8.4.08

CARTA A LOS AMIGOS DEL SÁBADO

Por Juan Sasturain

Queridos, parto de la premisa de la definición de amigo que nos dejó al pasar el Negro Fontanarrosa: “Un amigo es alguien que si un día viene y te dice entusiasmado Acabo de ver una película iraní vos podés contestarle sin mayores miramientos No me empieces a romper las pelotas. Eso es un amigo”. Es decir: alguien con quien se puede ser sincero y discrepar –por ejemplo– sin temor de romper nada porque no hay posibilidad de malos entendidos. Nada que se pueda romper es importante porque si se rompe es porque no tiene importancia. Porque la base está. “Amar es no tener que pedir perdón”, decía en otro registro contiguo y más cursi el slogan de la alevosa Love story. No es nuestro caso, claro. Pero va por ahí.
Como la base está, Nene, puedo no ir a tu casa una reunión de sábado a la noche en que me había comprometido, no avisarte incluso, y mal/bien explicarte después que “todo se complicó” sin elaborar excusa ni inventar mentira. Y podría haber cruzado pretextos, pues tenía dos cumpleaños de amiga/o querida/o –como se usa por esas cosas de la ultracorrección– y no fui a ninguna parte.
Valga esta carta entrecerrada para tratar de explicar ahora que más o menos lo veo –dos días después– qué carajo (nos) pasó para decidir un poco inercialmente quedarnos en casa el sábado, “no estar con gente”, una categoría más amplia que amigos, por supuesto. Hablo por mí, y no hablo por la reunión en tu amorosa casa, Nene, en la que me siento como en la mía y nadando en complicidades, sino por cualquier tipo de encuentro en general. La idea es haberme dado cuenta de que era preferible para mí y para cierto concepto acaso equívoco de salud no cruzarme con nadie, incluso contrariando las ganas. ¿Qué había ahí? Es increíble, pero ahí estaba la política, fue por la política. La inevitable política. La puta política.
Querido Federico –que no fui, tampoco, a tu cumpleaños–, te cuento que hace mucho tiempo que trato de no discutir de política, de no pelear por ella. Es que no se trata de una cuestión más, sino que por muchos años fue la cuestión que definía todo. Desde que me fui del peronismo y del jetoneo con el primer sapo de la interminable Serie Menem atragantado –el indulto a los milicos y afines, va a hacer pronto veinte años–, no estoy parado en ningún lugar partidario, no voy a la Plaza, no hablo desde ningún lugar sino desde las pobres y a veces vacilantes convicciones, una posición compartida por tantos que tenemos opiniones pero no vocación política/partidaria.Es que uno no se va de ciertos lugares porque deje de creer en lo que creía sino porque deja de reconocer a ese lugar como representativo de las cosas en las que sigue creyendo. Y no se va a otro lado.
Se recoge, se va para adentro. Algo así.Por eso, Andrea –y me disculpo acá, bah, te cuento– uno ha hecho autocrítica de su eventual intolerancia o ceguera calentona y reduccionista de otros tiempos, y siente o sabe que la mayoría de las veces no vale la pena discutir por política (ni por cualquier otra cosa). Sobre todo, trata de no cruzarse al pedo con energúmenos irreparables (es inútil) sino disuadirlos; no discutir con el taxista (bostezar) ni amargarse con radios de mala leche.
Mi viejo, por ejemplo, ponía a Neustadt para putearlo, leía La Nación para confirmar qué no debía opinar. No me parece. Mejor dejarlo, como decía el sabio Vallejo.En esa línea, amigos, cansado –acobardado, mejor–, un poco escéptico pero jamás cínico, uno apuesta cada vez más a “la paz resfriada” en detrimento de “la guerra con salud”, se borra del peloteo, soslaya chicanas, le gambetea cada vez más al “nosotros” contra “ellos”, se fija y calla. Y opina sólo y si le preguntan de lo que cree saber. Que cada vez es menos.Hasta que –vos lo sabés, Nene, lo pueden entender Federico o Andrea– en determinadas circunstancias algo sucede. Como si todo se volviera a plantear, como si en este país nunca hubiera pasado nada y cada uno se inventara una virginidad política a medida de la ocasión y del olvido. Y ahí uno, literalmente, siente que toda la tarea de autocontrol y budismo zen de entrecasa aplicado a la cuestión política se va al carajo. Porque más allá de haberse sacado escuditos y marchas en busca de coherencia personal, más allá de atorrantes, patoteros y corruptos impresentables que ensucian la mejor foto, hay gestos enfrente tan repugnantes que lo obligan a uno a trazar una raya de tipo barrial: con éstos no, con éstos no me junto, no aprenden, no quieren ver, el odio los ciega.
Y ahí, por eso, uno siente que si habla se saca, que va a terminar a los gritos y a las trompadas como en los viejos tiempos, que no puede ser que haya que ver y escuchar cosas (espontáneas, viscerales, verdaderas) que parecía que nunca más... Nunca más –qué palabritas– porque los milicos están desactivados o en otra... Porque la coyuntura internacional y latinoamericana no ayuda. Porque si no, en la Argentina no faltarían nudillos para golpear en la puerta de los cuarteles... Y este exabrupto nada tiene que ver con los reclamos justos, muchos justísimos, del sector en conflicto.
Hay que negociar, como debe ser. Y puede ser largo el tironeo, y cabe, y todos deben (debemos) escuchar, tratar de entender y si corresponde, cambiar. Ninguna protesta debe ser desatendida, y menos ésta, con tanta gente que está jodida.Repito entonces –Nene, Andrea, Federico, amigos míos– y de nuevo estoy sacado: esto nada tiene que ver con las razones que me hicieron no salir el sábado, dejarlos colgados, evitar cruzarme y charlar con clase media porteña a la que pertenezco.
Es que después de lo que escuché en las adhesiones a la protesta, después de la visión y lectura de algunas coberturas del conflicto, después de ver aflorar el prejuicio, la ceguera y la peor mala leche clasista histórica sólo me salía, si acaso me cruzaba con alguno, mandarlo a él y a todos esos –supongo inconscientes– a la reputísima madre que los reparió. Y no cabía ni cabe. Una vez más, la política no vale la pena.
Buenas noches.

