25.6.07

La CIA Infiltra a medios y periodistas venezolanos

Por Hernán Uribe (*)

El diario conservador chileno El Mercurio inserta cotidiana y machaconamente abundantes materiales en contra del gobierno bolivariano de Hugo Chávez pero ha guardado ominoso silencio sobre las denuncias que relacionan a medios y periodistas venezolanos con la Central Intelligence Agency (CIA) y otras entidades de Estados Unidos.
Eva Golinger, abogada estadounidense denunció el 25 de mayo pasado en Caracas que el Departamento de Estado de su país estudiaba financiar a medios y periodistas venezolanos. El plan de una llamada División de Asuntos Educativos y Culturales seria influir sobre la política editorial de los órganos de comunicación, opinó Golinger.La denunciante se basó en documentación oficial estadounidense comprobatoria de que dichos programas se practican desde antes y después del golpe de estado del 2002.
“Lamentablemente a lo mejor hay en Venezuela periodistas manipulados por el Departamento de Estado”, sentenció la jurista. Las palabras de Golinger reforzaron las revelaciones que días antes emitió VTV, canal de televisión estatal, donde se afirmó, con nombres y apellidos, que seis periodistas venezolanos recibieron dinero del gobierno de Washington(1).
Entre los mencionados se encuentra Roger Santodomingo quien, además, fue acusado el 28 de mayo pasado ante la Fiscalía de la Nación de “instigar al magnicidio y de recibir financiamiento de EEUU. para desestabilizar al Gobierno”. Frente a esa imputación de William Lara, Ministro de Comunicación e Información, Santodomingo- dice un despacho de Ifex- apuntó que “sòlo” difundió una encuesta en la que un 30 % opinaba que la “solución” era asesinar a Chávez”…
¿ Qué será del Código de Ëtica y del Colegio de Periodistas de Venezuela? Con anterioridad, el gobierno de Venezuela denunció al canal Globovisión por difundir en clave una incitación a la eliminación física del Jefe de Estado mediante la fórmula de reproducir con insistencia la noticia del atentado al fallecido Papa Juan Pablo II y la utilización como música de fondo de la canción “Esto no termina aquí” del panameño Rubén Blades. Fue, obviamente, un mensaje subliminal…
Los alegatos de inocencia de Globovisión rememoran un episodio ocurrido en Chile en vísperas de golpe de estado militar. El 21 de agosto de 1973, una radioemisora de Puerto Montt, ciudad ubicada al sur del país, difundió repetidamente este mensaje: “Somos más de lo que pensamos. Caperucita Roja está con nosotros”. Era un recado para los confabulados y el nombre de la niña del cuento correspondía a Pinochet quien había decidido unirse a la conspiración.
La omisión de El Mercurio acerca de la CIA tiene desde luego una motivación política, aunque también una explicación freudiana pues le es molesto rememorar que en los años setenta recibió millones de dólares para contribuir al derribamiento y muerte del presidente Salvador Allende. Tres años después del golpe, una investigación del Senado estadounidense reveló que la intromisión de la CIA en ese periódico llegó al extremo de realizar sus agentes hasta la diagramación. El documento del caso, conocido como Informe Church, (nombre del senador que presidió el Comité) se denuncia que ese organismo de espionaje contrató a periodistas, editó publicaciones de circulación nacional y elaboró materiales para diarios, semanarios, radioemisoras, y además muchos de esos “contenidos” fueron exportados a órganos latinoamericanos y europeos.
La injerencia en la prensa de la CIA, un ente estatal, se basó y se cimienta hoy, en un clásico “principio” imperial que formuló en su oportunidad, William Colby, uno de sus directores: “La CIA tiene el derecho legítimo de infiltrar a la prensa extranjera, pero no a la de Estados Unidos. La CIA tiene la misión de influir mediante los medios noticiosos en el desarrollo y desenlace de hechos políticos de otros países” (sic). Sin comentarios…
La propaganda contra Venezuela se ha intensificado a partir de la no renovación de la frecuencia radioeléctrica a la ex Radio Caracas Televisión (RCTV). En el senado de Chile se ha aprobado “proyectos de acuerdo” (así se denominan reglamentariamente) en dos oportunidades y con votaciones que no llegan a la mitad de los miembros de esa cámara. En ambos se pide a la presidenta Michele Bachelet que proteste por el caso RCTV, pero la Jefa de Estado no ha caído en la celada.
En el afán de reproducir el modelo de la publicidad prohijada en Washington, dichos acuerdos senatoriales apuntan que “Si bien el gobierno de Venezuela tiene facultad para no renovar la concesión a RCTV para los firmantes significa una clara limitación a la libertad de prensa y expresión”. Estulticia, ya que, si existe ese mecanismo legal es lógico que se aplique.
Naturalmente, nadie de los que propician el infierno para Hugo Chávez, ha hecho mención de que en Estados Unidos rige el mismo mecanismo de permiso y renovación para radioemisoras y la televisión. Es más, el plazo de uso es de ocho años y para obtener la renovación esos organismos tienen que demostrar que “han servido al interés público”. En un artículo muy crítico, Michael J. Copps, miembro de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), sugiere reforzar el proceso de renovaciones y sugiere acortar el período a tres años. Enfatiza: “El uso del espacio radioeléctrico constituye un privilegio-lucrativo- no un derecho y me temo que la FCC no ha hecho lo suficiente en defensa del interés público”(2). Es muy posible, entonces, que en Estados Unidos NO se renueven algunas concesiones y ante ello ¿Qué dirán los sípidos (miembros de la SIP) y los integrantes del Grupo de diarios de América (GDA)?

