15.8.07

General Jorge Alberto Tereso

Actuó en la ESMA, Massera lo premió y Kirchner lo ascendió




El actual director de Planeamiento del Ejército Argentino (foto izquierda) actuó en el emblemático campo de concentración de la última dictadura entre 1976 y 1977. El entonces jefe de la Armada propuso condecorarlo por esos servicios y el temible Carlos Suárez Mason ordenó que aceptara la distinción, junto a otros oficiales de su arma. Al inicio de la gestión K, el general Tereso había sido sancionado por pedir que otros represores presos pasaran la Navidad en familia. Pero después elevó su jerarquía.


Por Pepe Eliaschev


Condecorado por Emilio Eduardo Massera y con el aval personal de Carlos Guillermo Suárez Mason, un general de división del Ejército Argentino promovido a su actual grado por el presidente Néstor Kirchner ocupa hoy el cargo de director de Planeamiento del Estado Mayor General del arma.
Jorge Alberto Tereso ascendió a general de división al comenzar 2005, un año después de que fuera bloqueada su nominación como secretario general del Ejército, cargo al que llegó de la mano del jefe del arma, teniente general Roberto Bendini.
Una investigación le permitió a PERFIL comprobar que, siendo teniente 1º, Tereso participó del célebre Grupo de Tareas 3.3, de la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), durante los peores años de la guerra sucia contra la subversión, de 1976 a 1977.
La presencia de Tereso en el GT3.3, en el que sobresalieron los exponentes más celebres del terror de Estado, como Antonio Pernías, el “Tigre” Acosta, Rubén Chamorro y Alfredo Astiz, entre otros, motivó la condecoración de la Armada. En la edición 4254 del Boletín Público del Ejército (BPE), fechada el 13 de junio de 1979, se publica en página 434 la disposición firmada por el entonces general Suárez Mason, autorizando a Tereso y otros oficiales a aceptar la medalla de Massera. El texto completo del documento se publica en página 14.
Foja de servicios. Jorge Alberto Tereso se hizo notorio a fines de 2004, pocos meses después de que Kirchner asumiera la presidencia, cuando el juez federal Jorge Ballestero denegó un pedido del Ejército para que seis represores pasaran en sus hogares la semana de las fiestas de Navidad. Procesados con prisión preventiva en una causa por el secuestro y desaparición de una veintena de montoneros en 1980, fueron defendidos por Tereso y su superior, Bendini. En coincidencia, la Sala II de la Cámara Federal porteña ordenó prisión preventiva, en la misma causa, para los represores Julio Bellene, Jorge Granada, Jorge Arias Duval y Julio A. Simón.
Al resolver varias situaciones procesales de los imputados, la Sala II (Horacio Cattani, Martín Irurzún, Eduardo Luraschi), mantuvo a finales de 2003 los criterios ya expuestos en enero de ese año (cuando ratificó la preventiva para 13 represores) y rechazó varios planteos de las defensas.
Tereso era secretario general de Bendini cuando pidió el 13 de diciembre de 2003 que en las familiares fiestas navideñas los arrestados en unidades militares pudieran esperar a Papá Noel junto a sus seres queridos. Y no elevó entonces el pedido a título meramente personal. Su solicitud fue acompañada por cartas escritas por los militares presos, que apelaban a “razones humanitarias” y al “contenido espiritual” de las celebraciones. El propio Tereso se refería a los acusados como “personal militar afectado” y argumentaba ante el juez el “carácter excepcional que la denegatoria de la libertad tiene respecto a la regla de la libertad personal de los afectados”.
Como secretario general del Ejército, Tereso dirigía el órgano de asesoramiento político del jefe del arma, con quien funcionaba en el más estrecho vínculo. No obró solo. Alegó ante Ballestero que en 2002 el juez Claudio Bonadío, que entonces llevaba la causa, había autorizado una solicitud idéntica para beneficiar a varios represores detenidos, como Pascual Guerrieri, Carlos Fontana, José Pereiro, Julián Marina y los citados Granada y Simón, seis de los 13 detenidos con prisión preventiva por su actuación en la llamada “Operación Murciélago”, nombre que le puso el Ejército a la eliminación de una veintena de montoneros que en 1980 regresaron al país en la llamada “contraofensiva” de la organización comandada por Mario Eduardo Firmenich.
La Justicia determinó entonces que esos procesados integraban los Cuerpos I y II de Ejército, el Batallón 601 de Inteligencia y los Destacamentos de Inteligencia 123 y 201. Eran una “asociación ilícita”. Al frente del grupo estaban el ex presidente Leopoldo Fortunato Galtieri, fallecido el 12 de enero de 2003, y el ex general Suárez Mason, muerto el 21 de junio de 2005.
La defensa de sus camaradas presos que hizo Tereso como secretario general de Bendini fracasó. Kirchner asumió una actitud típica: lo defenestró a Tereso, pero meses más tarde lo premió con un ascenso.
El reto. El entonces ministro de Defensa, José Pampuro, removió a Jorge A. Tereso como secretario general del Ejército, le aplicó una sanción disciplinaria y refutó las explicaciones administrativas que Bendini había dado para justificar a su subordinado. En ese momento, Página/12 conjeturó que el relevo de Tereso apuntaba contra el corazón de la cúpula castrense y dejaba “en un incómodo lugar al titular de la fuerza, Roberto Bendini”.
Ninguna incomodidad: Bendini y Tereso sobrevivieron hasta este domingo 12 de agosto de 2007.
El Gobierno salió de ese atolladero de principios de 2004 responsabilizando personalmente a Tereso por el pedido, pero nadie podía ignorar que, en realidad, el secretario general del Ejército no actúa sin la venia del jefe del Estado Mayor. Pampuro le aplicó a Tereso una sanción disciplinaria por “haber actuado en ese tema sin solicitar la correspondiente autorización de las máximas autoridades de la cartera castrense”. Tereso y Bendini pertenecen al arma de Caballería.
En el gobierno de Fernando de la Rúa, durante la gestión del ya fallecido Ricardo Brinzoni como jefe del arma, el secretario general Eduardo Alfonso brindó asistencia a los presos, avalado por el ministro de Defensa, Ricardo López Murphy. Y durante el gobierno de Eduardo Duhalde, su ministro de Defensa, Horacio Jaunarena, tampoco cuestionó el trámite realizado por el entonces secretario general, Daniel Raimundes, que pidió el beneficio que en 2003 le costó el puesto a Tereso. No hubo sorpresas. La Casa Rosada de Kirchner avaló a Bendini y preservó a Tereso.
El 5 de enero de 2004, Clarín aseguraba que “golpeado por la decisión del presidente Néstor Kirchner de remover a Tereso, el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini, quiere que el ex secretario general permanezca en funciones en la cúpula de la fuerza. Sería una forma de atemperar el nuevo golpe sobre el generalato que significó el desplazamiento de Tereso, luego de que una veintena de generales pasara a retiro en mayo a raíz de la purga desatada en las cúpulas de las Fuerzas Armadas luego de la asunción de Kirchner”.
Era cierto, Kirchner y Bendini protegieron a Tereso. Tres años después de haber sido removido como secretario general del Ejército, el ex integrante del Grupo de Tareas de la ESMA era ascendido a general de división, en un pelotón de 187 oficiales.