5.4.08

UNA RESOLUCIÓN ACADÉMICA SOBRE LAS FALTAS DE ÉTICA EN LAS COBERTURAS DEL CONFLICTO.



LOS MEDIOS CON LA SOJA AL CUELLO



EL CONSEJO DIRECTIVO DE LA FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES APROBÓ UNA DURÍSIMA RESOLUCIÓN CONTRA EL MODO EN QUE FUE CUBIERTO EL CONFLICTO DEL CAMPO Y EL GOBIERNO. MENCIONAN LAS FALTAS DE ÉTICA, LA FALTA DE DISONANCIAS Y OCULTAR INTERESES ECONÓMICOS.



Por Horacio Cecchi

Hace tres semanas, todavía se podían escuchar, como crítica al Gobierno, comentarios y versiones sobre el férreo control que ejercía sobre los medios. Cuando inició esa tercera semana ya no se habló más del tema. La realidad hizo añicos versiones y comentarios. Al contrario, se pudo escuchar un abanico de descripciones mediáticas sobre el lockout patronal agrario, disfrazado de justo reclamo, adueñado de la fórmula de los piquetes, pero piquetes buenos, protesta de “la gente”, temerosa, bien vestida, de familia.

Crónicas sobre la gente decente. El 1º de abril, el mismo día en que Cristina Fernández de Kirchner llenaba la plaza con “los otros”, el consejo directivo de la Facultad de Ciencias Sociales votaba una durísima resolución sobre la cobertura que realizó la mayor parte de los medios sobre el lockout agrario.Durísima no porque asumiera una postura crítica en torno del debate retenciones sí-retenciones no, ni tomara partido en el tira y afloje del agro y el Gobierno, sino porque asumió su papel de formadora de periodistas: dentro de la Facultad de Ciencias Sociales la carrera de Ciencias de la Comunicación es la más numerosa.

“Han existido expresiones de periodistas –no corregidas ni enmendadas por colegas del propio medio o sus superiores– que, lejos de importar afirmaciones de hechos o apreciaciones opinables, llenan de vergüenza e indignación por sus contenidos clasistas y racistas, y por la supina ignorancia que revelan”, sostiene la resolución en sus considerandos.

