24.6.09

El mundo que se viene

Por Tomas Abraham

Vivimos una época que ha conocido dos enormes crisis planetarias. En el año 1989 se derrumba una concepción del Estado y de la sociedad. Veinte años después, cae el mercado financiero. Sobre el sentido que acarrea esta última crisis todo está por decirse, y lo que se dice no deja de terminar en puntos suspensivos.

Con la caída del Muro hubo quienes lo vieron como el inicio de su integración al universo de la democracia. Muchos que habían apoyado a dictaduras criminales, los que estuvieron del lado de quienes alentaron invasiones a países que no respondieran a los intereses de las grandes corporaciones, y a favor de la acción de infiltración para derrocar a gobiernos populares, se sintieron en condiciones de abandonar sus cruzadas en defensa de Occidente. La Guerra Fría había terminado con el reconocimiento del fracaso de uno de los sistemas.
Ya no tenía sentido justificar por cualquier medio la defensa de los valores del individuo y de la libertad. El peligro comunista desaparecía. Fue el momento en que el anuncio del fin de la historia se ponía de moda.

Durante casi dos décadas, un discurso calificado como “único” tuvo la hegemonía en las cuestiones económicas. La tercera vía se presentó en escena para proponer reflexionar sobre un nuevo modelo dado el fracaso de las políticas neoliberales y de una socialdemocracia basada en un Estado de Bienestar ya insostenible.

Después del ’89 el socialismo pretendió adaptarse a la globalización y a los cambios en la tecnología, con un discurso que rescatara sus principios morales y sociales, y que fuera funcional a un mundo en expansión ilimitada y transformación continua.
La política de Bush dejó totalmente de lado las tibias aspiraciones de la tercera vía y aceleró la dinámica de los mercados desregulados.

Nadie previó el derrumbe del ’89 y menos aún el de 2008. Por supuesto que había señales de alarma, siempre las hay en el mundo de la interpretación infinita. Pero los visionarios de lo que vendrá, y efectivamente ocurrió, se perdieron en la muchedumbre de otros visionarios versados en un saber conjetural que no es una ciencia basada en predicciones ni en certezas demostradas.

La crisis de las hipotecas es la crisis de un paradigma crediticio y de una política financiera. El mundo creció durante años a tasas difícilmente homologables. La economía norteamericana aceleró su dinamismo y creó un estímulo tras otro para que todos se endeudaran y canalizó los flujos de capital hacia el mercado inmobiliario y la compra de acciones.

Estableció una tasa de interés mínima que abarató el crédito y fomentó la inversión hacia fondos especulativos. Los EE.UU. asociaron su política a la de China, y solventaron su déficit creciente con capitales de todo el mundo y la compra de sus bonos federales. China producía y los norteamericanos consumían, y la economía que concentra la cuarta parte de la riqueza mundial, junto a su asociado asiático en impresionante crecimiento, ponía en movimiento al resto del planeta.

El 30 de abril de este año, se reunieron en el Museo Metropolitano de Nueva York economistas de renombre, a propósito de un simposio de economía organizado por la New York Review. Fueron convocados Paul Krugman, George Soros, Jeff Madrick y Niall Ferguson, entre otros.
Ninguno de ellos se muestra optimista. Las soluciones que proponen desde perspectivas distintas están llenas de dudas. Admiten su desorientación. La palabra “apalancamiento” (leverage) es usada varias veces para describir un funcionamiento financiero a base de deuda futura que, según reconocen, produjo mucho daño.

No se ponen de acuerdo acerca de cuánto keynesianismo está en juego. Recuerdan que Keynes escribió su texto de referencia general en 1936, siete años después del desencadenamiento de la crisis. Ven en el gobierno de Obama una acción a dos puntas. Una es la inyección de ingentes cantidades de dinero con el fin de restablecer el crédito para que la recuperación no sea tan lenta y los efectos tan devastadores como los de la crisis del ’29. No consideran ajena a la misma el acceso al poder de los gobiernos fascistas y el inicio de la Segunda Guerra Mundial. Ninguno quiere siquiera pensar que la crisis actual pueda dar lugar a nuevas formas de autoritarismo y a conflictos mundiales.