El ascenso. El trámite del Senado dominado por Kirchner fue ultraveloz ese 20 de diciembre de 2006. De los 187 pliegos de ascenso considerados por la Cámara alta, se destacaban dos, el del general Tereso y el del capitán de navío Carlos Anzoátegui, cuestionados por organismos de derechos humanos, pero que sin duda ignoraban que el primero era un hombre de la ESMA.
Sobre Anzoátegui existía, además, una denuncia en la Comisión Nacional sobre Desaparición de Personas (Conadep), creada por el gobierno de Raúl Alfonsín en 1984, que lo vinculaba con la muerte de un soldado conscripto en 1977. Pero la obediente bancada oficialista se afanó por subrayar que ninguno de los pliegos había sido objetado por la Secretaría de Derechos Humanos dirigida por Eduardo Luis Duhalde, quien sí tuvo acceso a los legajos de cada uno de los militares.
Este diario está en condiciones de asegurar que muchos legajos de oficiales de alto rango aún en actividad, como Tereso, fueron retocados para depurarlos de cuestiones comprometedoras. Tereso fue reclutado en la ESMA porque el Ejército de entonces así lo dispuso y el hecho no podría haber sido sencillamente obviado de su historia profesional.
El kirchnerismo se esforzó en presentar un detallado dictamen en el caso de Tereso, enfatizando que en 2003 éste había cumplido con un trámite que en verdad impulsaba el jefe de la fuerza, el teniente general Bendini, reforzado por el informe que el propio Pampuro entregó, en defensa de Tereso y por escrito, a la Comisión de Acuerdos.
En el debate que precedió al ascenso de Tereso, el senador kirchnerista Marcelo Guinle aclaró que del informe de Pampuro se desprendía que “Tereso no había actuado por iniciativa personal, sino en el marco del vínculo jerárquico”, o sea en nombre de Bendini, su superior y titular del Ejército. Según “un destacado senador del oficialismo” citado por Página/12 ese año, “Tereso se estaba comiendo un garrón”. ¿Se comía un “garrón”? Claro que no.
Todo un “demócrata”. Un proyecto de resolución firmado por los diputados Jorge Rivas, Ariel Basteiro, Eduardo Di Pollina, Patricia Walsh, Margarita Jarque, Héctor Polino, Eduardo García, Claudio Lozano y Fabiana Ríos le pedía, ya en 2004, al ministro José Pampuro que explicara qué funciones efectivamente desempeñaba en el Ejército el todavía general de brigada Tereso, relevado de su cargo en diciembre de 2003 por orden del presidente de la República y designado director de Planeamiento de la Secretaría General del Ejército, apenas cuatro meses después de ser relevado de su cargo al frente de la misma secretaría por disposición de Kirchner.
El 2 de mayo de 2004, Página/12 reportaba la puesta en marcha de la segunda etapa del proyecto “La defensa nacional en la agenda democrática”. Según consignaba, el Ejército había comunicado que “el encargado de esa fuerza para coordinar el trabajo destinado a definir el rol de las fuerzas armadas en la Argentina” sería el general Tereso. Al día siguiente, el mismo diario aseguraba que la designación de Tereso como encargado del Ejército en el programa “La defensa nacional en la agenda democrática”, no había sido decisión de Pampuro, “sino una resolución castrense”, que el ministro no había hecho más que aceptar. La noticia, de todos modos, era que Tereso acababa de ser retirado de esa función.
Los diputados, muchos de ellos críticos del Gobierno, confesaban su confusión, porque “por un lado, de acuerdo con la documentación de que disponemos, Tereso no fue nunca encargado del Ejército en el programa ‘La defensa nacional en la agenda democrática’”. Es, o era, sí, integrante del comité académico de ese programa, para el que había sido convocado a título personal por el comité asesor, que preside nada menos que el ministro Pampuro. Por otra parte, si se ha relevado a Tereso de esa función, quien sea el que lo haya hecho debe considerar que si el general fue en un momento considerado apto para ella, ya no lo es. Pero entonces, decían, no se comprende por qué razones sigue al frente de la Dirección de Planeamiento, que debe llenar el encargo, según parece, de pensar el futuro del Ejército.