(*) Hernán Uribe es periodista y escritor chileno

Notas:

1) Los reporteros acusados son: Aymara Lorenzo, Pedro Luis Flores, Ana Karina Villalba, María Fernanda Flores, Miguel Angel Rodríguez y Roger Santodomingo.

2)Michael J. Copps, “El precio del espacio radioeléctrico gratuito”, en The New York Times, junio 6/07.

19.6.07

A votar amigos que quedan sólo 3 días




Hace pocos días nos llegó la grata sorpresa de que Cultura Rock fue nominado como Mejor Programa de Música Rock y Mejor Programa Periodístico de Opinión en los premios Lanín de Oro organizado por la Asociación Patagónica de Arte y Comunicación de la provincia de Neuquén.
Para nosotros ya es un logro importantísimo que nos hayan tenido en cuenta en una competencia de la que participaron 22 provincias, y la nominación es una forma de confirmar el rumbo que le dimos al ciclo.
Pero ahora necesitamos el apoyo de ustedes para luchar por el premio "Lanín de Oro de la gente" que es independiente de las ternas por rubro. Así que les pedimos que ingresen a
http://www.lanindeoro.com/ y voten a Cultura Rock. Una pequeña aclaración, estamos en la sección ternados de “radio” y la provincia que deben seleccionar es Capital Federal.
Desde ya les agradecemos enormemente el apoyo.
Importante: A los que ya emitiron su voto les pedimos por favor que ingresen nuevamente e intenten votar otra vez, porque debido a un error del servidor de la página hubo votos que fueron borrados.

Un abrazo para todos.

Cultura Rock
(Fernando Neira – Leandro de la Torre Divano – Fernando Horowitz)

18.6.07

La historieta mediática sobre RCTV tiene mas prensa que el asesinato de casi mil periodistas

Ocho familias benditas y sus trampas cazabobos

Por Juan Carlos Camaño (*)

