadencia del periodismo crítico y de investigación”, mientras que “la concentración de los medios de comunicación y las presiones gubernamentales conducen a un empobrecimiento de la información (11)”.A veces, incitan también a la rebelión. En Reino Unido, los empleados de la BBC combaten desde hace tres años un plan de “modernización” que implica la eliminación de varios miles de puestos. En Alemania (2004), luego en Portugal (2005), la renegociación de los convenios colectivos de la prensa produjo múltiples despidos: las federaciones patronales exigían la disminución de salarios y mayor flexibilidad. Por las mismas razones, en diciembre último, los redactores de los diarios italianos obsequiaron a sus lectores un regalo de Navidad insólito: tres días de huelga general. “Los periodistas, relata un cable de la agencia Reuters, protestan en particular contra un recurso cada vez más frecuente en el trabajo temporario y mal remunerado, que según su sindicato produce un periodismo de segunda categoría y ‘sin utilidad en una democracia’. Los directores de las empresas de prensa acusan en cambio a los periodistas de resistirse a una flexibilidad necesaria del mercado laboral e intentar aferrarse a privilegios perimidos” (12). Una cantinela muy conocida, aunque suela entonarse contra empleados por... periodistas.
* (Le Monde Diplomatique)

Referencias:

1 Citado por Les Inrockuptibles, París, 20-6-06.
2 Citado por Thierry Gadault, Arnaud Lagardère, l’insolent, París, Maren Sell éditeurs, 2006.
3 Comunicado del 10 de enero de 2006.
4 Les Échos, 27-7-06.
5 Le Journal du dimanche, 17-9-06.
6 Thierry Gadault, op. cit.
7 Eric Klinenberg, “Journalistes à tout faire de la presse américaine”, Le Monde diplomatique, París, febrero de 1999.
8 www.nouvelobs.com, 8-11-06.
9 Al 1 de enero de 2007, de los 37.009 periodistas con carnet de prensa, un 19% se encuentra en situación precaria (independientes), sin contar los numerosos periodistas que trabajan sin carnet. Gilles Balbastre, “Misère des journalistes précaires”, y Lionel Okas, “Les journalistes aussi”, Le Monde diplomatique, París, abril de 1999 y abril de 2004, respectivamente.
10 Mona Chollet, “Precariedad en los campos del saber”, Le Monde diplomatique, edición Cono Sur, mayo de 2006.
11 Emma Walters, Christopher Warren, Mike Dobbie, The Changing Nature of Work. A global survey and case study of atypical work in the media industry, International Federation of Journalists-International Labour Office, abril de 2006, www.ifj.org.
12 Reuters, 20-12-06

9.3.07

Bush llega al sur de Latinoamérica con espejitos de colores
LA CLONACIÓN DE LA MENTIRA


Por Héctor Sosa (*)