Por otro lado, el gobierno de Obama estimula una política de grandes inversiones. Con la monetización forzada de la economía vía emisión y la asunción de obras de infraestructura por el Estado, más el salvataje de corporaciones financieras e industriales, el déficit de los EE.UU. está cerca del 17% de su PBI.

Los economistas convocados hablan de trillones y billones destinados a un mercado paralizado. Las acciones bursátiles no valen nada, y los recuperos se deben a maniobras especulativas de corto alcance. El estímulo a la demanda no parece funcionar. Es normal que en una época como ésta los individuos teman al crédito y se inclinen por el ahorro. El mañana es temible.
Los inversores tampoco quieren arriesgar y no van más allá de pretender recuperar su capacidad instalada. El Estado se dispone a asumir por el momento el rol que los privados deberían cumplir. No deja de disiparse el fantasma de la deflación de precios, y una posterior estanflación.

Soros insiste en que los mercados financieros deben estar regulados. Ferguson no cree en las políticas de estatización ni en que la conducción de la economía deba estar en manos del Estado. Para él, la salida de la crisis depende de los avances tecnológicos y del incremento de la productividad que históricamente, sostiene, es impulsado por los capitales privados.
Krugman cree que el Estado debe cumplir un rol activo y tomar la iniciativa de la inversión sin temerle en exceso al gasto. Pero reconoce que el público norteamericano sólo volverá a gastar si el gobierno le despierta confianza.

La emisión de deuda futura, y el uso de los dineros públicos para incentivar un mercado de trabajo deteriorado por el aumento de la desocupación y para compensar la desfinanciación de las fuerzas productivas tendrá efectos positivos si los ciudadanos norteamericanos confían en la eficiencia y la honestidad de su gobierno. Krugman estima que Obama es el que está en las mejores condiciones para concitar tal credibilidad. Pero la bruma no se disipa.

Ante una realidad así, los agoreros del fin del capitalismo sienten que llegó su hora. Aún no se sabe muy bien para qué. Hay proyecciones de todo tipo. Utopías de “lo pequeño es hermoso”, de la fundación de una sociedad basada en la vida simple y solidaria de pueblos con espíritu cooperativo, la celebración de la nueva unión del Estado con los pueblos largamente desplazados por la ilimitada codicia del capital, la voluntad de poner la piedra basal de un nuevo modelo de sociedad que resulte de necesarias mutaciones culturales y, además, el deseo de un cambio drástico de una civilización que erró su camino hace siglos; todo indica que ésta es una época fértil para los anunciantes de una nueva aurora.
Un final a toda orquesta



Por Fernando Neira

A pocas horas de que se abran los comicios legislativos y con una paridad e indecisión importante en una porción del electorado, los candidatos y funcionarios involucrados en la campaña se ven, en algunos casos, obligados a doblegar la apuesta. Sin el consentimiento de sus asesores de imagen e improvisando el libreto sobre la marcha, suelen decir algo más de lo que hasta ahora habían dicho, ya sea en tono de broma en el programa pseudo humorístico de Marcelo Tinelli o en una caminata proselitista por algún barrio humilde que difícilmente vuelvan a transitar.

Las confesiones privatistas que realizó la semana pasada el líder del PRO, Mauricio Macri, son un claro ejemplo que seguramente haya sorprendido a su asesor ecuatoriano Jaime Durán Barba, respecto al mensaje que dio a conocer públicamente su cliente. Nadie duda de la posición del Jefe de Gobierno porteño respecto a la estatización de las empresas multinacionales, pero exponerla tan abiertamente seguramente lo que no logrará es sumarle votos a su bloque. Al igual que la triste y antidemocrática reflexión que hizo el dirigente de Federación Agraria, Alfredo De Angeli, que recomendó “reunir a los peones de campo para decirles a quién tenían que votar el próximo domingo”. A la hora de improvisar no suele ser la mentira la que prevalece y sale a la luz con espontaneidad, así que conviene estar atentos a las declaraciones de los candidatos en estos últimos días de campaña, porque quizás se les escape alguna que otra verdad.