Si no fuera que las trampas “cazabobos” ya no consiguen atrapar a todos, la asonada mediática en defensa de Radio Caracas Televisión de Venezuela sería un éxito rotundo ahora mismo. La tenacidad hipócrita de “ocho familias benditas” con poder –que va más allá de un canal de televisión- es digna de análisis: no demasiado sesudo. En síntesis, se trata de cómo los dueños del dinero apelan –desesperados- a cuánto tienen a su alcance para defender sus intereses.
Y de cómo otros dueños del dinero les brindan su apoyo a través de diarios, radios, revistas, agencias informativas, televisión, internet y cuanto sistema de información-comunicación sirva a la causa de los privilegiados. Sencillísimo.
Es más, si no fuera porque sabemos a qué apunta la lucha de las “ocho familias benditas”, ex dueñas de RCTV, hasta no pocos de nosotros podríamos ser atraídos por tanto “patriotismo” puesto al servicio de la declamada e inflamada “libertad de expresión”. Porque a decir verdad, las “ocho familias benditas”, ex dueñas del canal en cuestión, han llegado tan lejos en sus desprendimientos “por el bien de Venezuela”, que, como nunca antes, se han hecho escuchar para que se atiendan los derechos e intereses de “sus” trabajadores: asalariados-explotados, por las “ocho familias benditas”, durante décadas.
“Ocho familias benditas”, ahora ex dueñas de RCTV, patrones hechos y derechos, levantando la voz por “sus” trabajadores. Conmovedor. Si no fuera que a las “ocho familias benditas” las sigue animando, como en el 2002, la idea de que Chávez desaparezca de la faz de la tierra y así, de esa manera, se termina con la idea de la Revolución Bolivariana -ajena al “sentir nacional” de las “ocho familias benditas”-, de una más justa distribución de la riqueza y otras cositas por el estilo, tales como llevar salud y educación a cada rincón de Venezuela, donde antes –con el silencio cómplice de las “ocho familias benditas”, sobraba el hambre y el analfabetismo.
Son, recordemos, las "ocho familias benditas" que, cuando el golpe de 2002 contra Chávez, ignoraron olímpicamente a millones de personas que en las calles de Caracas y en toda Venezuela salieron a jugarse la vida para reponer a su presidente en el gobierno, enfrentándose a la oligarquía venezolana y a sus fogoneros de EE.UU..
Mientras el pueblo clamaba por Chávez, RCTV dispuso poner en sus pantallas dibujos animados y pelìculas de ficción. A plena "libertad de expresión".
En años, desde los días del boicot petrolero contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, no se había visto semejante despliegue, bramando por la “libertad de expresión” y la “democracia”. Ambas –“libertad de expresión” y “democracia”- a la usanza de esas “ocho familias benditas”, y de algunas otras que en el campo internacional se inscriben en lo que ya hace años el periodista Ignacio Ramonet denominó “dictadura mediática”. Siempre, claro está, ligada a la dictadura financiera, armamentística, tecnológica…
La cuestión, digámoslo otra vez, es cargarse a Chávez y con él al resto –millones de hombres y mujeres- que han decidido hacer de Venezuela un país para todos y dar por terminado el coto de caza de las un poco más de ocho familias ricas que, como las otrora dueñas de RCTV, suponían que eso de tener el sartén por el mango era un legado divino, inalterable por los siglos de los siglos.