Los estrategas geopolíticos del Pentágono intentarán recuperar, con el periplo de George W. Bush, espacios y tiempos perdidos, o al menos dañados, en numerosos países de Latinoamérica, como consecuencia de las políticas económicas, militares y comunicacionales que su gobierno impuso, a sangre y fuego, no sólo en la región sino en buena parte del planeta durante los últimos años.
Los puntos centrales de estas estrategias, emanadas de los grupos de élite del Pentágono y la Casa Blanca, tienen como objetivo principal el dominio de los recursos naturales (petróleo, gas, agua, alimentación) en los países que los EE.UU ya seleccionó.
Bush llegará a Brasil y Uruguay en momentos en que su imagen pública es la más baja (en la región y el mundo) que un presidente de los Estados Unidos haya tenido alguna vez.
La vida se mueve, la historia se mueve: ni Latinoamérica es la misma que hace una década, ni el imperio lleva todas las de ganar.
Esta recorrida “para estrechar lazos solidarios y fortalecer nuestras democracias” (palabras de Condoleezza Rice), por el cono sur, al que se le sumarán Colombia, Guatemala y México, no es la única movida en el tablero mundial. Con inusitado pragmatismo buena parte de la diplomacia norteamericana intenta reconvertir, contra reloj, al “eje del mal” Irán-Siria en “interlocutores válidos para poder reestablecer la paz en Irak”, según afirmaciones del vicepresidente de EE.UU, Dick Cheeney.
Bush representa las ideas del Estado que más muertes y crímenes de lesa humanidad ha cometido en todo un siglo en el planeta.
Bush, y los presidentes que lo antecedieron también tiraron bombas, produjeron golpes de estado y apoyaron sangrientas dictaduras en la región y el mundo.
Bush representa las ideas de una minoría, de carácter fascista, que viene preparando un asalto al pueblo soberano de Cuba, tal cual esta señalado en el “Plan para ayudar a una Cuba Libre”, que desde mayo del 2004 el Pentágono tiene listo.
Bush, junto al ex presidente español José María Aznar, fueron el primero en avalar el golpe de Estado en la República Bolivariana de Venezuela, bajo la presidencia del comandante Hugo Chávez.
Bush es el mismo que lanzó millones de toneladas de bombas sobre Afganistán e Irak en nombre de la “democracia y la libertad”.
El fin de semana pasado, con absoluta claridad, el presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), Juan Carlos Camaño se preguntaba ante una amplia audiencia que participaba del II Foro de Ciudades, realizado en Madrid: “¿frente a tantas matanzas, frente al armado de futuros -y nuevos genocidios- la FELAP todavía no había presentado ante los organismos internacionales de derechos humanos y ante los gobiernos de distintos países, una petición, un reclamo, una exigencia, con la finalidad que se considere juzgar, o se intente hacerlo, al presidente de los EE.UU, George W. Bush, como criminal de guerra. Como lo que es. Sin ninguna duda.”
El aparato de los grandes medios de la (des) comunicación del Imperio, se trazaron una estrategia para mostrar la “cara humana” de un criminal de guerra.
En las últimas 72 horas las grandes cadenas de TV estadounidenses, sus agencias de noticias y diarios electrónicos intentan moldear un Bush preocupado por la miseria, el hambre, la desocupación, la educación y “la calidad de nuestras democracias”.
El representante del sistema que produjo estos males viene a brindar “créditos a buenos intereses y poner un portaaviones sanitario”.
Sería interesante ver cómo funcionarán los “portaaviones sanitarios”, por ejemplo en Bolivia.
¿Bush llega tarde o temprano para aplicar su estrategia in situ?
Los promotores mediáticos de la mentira organizada tratarán de hacer ver que llega a tiempo, y que es beneficiosa su presencia para las que las “inversiones” lleguen rápidamente.
El periodista Silvio Gonzáles plantea, en su nota “Guerra Infinita en la ruta silenciosa” editada por la agencia de noticias Prensa Latina (PL), que va aumentando el nivel en la guerra de la información y citando al profesor Alex Schmid, afirma: “la guerra de la información tiene como característica principal que sus blancos son impuestos por la contrainteligencia de manera intencional”.
Gonzáles advierte e informa que el Departamento de Defensa de Estados Unidos organizó este año un “Comando de Operaciones en el Ciberespacio, ubicado en la Octava Base de la Fuerza Aérea de Barksdale, Lousiana”.
Esta nueva rama militar-comunicacional cumplirá el rol de policía del ciberespacio. Ya en 2005 el New York Times informó que se mantenían “1.200 soldados de las Unidades de Operaciones Psicológicas, que redactan noticias falsas y luego las colocan en la prensa digital de otros países para desinformar”.
Viene Bush y con él sus soldados: los que tiran bombas y los que construyen la mentira organizada. Ardua es la pelea que, en éste último campo, deberán producir los que construyen comunicación propia y contrahegemónica.
Vale lo que la UTPBA afirma en su comunicado, al señalar su profundo repudio y rechazo por “la presencia de Bush en Latinoamérica. Su presencia no tiene otro fin que el de buscar la ruptura – afirma- de una nueva realidad emergente en la región, en donde numerosos países y organizaciones han decidido enterrar para siempre las políticas neoliberales y dar una lucha seria, audaz e inteligente en la confrontación con quienes mienten, son neutros o apoyan a los criminales sociales” (ANC-UTPBA).