Como sucede con todas las iniciativas parlamentarias bloqueadas por el oficialismo, la del 3 de mayo de 2004 también capotó. El kirchnerismo no podía responder las preguntas centrales de aquel pedido de informes:
· ¿Existió algún cambio en la evaluación que el Ejecutivo efectuara oportunamente sobre la conducta adjudicada a Tereso y que avalara su designación al frente de la Dirección de Planeamiento de la Secretaría General del Ejército?
· ¿Es correcto que, según se hizo público, juntamente con la decisión de remover de su cargo a Tereso, el Ejecutivo, a través del Ministerio de Defensa, resolvió “aplicarle una sanción disciplinaria por el hecho de haber actuado en ese tema sin solicitar la correspondiente autorización de las máximas autoridades de la cartera castrense”?
· ¿Tereso fue sancionado tal como lo ordenara el Ejecutivo? De haber sido así, ¿en qué consistió la sanción aplicada? Dicha sanción, ¿tuvo cumplimiento efectivo?
· En caso de que Tereso no haya sido sancionado o de que, habiéndolo sido, no se haya efectivizado la sanción aplicada, ¿qué razones justifican una u otra alternativa?
· ¿Es correcto que la Dirección de Planeamiento depende de la Secretaría General del Ejército?
· ¿Es igualmente correcto que la Secretaría General del Ejército se halla a cargo del subsecretario general del Ejército, coronel Oscar Roberto Gómez?
· En caso de que los dos puntos anteriores hubiesen tenido respuesta afirmativa, justifique la circunstancia de que un general de brigada, como Tereso, dependa de un inferior jerárquico, como lo es el coronel Gómez.
· ¿Es correcta la información periodística (Clarín, 19-03-2004), según la cual “la recién creada Dirección de Planeamiento se ocupará de pensar el Ejército del futuro”?
· En caso afirmativo, ¿existen lineamientos políticos emanados del PEN que encuadren la tarea de pensar al Ejército del futuro; o, por el contrario, tal tarea se realiza a partir de criterios determinados de manera autónoma por el propio Ejército?
Algunos firmantes del pedido de informes (Rivas y Basteiro) fueron posteriormente reclutados por la Casa Rosada.
Azopardo 250, piso 5º. Desde el oficialismo se hizo lo humanamente posible para proteger a Kirchner. El 21 de marzo de 2004, Horacio Verbitsky escribió que “cuando el juez Jorge Ballestero negó la autorización (a lo solicitado por Tereso), el Gobierno se enteró y Kirchner ordenó relevar y sancionar a Tereso. Bendini respondió con un subterfugio burocrático para que no cumpliera el arresto”.
Las “sanciones” de Kirchner no son tan terribles. El decreto 431/2004 publicado en el Boletín Oficial del 12 de abril de ese año designaba al general de brigada Tereso como titular de la Dirección de Planeamiento de la Secretaría General del Ejército. ¿Las razones invocadas por la Casa Rosada? “Resulta necesario designar a un oficial superior en la fuerza Ejército”.
Tereso ocupa su cargo en el 5º piso del edificio del Estado Mayor General, Azopardo 250, el mismo solar desde donde despacha a partir del 1º de diciembre de 2005 la ministra de Defensa de Kirchner, la Dra. Nilda Garré.
Es una cruel pero elocuente mueca del destino que un condecorado integrante del Grupo de Tareas de la ESMA comparta el mismo techo con la ministra de un presidente que el 24 de marzo de 2004, desde el emplazamiento de la tétrica ex repartición naval, dijo, furioso: “Vengo a pedir perdón de parte del Estado nacional por la vergüenza de haber callado durante 20 años de democracia, tantas atrocidades”. ¿Quién calló?