En línea con ese gran deseo de terminar con Chávez, la dictadura mediática internacional, ahora en la tarea de arropar a las “ocho familias benditas”, mantiene caliente las pantallas de los televisores sosteniendo, tozudamente, el foco de atención en el tema del canal cincuentenario. Cosa que nunca se hizo, de manera sostenida y sistemática, por ejemplo, para que se impida –o se esclarezca- alguno, o todos, los casos de desapariciones, torturas y asesinatos de periodistas, que desde mediados de los años setenta hasta aquí llegan a casi mil. Cerca de mil periodistas fueron asesinados en Latinoamérica y el Caribe en los últimos treinta años, tanto en el marco de sanguinarias dictaduras militares, como en los denominados procesos democráticos.
Jamás –nunca jamás- se persistió en concitar la atención pública, sacar la gente a la calle, clamar por la vida y la libertad de expresión, con tanta vehemencia, constancia e intención de voltear a un gobierno, como sí se lo hace hoy en Venezuela y desde fuera de Venezuela, a riendas del desparpajo mediático sostenido por la dictadura transnacional. RCTV es lo de menos, y las “ocho familias benditas” son las primeras en saberlo: la consigna encubierta, y ni siquiera, es matar al “perro” –Chávez- y acabar con la “rabia” –la decisión de millones de venezolanos y venezolanas, y de muchos otros en distintos países del mundo, de vivir con dignidad-.
Vale recordar: en Venezuela se le terminó la licencia a RCTV y, con las facultades constitucionales que lo habilitan, el gobierno del presidente Hugo Chávez, no le renovó a las “ocho familias benditas” “su” supuesta y autoarrogada propiedad eterna sobre una franja del espacio radioeléctrico. Nada más que eso. Como ha ocurrido incontables veces en Europa y EE.UU.. Sin ninguna agitación al respecto.
No ha habido hasta aquí una campaña similar a la trazada en defensa de un canal de televisión, frente a crímenes y más crímenes contra periodistas. Tampoco nunca una campaña parecida, en defensa de la vida y la libertad y contra el desempleo de decenas de miles de periodistas, contra el salario basura de decenas de miles de periodistas, contra la polifuncionalidad basura, o las enfermedades profesionales que implican que las expectativas de vida de los periodistas sean de cinco años menos que el de la media de la sociedad. No. Nunca una campaña.
Excepto las que honrosamente llevan adelante, en luchas desiguales, organizaciones de periodistas que, como la FELAP, no se arrastran al servicio de los dueños del dinero y sus sicarios.
Las trampas “cazabobos” trabajarán a destajo. Esa es la tarea de “ellos”, la tarea de las “ocho familias benditas” y sus socios ideológicos. Por lo tanto nuestra tarea es denunciar, contra viento y marea y a como dé lugar, el principal y único fin de esta arremetida mediática contra Chávez: abortar un proceso revolucionario que camina en contra de los privilegiados y en favor de los más. Esa es la pura verdad. Abortar un proceso en el que las grandes mayorías, siempre humilladas y discriminadas –junto a su gobierno- han decidido resguardar y explotar para el bien común los recursos estratégicos del país.
Como se decidió hacer con el petróleo, en oposición al deseo voraz y asesino de EE.UU.. Lo demás, los supuestos valores de la declamada “libertad de expresión” es parte de la habitual hipocresía utilizada para encubrir genocidios y saqueos, o para lavarse las manos, como acostumbran los que no se pronuncian sobre el fondo de la cuestión especulando con salvar su pellejo.