(*) Periodista. Responsable del Área de Comunicación de la UTPBA.

6.3.07

Los índices ocultos

La verdad desnuda
Por Fernando Neira

Creo que la mayoría de los argentinos están cansados de los dichos de aquellos funcionarios que pretenden hacernos creer que el país está en plena etapa de crecimiento, que los índices de desocupación bajaron a un dígito -y ojo que no desconfió de las cifras oficiales a pesar de los rumores que corren sobre el INDEC- simplemente molesta que existan cifras que los medios masivos, e incluso los políticos, no dan a conocer.
Es de público conocimiento que en los últimos cuatro años nuestro país tuvo un crecimiento progresivo en materia económica, ustedes saben que a pesar de eso ¿en la Argentina hay más de 15 millones de pobres?, el 39 por ciento de la población para ser mas precisos, ¿y 5,6 millones de indigentes?.
Estas cifras se tornan más indignantes ya que, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, en estas tierras se producen más de 90 millones de granos por año. Parece ser que esa cantidad de alimento no es necesario para garantizar la cuota alimentaria de toda la población.

Al hablar del hambre, es inevitable pensar en desnutrición, recordar esas imágenes del famélico nene santiagueño que fue tapa de los diarios en 2001, pero sin embargo este milenio nos sorprende con una nueva modalidad de desnutrición, esto dicho por especialistas como la antropóloga y asesora del Ministerio de Salud, licenciada Patricia Aguirre. En el siglo 21 irrumpió la denominada “desnutrición oculta”, chicos de baja estatura para su edad, sobrepeso y casos recurrentes de anemia.
Respecto a este último punto, la Organización Acción contra el Hambre realizó en 2005 una encuesta nutricional entre 600 alumnos de escuelas santafecinas, el 29 por ciento de los chicos tenía anemia. Esto explica sin dudas algunos comportamientos de los alumnos como escaso rendimiento, problemas expresivos, dificultades de comprensión. “Con hambre no se puede pensar”, cantan los roqueros uruguayos de No te va gustar.

Desnutridos obesos

Existen cinco tipos de alimentos que concentran el 35 por ciento de la comida de la clase baja: pan; papas; fideos para guiso; azúcar y carnaza. Vale decir, una canasta familiar rica en hidratos de carbono y con escasas proteínas; hierro, calcio y otros nutrientes vitales. Y la gente de bajos recursos come lo que puede y lo que más los llena sin fijarse en este tipo de cuestiones, y es entendible no van a estar comiendo verduritas, ¿cuales son las comidas que los satisfacen? básicamente las grasas y los hidratos de carbono.
Algunos mencionan que la soja podría ser la gran salvadora del hambre en el país, aún a riesgo de que su cultivo destruya o perjudique la tierra. Un kilo de soja contiene la cantidad de proteínas diarias que necesita una familia tipo de matrimonio y dos hijos, el kilo de soja vale 60 centavos y la Argentina produce unos 40 mil millones de kilos por año, ¿me parece que alcanza, no?
El gobierno tiene un plan asistencial de entrega de alimentos para las familias más necesitadas, ¿Saben que es lo que entregan? Hidratos de carbono, azúcares y grasas, o sea los alimentos de costo mínimo. Esto es lo que en algunos casos los pobres sean gordos.

Tres para mi, nada para vos....

Hay cifras oficiales que determinaron que con la cantidad de alimento que produce el país, mayoritariamente destinado a la exportación, se estaría en condiciones de garantizar que cada individuo consuma 3181 calorías diarias bien distribuidas, más de las 2700 consideradas. Pero no es necesario que les recuerde quiénes son los dueños del país y cómo distribuyen la riqueza.
Una de las políticas masivas que se bajaran y esperemos que se lleven a cabo, sería bajas las cargas impositivas de los alimentos, para potenciar el ingreso de la población.
Según un sondeo del INDEC, el 56.4 por ciento de los menores de 18 años son pobres y el 23.6 por ciento son indigentes. Desde el punto de vista económico, que más de la mitad de la población infantil sea pobre supone que en el futuro la capacidad de producción por hombre será menor, una especie de ecuación cuyo resultado sería: si ahora somos pobres, mañana lo seremos aún más.