El borrador de la resolución ya se analizaba desde que el cortocircuito de algunos medios puso en pantalla el conflicto literalmente blanco sobre negro. “De este lado, son gente bien vestida, que tienen familias, y se van temerosos porque vienen los otros, los piqueteros violentos”, dijo la cronista televisiva describiendo los roces del primer cacerolazo en la Plaza de Mayo, cuando los partidarios de D’Elía se dirigían hacia la plaza con ánimo de pocos amigos hacia los caceroleros rubios.

“Como formadores de periodistas, como espacio de análisis y de crítica, nos inquietó fuertemente el modo en que las empresas de comunicación afrontaron durante todos estos días el conflicto agropecuario -Federico Schuster, decano de Ciencias Sociales–. Más allá de que lo de la cronista haya sido un claro prejuicio ingenuo o consciente, lo grave es que no fue corregido por un responsable”, sostuvo el decano.

La resolución del consejo directivo tampoco hizo eje en un hecho en particular sino sobre la falta “notoria de contrastes en las posiciones dadas a conocer en los medios sobre las medidas de las cuatro entidades que las convocaron, así como sobre sus causas y consecuencias”. A partir de los groseros desaciertos, el consejo puso de manifiesto “en especial para los medios audiovisuales” la “necesidad de la sanción de una ley democrática de radiodifusión que garantice los derechos del público a acceder a información plural, lo que conlleva la existencia de medidas tendientes a controlar los procesos de concentración mediática y de maniobras de monopolio informativo”.

El consejo mostró su preocupación porque los medios no manifestaran interés en enmendar los “dichos discriminatorios de quienes actúan por sus cámaras, micrófonos o páginas”, e impulsó a “los propios periodistas a que, a través de sus organizaciones, hagan públicas sus reflexiones ante actitudes antidemocráticas o discriminatorias de sus colegas y los medios de comunicación”.

El consejo resolvió finalmente exhortar al Comfer, el Inadi y el Consejo de la Mujer a poner en funcionamiento el Observatorio de la Discriminación en los medios que integran entre los tres organismos y que fue creado por decreto en el marco del Plan Nacional Contra la Discriminación.

“Estas críticas, si las dice el Gobierno queda en un umbral determinado. No por nada, al día siguiente del discurso en la plaza, dos grandes periódicos coincidieron en denunciar las críticas presidenciales como una amenaza a la libertad de prensa –aseguró Schuster–. Pero nosotros no somos ninguna estructura del Gobierno, tenemos autonomía y podemos decirlo porque somos formadores de periodistas: coincidimos en defender la libertad de prensa, pero quisimos mostrarles a nuestros alumnos que así no se hace periodismo.”

28.3.08

REHENES DE MONSANTO

(O CÓMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO)

DEDICADO A LA GENTE DEL MOCASE Y A LOS EXPULSADOS POR LA SOJA, LA CODICIA, LA INEPTITUD DE LOS GOBIERNOS, LAS TOPADORAS Y LOS PLAGUICIDAS.



Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo. (*)

Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero. Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero. Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano.
Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita.
Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel.
Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja.
Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos.
Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte.
Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado.
Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas.
Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales.
Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo.
Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados.
Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte.
Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena.
Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja.
Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos.
Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana.
Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo.
Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron.
Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan.
Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua.
Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.

(*) Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia)Presidente de FUNAM. Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) -
Contacto: montenegro@funam.org.ar

FUNAM Fundación para la defensa del ambiente Environment Defense Foundation.
Casilla de Correo 83 - Correo Central, (5000) Córdoba, Argentina. FUNAM es una ONG fundada en 1982. Tiene status consultivo en ECOSOC y CSD (Naciones Unidas, Nueva York). FUNAM es Premio Global 500 de Naciones Unidas (1987). Miembro de RENACE.