(*) Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)
Se debilita la dictadura mediática

Por Emir Sader (*)

Frente a las debilidades políticas e ideológicas de la derecha, los grandes monopolios privados de los medios de comunicación asumen la función de dirigentes de la derecha latinoamericana. No es novedad para nosotros. Fueron esenciales para preparar el clima del golpe militar de Brasil en 1964, cuando con excepción del diario Ultima Hora, cerrado por la dictadura militar, toda la prensa privada brasileña pidió el derrocamiento del gobierno elegido democráticamente, convocando a las FF.AA. a instaurar la dictadura militar que victimizó al pueblo durante más de dos décadas.
Actualmente, los grandes grupos oligárquicos que dominan la prensa del continente vuelven a desempeñar ese papel. Las diversas elecciones latinoamericanas han tenido en común a un monolítico frente mediático contrario a los candidatos que se oponen a las oligarquías: Lula, Hugo Chávez, Evo Morales, Rafael Correa, López Obrador enfrentaron ese bloque opositor. Probablemente Kirchner deberá encarar el mismo problema.
Es un bloque que constituye un frente continental, solidario en la defensa de sus intereses corporativos que chocan frontalmente con la construcción de democracias en el continente. Nunca tendremos democracias sin que exista un proceso democrático de construcción de opinión pública que sea transparente, pluralista, público.
Uno de los instrumentos de la dictadura mediática privada es la apropiación monopólica del espectro radioeléctrico, un bien limitado de carácter público. Actualmente el 80 por ciento de los canales de televisión abierta y de las emisoras de radio en Venezuela pertenecen al sector privado, cuyas opciones políticas son ampliamente minoritarias en el país, conforme lo demuestran las elecciones certificadas -en cuanto a su corrección- por todos los organismos internacionales presentes en las votaciones que reeligieron a Hugo Chávez para la presidencia del país.
De 709 radios, 706 pertenecen a empresas privadas y 3 a entidades estatales.
De los 81 canales de televisión, 2 son estatales 79 privados. En cuanto a los diarios, de los cuales 12 tienen carácter nacional y 106 son regionales, todos son privados.
El gobierno ha terminado el contrato de concesión de uno de los principales representantes de la oligarquía privada de los medios venezolanos -Radio Caracas Televisión- que participó activamente en el golpe militar de abril de 2002 -apoyado por el gobierno de Estados Unidos y por diversos medios brasileños y de otros países-, frustrado por la decidida acción popular. En
reunión con el efímero jefe del gobierno golpista, Pedro Carmona, los magnates de los medios privados, entre ellos Marcel Granier propietario de RCTV, le dijeron que “podían garantizar el apoyo de los medios”.
Un apoyo que fue mucho más que eso: ese medio privado fue un gran incitador del golpe, dio toda su cobertura al derrocamiento del gobierno legítimamente elegido por el pueblo, dio amplia cobertura a la reunión de los golpistas en el palacio presidencial y suspendió cualquier cobertura, que sustituyó con dibujos animados norteamericanos, a la entrada del pueblo en escena para restituir al presidente que había elegido democráticamente.
Siguiendo la misma orientación de informar sólo lo que a ellos les interesa y de la manera como les interesa, los medios de prensa brasileños anunciaron una supuesta gran marcha de la oposición venezolana para el 19 de mayo pasado. La manifestación fue un fracaso. Los propios órganos de la oposición venezolana que la convocaron, y que vaticinaron cientos de miles y hasta un millón de manifestantes, tuvieron que limitarse esta vez a hablar de “decenas de miles”. Como fue un fracaso, los medios brasileños no volvieron a mencionar la manifestación, a pesar de que varios de ellos tienen corresponsales en Caracas.
El gobierno venezolano no actuó inmediatamente después del fracasado golpe de 2002. Esperó cinco años, hasta que terminara la concesión de RCTV para no renovarla, sustituyendo a ese canal por una TV pública que comenzó sus transmisiones a las cero horas del 28 de mayo, con el nombre de TVes, Televisora Venezolana Social.
Con esto avanza en el pluralismo; se debilita la dictadura de los monopolios privados de la comunicación: al contrario de lo que sostienen en cada uno de los países las expresiones nacionales de ese oligopolio que, como siempre, reflejan la realidad cabeza abajo, cuando se afecta directamente su posición monopólica.

(*) Director del Consejo latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) Professor da Universidade de São Paulo (USP) e da Universidade do Estado do Rio de Janeiro (Uerj), é coordenador do Laboratório de Políticas Públicas da Uerj e autor, entre outros, de “A vingança da História".

13.6.07

LENGUAJE EN CRISIS


CRECE LA MODA DE HABLAR SIN DECIR NADA


Por Daniela Pasik


UNA TENDENCIA ACTUAL QUE SE NOTA NO SÓLO EN LA ORALIDAD DE LOS JÓVENES, SINO TAMBIÉN EN LA TELEVISIÓN, LA RADIO, LAS PUBLICIDADES Y HASTA EN LA PASADA CAMPAÑA ELECTORAL POR EL GOBIERNO DE LA CIUDAD. EN EL MUNDO, 400 MILLONES DE PERSONAS HABLAN ESPAÑOL Y, SIN EMBARGO, CADA VEZ DECIMOS MENOS CON LAS PALABRAS QUE ELEGIMOS USAR.


“Tipo que no da, pero bueno... nada”, dice él; ella responde: “Buena onda, todo bien”, y finalmente cierran la charla con un “Dale”. Cada uno siente que el otro entendió lo que estaba diciendo, ambos consideran incluso que ellos mismos entendieron lo que querían decir. “Los que estamos en crisis somos nosotros, los que abrimos las puertas a los saqueadores de ese petróleo último del habla que es el lenguaje, los que pretenden erradicarlo de la conciencia colectiva porque temen su vitalidad, su creatividad, su capacidad de juego y de denuncia, todo lo que nos aparte del triste mercado de bienes inútiles y suntuarios con que se nos persigue y aplasta cotidianamente”, expone la lingüista y poeta Ivonne Bordelois en uno de sus libros de ensayos sobre el tema, El país que nos habla.