Pero no todos los políticos tienen el mismo perfil y vale rescatar también el contraste que reflejan candidatos como Fernando “Pino” Solanas de Proyecto Sur, en la Capital Federal, o la figura del ex intendente de Morón, Martín Sabbatella, de la agrupación Nuevo Encuentro en la provincia de Buenos Aires. Ya que la actitud de la mayoría de sus competidores los hacen quedar como bichos raros, por el sólo hecho de hacer campaña discutiendo ideas y proyectos con datos y estadísticas concretas, mientras otros basan su estrategia en la agresión o en la denuncia constante.
Otro dato llamativo de este particular cierre proselitista fueron las convocatorias que hicieron y luego suspendieron con cierto atino, por un lado el diputado nacional, Carlos Kunkel, y por el otro el dirigente social, Luis D´Elia. Ambas figuras allegadas al matrimonio Kirchner llamaron a “celebrar el domingo por la noche el triunfo del oficialismo en la Plaza de Mayo”. Cabe preguntarse qué es para ellos “triunfar” en unas elecciones legislativas de término medio, cuál era la intención positiva de dicho acto, y qué ocurriría si la victoria no es tal como presuponen. No son pocos los interrogantes, como tampoco lo son los antecedentes negativos del líder de la Federación de Tierra, Vivienda y Hábitat en sus últimas marchas por el centro porteño como para no preocuparse y estar alertas.

22.6.09

¿De qué hablamos cuando hablamos de modelo?

Por Fernando Neira (*)


A sólo días de que se lleven a cabo las parlamentarias, la estrategia del kirchnerismo es poner el foco de atención en “el modelo de gestión”, que comenzaron allá por el año 2003 durante la presidencia del santacruceño y que continúa hoy con el mandato de su esposa, Cristina Fernández.


Pocos se detuvieron a explicar en qué consta el hecho de profundizar o avanzar en el modelo K y si este planteo es acorde para una elección de término medio, donde lo que se renueva es la mitad de la cámara de diputados y un tercio de la del senado. Pero más allá del último punto discutible, por cierto, conviene repasar algunos puntos objetivos de la gestión del matrimonio para vislumbrar cuál puede ser el futuro si los Kirchner logran imponerse el 28 de junio, y pueden “continuar con el modelo de desarrollo”, según las propias palabras del Ministro de Planificación Federal, Julio De Vido.


Hoy el panorama es muy distinto al que era entonces y las recetas de antaño parecen no tener el mismo efecto. El gobierno de Cristina atravesó la crisis del campo y acarreó unas cuantas pérdidas por no poder implementar y negociar de manera inteligente una medida tributaria necesaria para la economía. El contexto de la crisis internacional actual no colabora y los números internos no son alentadores. Según un trabajo realizado por la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) que comparó la situación económica del país en 2007 respecto a la de 1997, determinó que la Argentina retrocedió en casi todos los aspectos socioeconómicos. Creció la informalidad laboral de un 37 por ciento a un 41.5 por ciento. La brecha que separa al 10 por ciento más rico de la sociedad se incrementó de un 22.1 durante el segundo gobierno de Menem a un 28.7 por ciento durante los primeros meses de gestión de Cristina Fernández. Y a pesar de que el Producto Bruto interno es un 32% mayor al de la década pasada, la cantidad de desocupados es aproximadamente la misma.


Se consiguió tener una economía más significativa en volumen, pero los indicadores sociales empeoraron. Estos valores reflejados por la CTA revelan, en contraposición a la llamada redistribución de los ingresos que utiliza el oficialismo como punta de lanza para su campaña, una concentración económica en un espacio reducido de beneficiarios.


Otra de las cuentas pendientes que tiene este gobierno según la crítica, fue no avanzar en una política de acuerdos, dialogo y de pluralidad concertada con los sectores opositores. Considerar la creación de una verdadera concertación, que por supuesto no exceptúa de tensiones y conflictos entre las partes, pero que al menos las encuadraría dentro de un marco de procedimientos legales y de respeto por las normas democráticas.


Entre otras cosas, de esto hablan los funcionarios cuando hablan de continuar con el modelo. Lo bueno sería que anuncien cómo van a hacer para corregir las falencias, que por lo visto, son importantes.