22.3.08

La guerra de la que no se habla en la campaña electoral de Estados Unidos

Por Noam Chomsky

No hace mucho tiempo se daba por descontado que la guerra de Irak sería el tema central en la campaña presidencial, como lo fue en las elecciones de mitad de período de 2006. Pero prácticamente ha desaparecido, lo que ha generado cierta perplejidad. No debiera haberla. "The Wall Street Journal" estuvo cerca de acertar en un artículo de primera plana sobre el supermartes, aquel día de múltiples primarias: "Los temas pasan a segundo plano en la campaña 2008 a medida que los electores se enfocan en la personalidad".
Para ponerlo en forma más precisa, los temas dejan de figurar en primer plano, mientras los candidatos y sus agencias de relaciones públicas se centran en la personalidad. Como de costumbre, los temas pueden ser peligrosos. La teoría demócrata progresista sostiene que la población ("marginales ignorantes y entrometidos") debiera ser "espectadora" y no "partícipe" de la acción, como escribió Walter Lippmann. Los partícipes están conscientes de que ambos partidos políticos están bien a la derecha de la población y que la opinión pública es consistente a través del tiempo, asunto analizado en el útil estudio "La desconexión de la política exterior", de Benjamin Page y Marshall Bouton.
Es importante entonces que la atención sea desviada hacia otra parte.El trabajo concreto del mundo es dominio de un liderazgo iluminado. Y ello se revela más en la práctica que en las palabras. El Presidente Wilson, por ejemplo, sostuvo que se debía empoderar a una elite de caballeros de "altos ideales" para preservar la "estabilidad y la corrección", esencialmente en la perspectiva de los Padres Fundadores (de Estados Unidos). En años más recientes, esos caballeros se han transmutado en la "elite tecnocrática", "intelectuales de acción", los neocons "straussianos" de Bush II y otras configuraciones.
Para esta vanguardia, las razones para que Irak sea sacado de la pantalla de radar no debieran ser oscuras. Fueron convincentemente explicadas por el distinguido historiador Arthur M. Schlensinger, articulando la posición de los "palomas" hace 40 años, cuando la invasión de Estados Unidos a Vietnam estaba en su cuarto año y Washington se preparaba para sumar otros 100 mil efectivos militares a los 175 mil que ya estaban haciendo añicos Vietnam del Sur. Por entonces, la invasión suponía arduos costos, por lo que Schlesinger y otros liberales de la línea Kennedy eran reacios a pasar de halcones a palomas. En 1966, Schlesinger escribió que "todos oramos" porque los halcones tengan la razón al pensar que el incremento militar del momento podrá "eliminar la resistencia" y, si lo hace, "todos podríamos estar saludando la sabiduría y la capacidad estadista del Gobierno" al obtener la victoria, dejando al mismo tiempo al "trágico país hecho polvo y devastado por los bombardeos, arrasado por el napalm, convertido en una tierra baldía por la defoliación química, una tierra en ruinas", con su "tejido político e institucional" pulverizado.
Pero la escalada probablemente no tendrá éxito y resultará demasiado costosa para nosotros, por lo que tal vez habría que repensar la estrategia. A medida que los costos para comenzaron a elevarse severamente, pronto ocurrió que todos habían sido "fuertes opositores a la guerra". El razonamiento de la elite y las actitudes que lo acompañan conllevan hoy pocos cambios. Y a pesar de que las críticas a la guerra de Irak son mucho mayores y extendidas que en el caso de Vietnam en cualquier etapa comparable, los principios que articuló Schlesinger siguen vigentes. Y él mismo ha tomado una posición muy diferente ante la invasión de Irak. Cuando las bombas comenzaron a caer sobre Bagdad escribió que las políticas de Bush son "alarmantemente similares a la política que aplicó el Japón imperial en Pearl Harbor, en un fecha que, como dijo un anterior Presidente estadounidense, perdurará en la infamia. Franklin D. Roosevelt tenía razón, pero hoy somos nosotros los que vivimos en la infamia". Que Irak es "una tierra en ruinas" no está en cuestión.
Recientemente la agencia británica Oxford Research Business actualizó su estimación de muertes adicionales causadas por la guerra en 1,03 millones, excluyendo a Karbala y Anbar, dos de las peores regiones. Sea correcta esa estimación, o exagerada, según algunos, no hay duda de que el balance es horrendo. Varios millones de personas se encuentran internamente desplazadas. Gracias a la generosidad de Jordania y Siria, los millones de refugiados que huyen del colapso de Irak, incluyendo a la mayoría profesional, no han sido simplemente exterminados.
Pero esa acogida se debilita porque Jordania y Siria no reciben ningún apoyo significativo por parte de los autores de los crímenes en Washington y Londres; la idea de que ellos puedan admitir esas víctimas, más allá de casos puntuales, es demasiado estrafalaria para ser considerada. La guerra sectaria ha devastado a Irak. Bagdad y otras áreas han sido sometidas a una limpieza étnica brutal y dejadas en manos de señores de la guerra y milicias, la primera carta de la actual estrategia de contrainsurgencia desarrollada por el general Petraeus. Uno de los más informados periodistas que se han adentrado en la chocante tragedia, Nir Rosen, publicó recientemente un epitafio, "La muerte de Irak", en "Current History". Escribe Rosen: "Irak ha sido asesinado, para nunca más levantarse.
La ocupación estadounidense ha sido más desastrosa que la de los mongoles, que saquearon Bagdad en el siglo XIII", percepción común de los iraquíes. "Sólo los tontos hablan ahora de 'soluciones'. No hay solución. La única esperanza es que tal vez el daño pueda limitarse".Independiente a la catástrofe, Irak sigue siendo un tema marginal en la campaña presidencial. Eso es natural, dado el espectro halcón-paloma de la opinión elitista. Las palomas liberales adhieren a su razonamiento y actitudes tradicionales, rezando por que los halcones tengan la razón, EEUU obtenga una victoria e imponga "estabilidad", palabra código para la subordinación a la voluntad de Washington.
Los halcones son alentados y las palomas silenciadas con entusiastas informes sobre menores bajas tras el incremento de tropas. En diciembre, el Pentágono difundió "buenas noticias" sobre Irak: un estudio mostraba que los iraquíes tienen "opiniones mezcladas", por lo que la reconciliación debería ser posible. Las opiniones eran dos. Primero, que la invasión de EEUU es la causa de la violencia sectaria que ha hecho trizas a Irak. Segundo, que los invasores debieran retirarse.
Unas pocas semanas después del informe del Pentágono, el experto militar en Irak de "The New York Times", Michael R. Gordon, escribió un análisis razonado sobre las opciones respecto a Irak que enfrentan los candidatos presidenciales. Hay una voz que falta en el debate: la de los iraquíes. Más bien, no es digna de mencionar. Y parece que a nadie le importa. Eso tiene sentido en la habitual presunción tácita de casi todos los discursos sobre política internacional: somos dueños del mundo, ¿qué importa entonces lo que otros piensen? Son "no-personas", por tomar prestado el término usado por el historiador británico Mark Curtis en su trabajo sobre los crímenes imperiales de Gran Bretaña. Por rutina, los estadounidenses se unen a los iraquíes en ser no-personas. Tampoco sus preferencias brindan opciones.

