Un final a toda orquesta
Por Fernando Neira

A pocas horas de que se abran los comicios legislativos y con una paridad e indecisión importante en una porción del electorado, los candidatos y funcionarios involucrados en la campaña se ven, en algunos casos, obligados a doblegar la apuesta. Sin el consentimiento de sus asesores de imagen e improvisando el libreto sobre la marcha, suelen decir algo más de lo que hasta ahora habían dicho, ya sea en tono de broma en el programa pseudo humorístico de Marcelo Tinelli o en una caminata proselitista por algún barrio humilde que difícilmente vuelvan a transitar.
Las confesiones privatistas que realizó la semana pasada el líder del PRO, Mauricio Macri, son un claro ejemplo que seguramente haya sorprendido a su asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba, respecto al mensaje que dio a conocer públicamente su cliente. Nadie duda de la posición del Jefe de Gobierno porteño respecto a la estatización de las empresas multinacionales, pero exponerla tan abiertamente seguramente lo que no logrará es sumarle votos a su bloque. Al igual que la triste y antidemocrática reflexión que hizo el dirigente de Federación Agraria, Alfredo De Angeli, que recomendó “reunir a los peones de campo para decirles a quién tenían que votar el próximo domingo”. A la hora de improvisar no suele ser la mentira la que prevalece y sale a la luz con espontaneidad, así que conviene estar atentos a las declaraciones de los candidatos en estos últimos días de campaña, porque quizás se les escape alguna que otra verdad.
Pero no todos los políticos tienen el mismo perfil y vale rescatar también el contraste que reflejan candidatos como Fernando “Pino” Solanas de Proyecto Sur, en la Capital Federal, o la figura del ex intendente de Morón, Martín Sabbatella, de la agrupación Nuevo Encuentro en la provincia de Buenos Aires. Ya que la actitud de la mayoría de sus competidores los hacen quedar como bichos raros, por el sólo hecho de hacer campaña discutiendo ideas y proyectos con datos y estadísticas concretas, mientras otros basan su estrategia en la agresión o en la denuncia constante.
Otro dato llamativo de este particular cierre proselitista fueron las convocatorias que hicieron y luego suspendieron con cierto atino, por un lado el diputado nacional, Carlos Kunkel, y por el otro el dirigente social, Luis D´Elia. Ambas figuras allegadas al matrimonio Kirchner llamaron a “celebrar el domingo por la noche el triunfo del oficialismo en la Plaza de Mayo”. Cabe preguntarse qué es para ellos “triunfar” en unas elecciones legislativas de término medio, cuál era la intención positiva de dicho acto, y qué ocurriría si la victoria no es tal como presuponen. No son pocos los interrogantes, como tampoco lo son los antecedentes negativos del líder de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat en sus últimas marchas por el centro porteño como para no preocuparse y estar alertas.