Filósofos y pensadores varios aseguran que los intereses económicos del mundo globalizado fueron abogando por una masa aletargada, como dormida, para que haga caso sin chistar, trabaje sin quejarse y compre todo lo que le quieran vender. “Para eso se usa un lenguaje básico de dos o tres mil términos y se nos lava la cabeza constantemente”, explica Bordelois y agrega, rotunda: “Si nos asentamos en las riquezas naturales del lenguaje, nos constituimos en una gran amenaza”.

El idioma español tiene casi 400.000 palabras y sólo se utiliza una ínfima parte de ellas, según Emilio Rojas, científico de la ortografía española. Buenísimos, boludos, obvios, o seas, poneles y trascas van rellenando los discursos cotidianos.

“A ver”, “todo mal”, “onda que” y otros lugares comunes del mismo estilo vacío, cada vez más, se escuchan en publicidades, programas de tevé y hasta en campañas políticas. “Va a estar bueno Buenos Aires”, reza el eslogan con problemitas gramaticales con el que el empresario Mauricio Macri intenta convencer a los electores para que lo elijan jefe de Gobierno y continúa así su tendencia de la nada misma iniciada con “Esto es PRO”.

El críptico “a + Buenos Aires” con que Jorge Telerman se hizo cargo de su ascenso después de la destitución de Aníbal Ibarra les quitó el sueño a varios: ¡A + Buenos Aires!, cayeron finalmente algunos y otros tantos lo harán al leer estas líneas. Frases como “Dar el asiento es buena onda” o “Buenos Aires es de todos los vecinos” acompañan los pósters al estilo Andy Warhol que pregonan que él es “El único que tiene la Ciudad en la cabeza”.

Muchos lingüistas aseguran que la tendencia a vaciar las palabras de contenido se comenzó a evidenciar en los 90 en todo el mundo. Particularmente en Argentina, la vida menemista de “sushi y pizza con champán” trajo un aturdimiento farandulero, después De la Rúa encarnó el paradigma de la retórica sorda (“Dicen que soy aburrido”, declaraba monótonamente, cual zombi) y ahora, la era K encarna una aparente honestidad brutal basada en la sencillez del discurso que, en realidad, tapa más de lo que muestra.

La idea de “la nada” fue el desvelo de tantos y, quizás, el principio mismo de la filosofía. Para los griegos era la negación del ser; y a partir de ahí Kant, Hegel, Heidegger y Sartre, entre otros, pensaron al respecto. Hoy la nada es enunciada más que nunca y tal vez por eso nos encontramos varados, cual existencialistas, ante la incógnita de poder o no definirla. Pero bueno, nada. ¿Qué vamos a hacer?


SON FÓRMULAS VACÍAS

Por Eliseo Verón


Se habla simplemente para saber si el otro esta ahí. Entonces surgen frases como “¿me entendés?” o “¿viste?”: son puntuaciones que sirven para asegurarse, chequear la presencia del interlocutor. En semiótica tiene que ver con el puro contacto. Es un viejo fenómeno de todas las lenguas que evoluciona constantemente. Lo que va cambiando son las expresiones que elige la gente y en general vienen de los jóvenes, sobre todo ahora con el uso de Internert, que ha generado nuevas maneras de hablar. El uso de este tipo de frases es espontáneo y está presente en todas las sociedades. Tanto los publicitarios como los políticos hablan también así porque la juventud es el target al que apuntan. Si un político está falto de ideas, puede usar esto para disfrazar su carencia, pero aun con ideas se ve obligado a usar este recurso, porque genera cercanía. Hay que recurrir a esto para atraer la atención. Decir mucho la palabra “nada” no implica... nada, porque dentro de dos años va a ser otra la que todo el mundo esté usando. Son fórmulas vacías, no tienen contenido. “Boludo” era un insulto, pero ya no significa algo ofensivo. Lo que la sociedad use para el contacto se va a vaciar de contenido. El resultado siempre va a ser un vaciamiento.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...