19.3.08

Difunden ranking de los colectivos que más chocan


Un informe de la Defensoría del Pueblo porteña reveló una asombrosa estadística sobre accidentes de tránsito. Impunidad para los infractores.


Datos relevados por un estudio de la Defensoría del Pueblo, en la Ciudad de Buenos Aires, durante el año 2007, según los registros de la Policía Federal, el transporte automotor de pasajeros se vio involucrado- ya sea como damnificado o posible imputado- en 1.827 siniestros de tránsito. Estos siniestros produjeron un total de 1.995 víctimas, entre las cuales 34 de ellas murieron en el acto.

El presente estudio que se basó de un informe policial detalla un ranking de líneas de colectivos que acumulan la mayor cantidad de accidentes. La línea 60 encabeza esta trágica tabla de posiciones con 39 accidentes, un poco más abajo aparece la línea 28 con 32 siniestros. Con más de veinte accidentes se encuentran las líneas 168, 12, 29 y 152. Entre las 26 empresas que registraron más de 12 accidentes durante el 2007, se hallan tanto la 9 como la 143 que protagonizaron el choque en el barrio de San Telmo durante la mañana de ayer. Si bien dentro de la categoría de transporte automotor, se encuentran incluidas diferentes modalidades de transporte -escolar, combis, colectivos, etc- , es claro que los colectivos tienen significativa intervención en las cifras aquí detalladas, dada la dimensión de su flota.

De los datos que arroja el informe de este organismo se obtiene que los peatones y pasajeros del transporte automotor, son los principales damnificados en este tipo de accidentes. Por otra parte, fuentes de Tribunales contravencionales de la ciudad informan que las líneas de colectivos son grandes infractoras de las normas de tránsito, principalmente en dos figuras graves: pasar con luz roja y exceso de velocidad; y en dos leves: estacionamiento indebido y chapa ilegible. Con un resultado preocupante, la impunidad.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...