(*) Artículo publicado en la revista política Cuarto Intermedio (www.cuartointermedio.com.ar)
El gran titiritero



Por Fernando Neira (*)





Esta nota no abarca la vida del gran Javier Villafañe, aquel poeta y artista precursor en nuestro país de la realización de obras teatrales protagonizadas por muñequitos de trapo, los viejos y queridos títeres. Hombre de las artes que nació en la provincia de Buenos Aires a comienzos de mil novecientos y murió en la misma ciudad a los 86 años. Esta es más bien una historia con claro oscuros, y con protagonistas sin demasiadas virtudes loables, y que incluso en algunos casos, le han hecho mucho mal a la política criolla.


En los últimos días, salió por boca de Daniel Scioli la posibilidad de que el PJ acerque posiciones entre sus filas disidentes una vez pasadas las elecciones, ya que ésta sería una estrategia importante para asegurar la sustentabilidad del gobierno de Cristina Fernández hasta el final de su mandato.


Conocidas las declaraciones del ex motonauta campeón mundial, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, las utilizó como punta de lanza para su campaña, aludiendo que “en dos semanas se va a aclarar la trampa del PJ”. Y en esta ocasión puntual, puede que las acusaciones compulsivas de la chaqueña tengan algo de asidero, en considerar que la verdadera lucha actual del peronismo pasa por ver quién es el personaje que unifica al partido fundado por el General Juan Domingo Perón con vistas al 2011.

Siguiendo con esta hipótesis, es ineludible caer en un apellido con mucho peso en el partido en los últimos veinte años: Eduardo Duhalde. Para muchos no era el momento adecuado de que el caudillo bonaerense saliera a escena a dar batalla, y que para ello optó por mantenerse agazapado y apoyar a una especie de testaferro político: Francisco De Narváez.

El nexo fehaciente entre el ex presidente y el propietario de multimedios América, es la incorporación de Analía Duhalde y de Gustavo Ferri en las listas provinciales de Unión-PRO en Buenos Aires. Ferri, además de ser el yerno de Duhalde y candidato a diputado por el partido de Mauricio Macri, es la persona a la que se le atribuye un papel preponderante en el armado del PJ disidente. Analía, por su parte, es una de las dos hijas del ex vicepresidente de Carlos Menem, que mientras su padre era gobernador bonaerense allá por los años noventa, trabajaba en el Banco Provincia. Actualmente la hija de Hilda Chiche Duhalde forma parte de la Asociación Civil Idear para el Cambio, en su Lomas de Zamora natal.

En el entorno de Duhalde creen que el caudillo esta vez ha tomado los recaudos necesarios para que el multimillonario colombiano no tome tanto vuelo propio, como intentó hacer, y para algunos logró, Néstor Kirchner luego de las elecciones presidenciales de 2003. En ese punto es donde entra a jugar Mauricio Macri.

Es sabido que el objetivo primordial del ex presidente de Boca Juniors es pelear por el sillón presidencial dentro de dos años, como también es cierto, basándonos en la historia política de los últimos años, que sin el apoyo de una facción importante del justicialismo resulta casi imposible gobernar. La alianza reciente con Felipe Solá y De Narváez acerca a Mauricio a ese supuesto respaldo necesario.

Si bien todavía puede resultar prematuro tejer algunas hipótesis, la semana pasada en un acto de campaña en la Federación de Jubilados de Lomas, Chiche Duhalde salió a criticar duramente a Kirchner y llamó a los bonaerenses a respaldar a De Narváez y a Felipe Solá en las próximas elecciones de término medio. Todo un mensaje para los que forman parte del amplio abanico justicialista.




(*) Artículo publicado en la revista política Cuarto Intermedio (www.cuartointermedio.com.ar)
Entrevista


"Somos una alternativa de gobierno que combina juventud con experiencia"



Por Fernando Neira (*)



Cuestionada por algunos sectores de la oposición apenas se conoció su inclusión en la lista de candidatos a diputados nacionales del PRO por su pasado como directora de Poder Ciudadano, decidió renunciar al cargo que ocupaba en la institución y tomó la decisión de dejar atrás siete años de trayectoria en la ONG para sumarse al proyecto político de Mauricio Macri y Gabriela Michetti en la Ciudad de Buenos Aires. Laura Alonso, se enfrentó al cuestionario que Cuarto Intermedio elaboró para los candidatos parlamentarios y estas fueron sus respuestas:


¿Cuáles serían los tres primeros proyectos que presentaría en el parlamento?