12.8.07

OTRA MIRADA SOBRE ´GRAN HERMANO´


Por Cesar Hazaki (*)





El programa de televisión Gran Hermano –exitoso en gran parte del mundo– gira en torno del eje inclusión/exclusión: los participantes son votados para quedar o salir expulsados. El formato se ha extendido a otros programas como Cuestión de peso, donde los participantes deben adelgazar semana a semana y el que no cumple queda afuera, en otros donde se trata de conseguir pareja o de bailar en busca de un sueño del que casi todos quedarán excluidos. En el orbe, semana a semana, en eventos televisivos, millones de personas toman partido para excluir a alguien. Lo notable es que el eje inclusión/exclusión propugna una identificación con el modelo social imperante.

Suele insistirse en que el discurso político ha decaído, que ya no produce efectos aglutinantes, apasionados en los ciudadanos; que hay un divorcio entre la población y la política. Sin embargo, la aceptación de la ideología predominante no se establece sólo de manera directa: muchas veces las propuestas mediáticas, sobre todo esas que hacen estallar pasiones masivas, hablan para y por los poderosos. Nos hacen ver lo que necesitan imponer en el día a día en la cultura del sometimiento.

Los exitosos Gran Hermano, con su eje en el par inclusión/exclusión, ponen en evidencia el darwinismo social con el que el poder procura someter a los excluidos y amenazar a los incluidos. El modelo social se hace entretenimiento masivo. Este proyecto de supervivencia del más apto abreva en las ideas de Malthus y Herbert Spencer, quien, en el siglo XIX, sostuvo: “Me limito a desarrollar las opiniones del señor Darwin relacionadas con la raza humana. Sólo aquellos que progresan llegan finalmente a sobrevivir y son los seleccionados de su generación”. Una clara división entre winners y losers, que establece como premio la inclusión social para los primeros y la desaparición de la vida comunitaria para los segundos.

¿Qué hace el público cuando asume un rol protagónico en la exclusión, cuando decide que una persona debe ser expulsada? Por de pronto, su “voto” lo constituye como consumidor: él debe pagar por su elección. En su subjetividad, se dan identificaciones que lo llevan a ser parte del proyecto. En éste, hay un adentro y un afuera. Y el consumidor-votante actúa con pasión: “Vos quedás afuera y yo, entre muchos miles, lo decido”. Pero el que quede afuera estará allí por sus propias dificultades o limitaciones.

El drama de la exclusión social se transforma así en una ordalía, una aventura: cada participante podría torcer ese destino si acertara con las actitudes adaptativas correctas. La transparencia de la exclusión mediática solicita explicar en forma exhaustiva, sesuda, las razones, los pecados que cometió el que queda afuera. Se lo echa porque no merece estar en esa comunidad. Es un inadaptado social, un perdedor.

En los noventa, el neoliberalismo necesitaba una ciudadanía que aceptara el desguazamiento del Estado y los índices de desocupación en alarmante aumento que vendrían. Se trataba de preparar a los ciudadanos para que no se indignaran ante la desigualdad creciente. El miedo a la desocupación fue el eje del sometimiento social. La televisión aportó lo suyo. Mientras los padres eran ganados por Grondona y Neustadt, hubo una propuesta dirigida especialmente a los jóvenes: los bloopers –también una moda mundial entonces–. Se trataba de disfrutar con un humor que sólo era una expansión sin límite del sadismo dirigido contra el débil. Para el poder era necesario un tipo de humor que reiteraba la celada a un inocente, un castigo que la víctima no sabía por qué debía recibir; y la traición era realizada por amigos. Había un correlato entre ese espectáculo y el proceso neoliberal que propugnaba la ruptura de todo tipo de lazo solidario para realizar, sin costo, la exclusión social que el capitalismo necesitaba.

Si durante la dictadura militar, la fórmula que sintonizaba con el poder era “Algo habrán hecho”, ahora “Es una jodita para Tinelli”: se trataba de reírse de la desgracia ajena. Aquella frase paradigmática justificaba la crueldad más terrible, dirigida hacia una sola persona y que contenía en sí los estereotipos del machismo. Con ese plafond, el menemismo completó el trabajo que la dictadura había dejado sin terminar.

Las transformaciones tecnológicas permitieron que los espectadores hayan dejado atrás la pasividad ante la pantalla que dominaba la inicial cultura televisiva. Hoy la velocidad e inmediatez de la comunicación necesita que el espectador sea un actor (de reparto) imprescindible en los medios. Pero las políticas de seducción que desarrollan los medios hacen jugar, en el entretenimiento, fenómenos masivos que son parte de las políticas neoliberales.



Gala de exclusión social



Tomemos por caso la “velada de gala” de Gran Hermano: históricamente, se trató de un tipo de reunión de las clases dominantes; retrotrae a lugares exclusivos y de selectivo acceso. Smoking, frac, vestidos largos; brillo y riqueza. La fiesta era a puertas cerradas, y el pueblo, “la chusma”, sólo podía ver entrar o salir a los elegidos, comentar quién venía con quién, admirar sus joyas, tomar partido por alguno, rechazar a otro.

Recogiendo esa tradición aristocrática, la partida de uno de los participantes se concreta en una “velada de gala”. El televidente que, por teléfono o por mail, excluye a alguien, se cree un partícipe más de la velada de gala. Así el proceso de identificación ha realizado todo el camino que el poder requiere. El televidente ha sido cooptado por la ideología del poderoso. Al votar (con más pasión que en una elección de diputados), está identificada con un modelo que banaliza la exclusión social.