Argentina no es un país africano ni asiático, la capacidad económica no justifica en absoluto lo que ocurre. La sola comparación de lo que consumen hoy los hogares argentinos con el valor actual de la canasta básica indica que en el país los hogares consumen lo suficiente como para que 110 millones de personas no sean pobres. Si somos 37 millones de habitantes y tenemos 16 millones de pobres, esto quiere decir que hay muchas casas que se quedan con varias canastas mientras otras no tienen ninguna. Como dijimos al comienzo, la exhibición sistemática de los indicadores que señalan una recuperación de la economía argentina no hacen otra cosa que ocultar el modo en que cotidianamente asesinan el futuro de la nación y de la gente.

1.3.07

PERIODISMO SERIO Y ANALITICO

Al cumplirse dos años de la asunción del gobierno del Frente Amplio, es bueno recordar los pronósticos realizados por la prensa "seria" y sus analistas más brillantes tras la caída de la dictadura.Transcribrimos, a continuación, la nota editorial publicada por el diario El País el 6 de diciembre de 1984, diez días después del triunfo de Sanguinetti en las primeras elecciones post-dictadura.

"FIN DEL FRENTE"

"Puede considerarse que la coalición política del Frente Amplio no tiene ningún sentido en el país y está condenada a desaparecer como fuerza de gravitación electoral. Al no ser capaces de aprovechar once años de gobierno de fuerza en el país; no supieron ni pudieron aprovechar una crisis social que se manifiesta en un grave deterioro del salario real, y, finalmente, no supieron ni pudieron aprovechar los alarmantes índices de desocupación.
No se van a dar en el país ni once ni un solo año de régimen militar, y los gobiernos democráticos --el coloradismo hoy y el nacionalismo tal vez mañana--, van a hacer sin duda lo posible y lo imposible por mejorar la situación económica y social del país. Puede afirmarse pues, después de las elecciones del 25 de noviembre, no sólo que la democracia ha vuelto en el Uruguay, sino además, que ha aventado todo riesgo y posibilidad de que algún día puedan tener significación entre nosotros las fuerzas antidemocráticas, ya sea descaradas o encubiertas, como se presentaron en las últimas elecciones".