-Como diputada nacional propongo llevar adelante muchas de las recomendaciones que hice como Directora Ejecutiva de Poder Ciudadano. Todas buscan crear un mayor nivel de transparencia y participación a través del control ciudadano. Estoy convencida de que el respeto por las leyes, reglas claras y transparencia son una combinación de base para discutir luego los problemas sociales, económicos, educativos y otros que tiene nuestro país.

Las tres primeras leyes que propongo impulsar son:

1. Ley de acceso a la información pública.

2. Ley de estadísticas y nuevo INDEC.

3. Reforma política: sistema de boleta única, limitación del uso de recursos públicos en campaña, nuevo régimen de autoridades de mesa.



¿Por qué, en líneas generales, los cuadros políticos mostraron una campaña proselitista tan superficial y no se discutieron proyectos o temas de fondo?



-Muchos candidatos no sólo estamos trabajando en la producción de propuestas sino también discutiéndolas. La explosión mediática causada por las declaraciones de algunos candidatos y funcionarios quita tiempo para el debate de ideas y propuestas. Sin embargo, ha habido oportunidades en actividades organizadas por universidades u ONG para el intercambio con otros candidatos y el público. En mi caso, participé de una charla pública organizada en la escuela de periodismo TEA e imagino que surgirán otras oportunidades en lo que queda de la campaña. También las acciones del PRO en las calles de la ciudad junto a los vecinos da la oportunidad de intercambiar ideas y contar los proyectos.Como viene la tendencia de las últimas campañas me atrevería a decir que en las últimas dos semanas los medios darán más cobertura a las propuestas y los debates.



¿Se consideran una oposición al gobierno o una alternativa?



-Somos las dos cosas. Es muy saludable para la democracia contar con una oposición seria y constructiva, dispuesta a dialogar y a acordar en todos los temas que le interesan a la gente. Como dice el politólogo italiano Gianfranco Pasquino, ‘la oposición evita que el gobierno malgobierne’.Además el PRO encarna una alternativa que se basa fundamentalmente en la experiencia de gestión gubernamental y legislativa en la Ciudad de Buenos Aires y en el Congreso Nacional, promoviendo nuevas y buenas prácticas en política mostrando que es posible cambiar escuchando las demandas de la sociedad e incorporando la voz de la ciudadanía.



¿De acuerdo a las listas oficializadas para las elecciones, cuál está más cerca de las propuestas de ustedes y cuál está en las antípodas?



-Hoy no se vislumbran grandes diferencias ideológicas entre los partidos que tienen un amplio apoyo popular. Lamentablemente algunos siguen desviando el uso de los recursos públicos para alimentar tenebrosas estructuras clientelares que reproducen situaciones propias de un modelo de esclavitud y niegan todo derecho a la ciudadanía.La moderación ideológica no es un mal signo en un sistema político democrático, aunque considero que las diferencias de estilo son las que hacen la diferencia. Por ejemplo, los discursos encendidos que atacan adversarios, o se nutren de la mentira y la chicana permanente, hacen recordar más a un pasado autoritario que queremos dejar atrás que a un presente democrático donde la diversidad y las diferencias son un activo. Debemos trabajar entre todos para incorporar la mayor cantidad de voces en el proceso de formulación de las políticas públicas. Es muy importante incorporar instrumentos y prácticas participativas en nuestra forma de hacer.



¿Por qué la gente tiene que votarlos?



a. Porque somos una alternativa de gobierno que combina juventud con experiencia, que respeta las distintas trayectorias personales, políticas y profesionales de sus miembros.

b. PRO es un ejercicio permanente de diálogo y toma de decisiones consensuadas y eso es lo que necesita nuestro país.

c. Porque creemos en la participación de los ciudadanos y porque sabemos trabajar en equipo.



(*) Entrevista publicada en la revista Cuarto Intermedio (www.cuartointermedio.com.ar)

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