Por vía del entretenimiento, se ha identificado con el agresor. La seducción del poderoso ya está en sus deseos y en sus actos. Acepta las reglas del juego, que lo llevan a aceptar y banalizar la injusticia social. Este circuito subjetivo va sumando voluntades para que la sociedad civil se incline hacia la aceptación creciente de la resignación.

Dado el contexto mundial de segregación, superpoblación y desempleo creciente, ¿por qué muchas sociedades que, en otros momentos históricos, rechazaron la injusticia y la exclusión, hoy asumen estos costos sociales sin mayor dificultad? Christophe Dejours, en La banalización de la injusticia social (ed. Topía), dice: “En 1980, frente a la creciente crisis del empleo, los analistas políticos franceses preveían que el número de desocupados no podría tolerar un índice del 4 por ciento de la población económicamente activa sin que surgiese una crisis política de envergadura, con disturbios sociales y movimientos de carácter insurreccional capaces de desestabilizar al Estado y la sociedad en su conjunto.

Ocurría, en esos años, lo mismo en Japón: los analistas políticos preveían que la sociedad japonesa no podría asimilar, ni política ni socialmente, una tasa de desempleo superior al 4 por ciento. Los franceses, como la mayoría de las sociedades del denominado Primer Mundo, pueden soportar hoy sin graves conflictos un 13 por ciento o más de su población desocupada”. Sigue Dejours: “Hay en Francia un cambio cualitativo de la sociedad en su conjunto que implica una atenuación de las reacciones de indignación, cólera y la justicia. Atenuación paralela al surgimiento de reacciones de reserva, duda y perplejidad o franca indiferencia, junto con una tolerancia colectiva a la inacción y una resignación frente a la injusticia y al sufrimiento del otro”.

Parafraseando a Dejours, podemos decir que esos programas son una preparación psicológica para soportar la infelicidad y colaboran en anular cualquier acción contestaria. Jugar a ser verdugo del que se ganó su ejecución es incorporarse a la banalización del mal, eje de las políticas del darwinismo social; es agregarse a los que resuelven sin dolor ni indignación cuánta gente debe quedar afuera de la distribución de bienes materiales y simbólicos. Las audiencias, al votar en la velada de gala, actúan las razones del exterminio. Claro que, para el poder, la mayoría de los televidentes son tan prescindibles como los expulsados.



(*) Extractado del artículo “La ordalía mediática de la exclusión”, que aparecerá en el próximo número de la revista Topía. Psicoanálisis, sociedad y cultura.

8.8.07

Pudo ser Fontanarrosa

Le pusieron Cablevisión al campeonato. Pudo ser Fontanarrosa. Pero al final, en un alarde de sinceridad, le dieron ese nombre al engendro miserable parido al cabo de la cópula del diablo con una bruja borracha.


Por Victor Hugo Morales

Le pusieron Cablevisión al campeonato. Pudo ser Fontanarrosa. Pero al final, en un alarde de sinceridad, le dieron ese nombre al engendro miserable parido al cabo de la cópula del diablo con una bruja borracha. Padres de una criatura desvalida, desamparada, la televisión del fútbol y los demás firmantes se levantan como un ejército de Hulks que aparece de atrás de la montaña y cada vez se hace más grande e invencible. Las modestas hondas y las pequeñas lanzas de madera de los aficionados, eso que vienen a ser sus protestas a los pocos medios que pueden escucharlos, están vencidas de antemano. Millones de excluidos, otros cientos de miles de rehenes del cable, el botín de decodificadores, nuevos abonados y el eterno robo perpetrado al fútbol se consuman en una lucha desigual.
Ante la batalla absurda –todo se resuelve con los Hulks caminando por encima del ejército derrotado– el Gobierno mira para otro lado y el periodismo cautivo aplaude frenéticamente. ¿Se puede hacer periodismo contando el miserable robo de un arquero suplente, diciendo que Estudiantes ganó un intenso partido y que Vélez se mandó una pequeña hazaña? Más del 90 por ciento de los actores de la noble profesión están en la onda. Y como se puede, se hace. El arte de disimular. Periodistas enérgicos (gente que parece decir la justa) se ocupan de los árbitros y los líneas, hablan de las barras bravas, discuten sobre las tácticas y el fútbol que le gusta a la gente, y pasan por caja a fin de mes, lo más campantes. El Gobierno sabe quién es Grondona, nadie puede no saberlo en el país. Trata diariamente con las empresas que lo dominan. Saben cuánto grupo hay en el asunto. Pero no está dispuesto a dar la batalla. Sueña, quizá, con destruir a un gigante que al final, lo sabe, le jugará siempre en contra, una vez consumados sus caprichos, y calmada su voracidad, pero no se anima.
El coraje del atril famoso conoce sus límites. Es esa inteligencia su debilidad moral. El Real Madrid, sólo el Real, recibió por sus contratos para 2007, unos cuatro mil cuatrocientos millones de pesos argentinos de Mediapro, la empresa que compra fútbol en España. El Atlético Madrid, más de 1.200 millones de pesos. Basten esos ejemplos –y no haga la suma, para poder hacer la digestión– para calibrar la estafa perpetrada cuando se menciona los 180 millones que recibe el fútbol argentino.
Los pobres dirigentes, cómplices o incapaces, no conocen los contratos. Esperan sentados algún viaje de familia a los próximos partidos internacionales o la jauja de los chárters del Mundial. Todo lo firman, nada desaprueban. La gremial de jugadores observa en silencio cómo son explotados por un mercado deprimido, esperando que algún pase los eyecte del país. El torneo se inicia al cabo de una sangría que lo arroja en los brazos de la indigencia. River roba un arquero de la reserva por la madrugada.
El técnico de Racing no sabe con qué jugadores cuenta para el debut. Boca y River no se pueden dar un sólo gusto y, si se va Riquelme, el mayor atractivo del campeonato –eso es bueno– es la ausencia de favoritos. La televisión ahora pasa diez partidos cuando hace un año, sólo un año, Grondona proclamaba que de ninguna manera se estaba estudiando dar el séptimo. Eran los días en los que aseguraba que los 180 millones que ofrecía el Hulk mayor del país, no alcanzaban para nada. Trescientos días después, los partidos son diez, y la plata es aquella que para nada servía a los clubes. El único drama de la vida de Grondona son los archivos con esa voz suya diciendo cualquier disparate que luego corrige o al revés, o todo al mismo tiempo. Serio, sincero, paternal, inimputable. Los juveniles ascienden sin quemar etapas.
Se compran jugadores del ascenso. Se repatría a los que se hastían de andar por el mundo y ya no pueden hacer una diferencia económica que lo justifique. Se arman de nuevo equipos que durarán cuatro meses. Y los periodistas, sobre todo los que nunca podrán mencionar la estafa, los grandes simuladores, dirán que se juega pegándole de punta y para arriba y criticarán a los sanjuaninos porque no tienen grandeza y se plantan defensivamente en la cancha de Boca. Le llaman Cablevisión al campeonato. Pudo ser Multicanal, TyC, Tricsa, Torneos y Competencias, un par de nombres de radios o de diarios. Estaba bueno para ponerle Fontanarrosa. Negro Fontanarrosa.
¿No suena lindo? Pero así está bien. Que le llamen Cablevisión. ¿Acaso un señor García, cuando pone un boliche, no lo bautiza Casa García? Cablevisión y hermanos S.A. en una puesta en el aire de Julio Grondona, con la asistencia de los dirigentes fulanos de tal, y la aquiescencia de los artistas que serán usados, presenta el Apertura 2007. Dale que va, dale nomás. ¿Será verdad, al menos, que allá en el horno nos vamo a encontrar?