28.2.07

Terratenientes

Por Juan Gelman

Parece increíble: uno de los terratenientes más grandes del mundo es el Pentágono. Según cifras oficiales de 2005, sus 737 bases militares en todo el mundo más las que posee en territorio propio ocupan una superficie de 2.202.735 hectáreas. Tales datos figuran en el Base Structure Report (BSR, por sus siglas en inglés, www.defenselink.mil, 2005), un inventario anual del Departamento de Defensa de EE.UU. que registra la proliferación de tales bases a partir del 2002. El colonialismo, antes, consistía en la ocupación militar permanente de países enteros. Ya no.
El historiador Chalmers Johnson señala en Nemesis: The Last Days of the American Republic (Metropolitan Books, 2007) que las cifras del BSR no incluyen las 106 guarniciones estadounidenses instaladas en Irak y Afganistán desde mayo del 2005 ni las construidas en Israel, Qatar, Kirguizistán y Uzbekistán. Tampoco las 20 que las fuerzas norteamericanas comparten con tropas locales en Turquía, de propiedad del gobierno de Ankara, pero bases norteamericanas al fin.
Ni la mayoría de las que en Gran Bretaña se dedican al espionaje de las comunicaciones mundiales: su valor total asciende a 5000 millones de dólares y están convenientemente disfrazadas de bases de la Royal Air Force. O la enorme base Camp Bondsteel de Kosovo, edificada en 1999 por una subsidiaria de la Halliburton que aún se ocupa de su mantenimiento. “Si la cuenta fuera honesta –subraya el autor–, la dimensión real de nuestro imperio militar probablemente ascendería a unas mil bases en el extranjero, pero nadie –tal vez ni siquiera el Pentágono– conoce su número exacto.”
Un velo espeso envuelve operaciones como el desplazamiento de armamento nuclear y Johnson cita a una autoridad en la materia, el columnista de temas militares de Los Angeles Times, William Arkine, quien escribió que la Casa Blanca viola las obligaciones impuestas por los tratados de los que es Estado Parte: “EE.UU. ha estado mintiendo a muchos de sus aliados más cercanos, incluso a la OTAN, sobre sus designios nucleares. Decenas de miles de armas nucleares, centenares de bases y docenas de buques y submarinos existen en un mundo secreto especial, sin justificación militar racional y menos con fines de contención”. La construcción de un imperio ofrece éste y otros detalles.
EE.UU. ha desplegado silenciosamente unos cinco mil efectivos en las fronteras de Jordania con Irak y Siria, lo cual no impide al rey jordano Abdullah II declarar que no hay tropas ni bases norteamericanas en el país. Antes de la retirada de Arabia Saudita en el 2003, la Casa Blanca negó con pertinacia que mantenía una flota de bombarderos
B-52 –reconocibles a simple vista por su gran tamaño– estacionados en Jeddah, frente al Mar Rojo. “Mientras los burócratas militares sigan implantando la cultura del secreto para protegerse a sí mismos –propone Johnson–, nadie sabrá la verdadera latitud de nuestra red mundial de bases, y menos que nadie los representantes elegidos por el pueblo estadounidense.” Nemesis, el libro del que se extraen estas citas, es el último de una trilogía que desnuda prolijamente las entrañas de las políticas de W. Bush y sus acólitos. Su autor es un personaje particular.
Historiador y catedrático brillante, reconocido no sólo en EE.UU., Chalmers Johnson sirvió como teniente en la Marina a principios de los ’50 y fue consultor de la CIA en el período 1967-1973. Se ocupaba de la URSS y demás países del “socialismo real”: “Fui un soldado de la Guerra Fría –afirmó en una entrevista que concedió a TomDispatch.com, sitio del Nation Institute de Nueva York (19-2-07)–. Nunca tuve la menor duda. Creía que la Unión Soviética era una verdadera amenaza. Lo sigo pensando”. Y también confesó: “El problema es que yo sabía demasiado del movimiento comunista internacional y no lo suficiente acerca del gobierno de EE.UU. y su Departamento de Defensa... mirando hacia atrás, ojalá hubiera acompañado el movimiento contra la guerra (de Vietnam). Con toda su ingenuidad y turbulencia, tenía razón y la política estadounidense estaba equivocada”.
Cifras siempre del Pentágono indican que posee 32.327 cuarteles, hangares, hospitales y otros edificios en sus bases del extranjero y que alquila además 16.527 instalaciones. Durante el año fiscal 2005-06, casi 200.000 uniformados y un número igual de empleados y funcionarios civiles del Pentágono fueron desplegados en esos verdaderos enclaves en territorio ajeno y se contrató a más de 80.000 nacionales de diferentes países, un medio millón de personas en total para ser breves. Chalmers Johnson pensaba que el colapso de la Unión Soviética en 1991 tornaba inútil la alta concentración de tropas estadounidenses en Alemania, Italia, Japón y Corea del Sur. El estudio de la realidad le mostró otra cosa: a fines de los ’90 y dos años antes de los atentados del 11/9, “los neoconservadores desplegaron su grandiosa teoría de que la ‘única superpotencia’ debía adoptar abiertamente una postura imperialista, incluyendo las operaciones militares preventivas y unilaterales, la imposición de la democracia en el extranjero a punta de pistola, la neutralización de cualquier país o bloque de países que podrían desafiar la supremacía militar de EE.UU. y la visión de un Medio Oriente ‘democrático’ que nos abastecería de todo el petróleo que quisiéramos”. Parece que no es fácil.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...