2.8.07

Romea y Julieto

Debería darse por confirmado que el llamado kirchnerismo fue concebido por Montescos y Capuletos –es decir, por presuntos contrarios– en medio del último gran tumulto nacional.

Por Edi Zunino

“¡Cómo enseña a brillar a las antorchas! En el rostro de la noche es cual la joya que en la oreja de una etíope destella... No se hizo para el mundo tal belleza. Esa dama se distingue de las otras como de los cuervos la blanca paloma.” Romeo Montesco (En Romeo y Julieta, de William Shakespeare.)

“Que no tenga dudas el país, que se viene un gobierno mucho mejor del que me tocó llevar a mi adelante, que se viene la profundización del cambio. Cristina será el nuevo amanecer de la Patria”. Néstor Kirchner (En la Casa Rosada, 20 de julio de 2007.)

“¡Sí, está amaneciendo! ¡Huye, corre, vete! Es la alondra la que tanto desentona con su canto tan chillón y disonante. (...) ¡Vamos, márchate, que la luz ya se acerca!” Julieta Capuleto (En Romeo y Julieta, de William Shakespeare.)

“A usted, Presidente, los argentinos no lo van a olvidar. Lo único que espero, y permítanme un ejercicio de egoísmo personal –porque todos somos un poco egoístas-, espero que no lo extrañen demasiado”. Cristina Fernández de Kirchner (En el Teatro Argentino de La Plata, 19 de julio de 2007.)

Debería darse por confirmado que el llamado kirchnerismo fue concebido por Montescos y Capuletos –es decir, por presuntos contrarios– en medio del último gran tumulto nacional. Ahí está para comprobarlo una extensa fila de ex montoneros, ex menemistas, ex duhaldistas, ex cavallistas, ex frepasistas, ex piqueteros, ex radicales y otros ex que, abdicando prolijamente de sus pasados políticos, buscan convertir en un éxito rutilante la estrategia que debería convertir a la actual Primera Dama en presidenta y al Presidente, en novedosa primera dama. Al cabo del reciente viaje de Cristina K a España, el historiador y a la vez subdirector de Relaciones Internacionales del diario El País, Miguel Angel Bastenier, acaba de definir la movida en los siguientes términos: “Mejor Kirchner-Fernández que Kirchner y Cia o que el kirchnerismo, para lo que es un poco pronto, aunque exista un evidente afán de que todo esto acabe en un kirchnerato.
Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner, senadora, 54 años bien llevados con ayuda de la ciencia, es la primera piedra de un intento de ocupación a largo plazo de la jefatura del Estado por un matrimonio político, que puede llegar a rivalizar con otra pareja histórica, la del coronel Juan Domingo Perón y su esposa, la ex actriz y pasionaria de los descamisados, Eva Duarte”.
En síntesis, y más allá de algunas albricias públicas expresadas por la dirigencia hispana, lo cierto es que la visión eternizadora de los K ya trascendió las fronteras. Y promete convertirse pronto en materia de debate en más de un foro académico internacional. A Cristina se la ve un tanto crispada a la hora de explicar el experimento. Desde el lanzamiento de su candidatura en un teatro de La Plata hasta su estreno en la Madre Patria, debió entretenerse en aclaraciones como las que siguen: u “De aquí en más, soy Cristina Fernández o Cristina a secas”. u “Todo lo que soy me lo gané en elecciones”. u “Yo no quiero heredar nada de Evita ni de Kirchner”.
Es complejo el dilema de la señora. Como el joven Romeo al enterarse de que la hermosa Julieta era una Capuleto, a nuestra ya madura Romea parece erizársele la piel cuando alguien “descubre” que su amado Julieto –un “hombre poco común, aunque no un héroe”, según ella misma– es un Kirchner, con quien está casada desde 1975 y a quien casi seguro deberá aceptarle el bastón de mando el próximo 10 de diciembre.
El dislate no parece tener otra válvula de escape posible que el desarrollo, más temprano que tarde, de dos alas coincidentes y a la vez competitivas en el seno del Frente para la Victoria: algo así como un “nestorismo” por un lado y un “cristinismo” por el otro, polos que hace rato vienen insinuándose, aunque sin conflicto, acaso para ir abriéndole espacio a su nominación.
El problema de la política es que aquello que se actúa a paso de comedia en las alturas del poder, suele traducirse como tragedia cuanto más se llega a la base de la pirámide. Lo que por arriba “se dice”, por abajo “se hace” sin medir costos o consecuencias Traduzcamos: cuando Cristina niega su parte de Kirchner, está avisándole a un montón de kirchneristas que su tiempo en la función pública va llegando a su fin. De hecho, en el Teatro Argentino de La Plata lo hizo sin demasiados rodeos al criticar al propio entorno de su esposo porque ninguno de esos caballeros hubiera dado el paso al costado que él dio, habiendo podido quedarse otros cuatro años. Traduzcamos un poquito más: si Cristina dijo lo correcto, ¿por qué sería de esperar que la mayoría de los candidatos a futuros ex ministros o ex secretarios se vaya a casa sólo dando las gracias? El armado de las listas legislativas para las elecciones de octubre estará signado por esas tensiones. Se pregunta el editorialista español M. A. Bastenier, ya citado más arriba: “¿Qué queda de aquel peronismo en la actual versión de Cristina Fernández? ¿Una socialdemocracia europeizante en un conventillo?” Romea y Julieto. Versión sureña de la obra de William Shakespeare. No se la pierda. Está para alquilar balcones.

31.7.07

Entrevista: Maldita Suerte

“Con los chicos de La Renga jugábamos juntos al escalectrix”






Por Fernando Neira


Días antes de la presentación del 4 de agosto en el Salón Dorado de Unione y Benevolenza, Juanjo, el líder de Maldita Suerte, nos cuenta el pasado y presente de la banda under más popular de la República de Mataderos.

Pisando los 30 años de edad, con remera de Riff en el pecho y con un vaso de cerveza a su alcance, la voz y guitarra del grupo se predispone a disparar sin miedo de herir a nadie con sus declaraciones.

Conocé la historia de una banda de barrio que ya tocó en el estadio de Vélez ante 35 mil personas y se dio el gusto de debutar en Cemento con uno de los próceres del rock nacional.

¿Cuánto hace que existe Maldita Suerte?

Hace diez años que tocamos bajo el título de Maldita Suerte, pero un par de años antes ya lo hacíamos con otro nombre y con algunos integrantes que ya no están en la formación actual. Por ejemplo “El Quia” (baterista) entró al grupo en el año 2000.

La tapa de los discos de Maldita Suerte tienen un aire rocambolesco muy interesante, y el último álbum Detrás de tu mirada es una especie de historieta continuada. ¿Quién es el encargado de hacer el arte de tapa de sus discos?

Todo lo que es arte, ya sea la tapa, el interior y el concepto en general del diseño, lo hace Fernando Ávila, que es un amigo de la banda y que trabaja con nosotros hace 5 o 6 años.

El último disco está dedicado a las victimas de Cromagnon y a Norberto “Pappo” Napolitano.

Si, por un lado hay un tema que pertenece a la discografía de Riff, Necesitamos más acción, y también hicimos un tema dedicado al “Carpo” que se llama En tu memoria, y él por qué está más que claro, fue uno de los roqueros que influyó muchísimo en nosotros y en tantos otros grupos, creo que la mayoría de las bandas que recién empiezan a tocar hacen alguna vez un tema de Pappo o de Riff. Nosotros teníamos muy buena onda con él y le quisimos hacer este humilde homenaje.

¿Qué música hacen?

Rock and roll. No estamos muy de acuerdo con todos los rótulos que andan dando vuelta, hacemos rock con un sonido bastante crudo.

¿Qué banda espejo tiene Maldita Suerte, si es que tiene alguna, a la hora de grabar, trabajar, organizarse?

Nos sentimos reflejados en la manera de trabajar que tenía Riff, Pappo, lo que hace La Renga, son como referentes ineludibles. Con la gente de La Renga tenemos un acercamiento importante más allá de lo musical, nos ayudan muchísimo a la hora de grabar los discos, a producirlos.

¿Qué tipo de consejos les dan?

Lo que pasa con ellos es algo especial, hay una amistad que viene desde antes que sean lo que son hoy, es de toda la vida, para que se den una idea de chicos jugábamos juntos al escalectrix, son muchos años juntos. Entonces el consejo es del tipo “che que les parece si esto lo hacen de esta manera o esta otra”, es como un acercamiento más de amistad que otra cosa. Y le damos importancia porque es una banda referente para mucha gente, con varios discos encima y sabemos lo que significa La Renga para el rock nacional. Sin dudas que ellos son una banda ejemplo, como lo fueron también Los Redondos, que a mi entender de ahí nacimos todos, a nivel organización y un montón de otras cuestiones.

Además se dieron el lujo de tenerlo a “Chizzo” participando en uno de los temas

Si “Chizzo” puso su voz en el tema Pasado Pisado del segundo álbum Tiempos Duros.

¿Cómo fue para ustedes volver a tocar post Cromagnon?

Apenas ocurrió la tragedia fue bastante duro, pero la verdad que no nos podemos quejar en ese sentido, creo que en estos últimos meses tocamos más que nunca, hicimos como 15 o 20 fechas en tres meses, tocábamos viernes, sábado, domingo, viajábamos al interior, una locura.

¿Qué bandas recuerdan que arrancaron a tocar al mismo tiempo que ustedes?

Hubo varias: Callejeros, Jóvenes Pordioseros, El Bordo, Andando descalzo. Son todas bandas con las que tuvimos la suerte de crecer juntas, haciendo fechas compartidas, nos encontrábamos en las pegatinas por la calle promocionando los recitales, y está bueno ver que a un grupo que arrancó junto con nosotros, que la peleó desde abajo, le vaya bien.

¿Cuál fue el mejor lugar donde tocaron, no sólo por capacidad, sino por la conexión con la gente, el sonido?

Hubo muchos shows importantes, cuando tocamos con La Renga en Vélez fue una cosa muy flashera y emocionante para nosotros, había más de 30 mil personas.
Pero una fecha especial fue el primer Cemento. Con todo lo que significaba para una banda que venía del under tocar en un sitio donde lo hicieron Los Redondos, Las Pelotas, grandes maestros del rock, toda la historia que tenía ese lugar.
Y no solo que llegamos a tocar ahí, sino que además esa noche tuvimos la grata visita de “Chizzo”, y para completar el cartón se vino acompañado con nada más y nada menos que con “Pappo”, fue como cumplir el sueño del pibe. Yo creo que si en ese momento nos hubiesen filmado se cagarían de risa, no sabés como temblábamos. “Pappo” dentro del camarín pidiéndonos con su voz particular si podía tocar un tema con nosotros, no entendíamos nada. Y en una mini reunión con los chicos de la banda decidimos hacer el tema “El viejo”, y resulta que el “Carpo” no se acordaba la melodía, le tuvimos que pasar los tonos antes de subir al escenario, fue fantástico. Esa es la anécdota más loca que tuvimos y para colmo fue en nuestro debut en uno de los templos del rock.

¿Si tocaron en Cemento, entonces tuvieron algún tipo de relación con Omar Chabán, que tienen para decir de él?

Para nosotros y para cualquiera hablar del tema de Cromagnon es delicado, porque creo que hay que estar en el lugar de los padres, en el de los chicos. Desde nuestro punto de vista, nos hacemos cargo de un montón de cosas que hicimos mal, nosotros inconscientemente también entrábamos bengalas a los shows y por suerte nunca nos pasó nada, y lamentablemente si les pasó a los chicos de Callejeros. Pero tenemos que reconocer que Chabán nunca quería el ingreso de bengalas, esa es la verdad, porque cuando nosotros las queríamos entrar al lugar él mismo te las sacaba y se armaba una podrida bárbara.
Pero en esta tragedia también hay un montón de errores que no solo dependen de Chabán, el gobierno tiene mucho que ver. Lo único que podemos decir a favor de Chabán es que no quería bengalas. El tipo era un transa bárbaro, las quería todas para él, si te podía poner una sola persona de seguridad para controlar a mil personas te la iba a poner.
En este país sabemos todos como es la movida, nosotros hemos ido a tocar a Salta, Rió Negro, Mendoza, un montón de lugares, y cuando lo hacemos en Capital Federal te exigen: dos bomberos adentro del boliche, una ambulancia, un celular en la esquina, te exigen cualquier pelotudes que cuando tocamos en las provincias decimos acá llega a pasar algo y estamos listos, entonces no es todo tan estricto como dicen. Lamentablemente creo que el rock es muy castigado en ese sentido, entre otras cosas porque genera mucha plata.

Formación:


Juanjo: guitarra y voz
Gordo: bajo
Gusty: guitarra
El Quia: batería
Pablito: saxo alto
Guille: saxo tenor




Discografía:



Lejos de todo, 2001, Tiempos duros, 2003, Detrás de tu mirada, 2006






Website oficial: http://www.malditasuerte.com.ar/

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