28.5.10

El móvil de Hansel y Gretel

Por Hernán Casciari


Anoche le contaba a la Nina un cuento infantil muy famoso, el Hansel y Gretel de los hermanos Grimm. En el momento más tenebroso de la aventura los niños descubren que unos pájaros se han comido las estratégicas bolitas de pan, un sistema muy simple que los hermanitos habían ideado para regresar a casa. Hansel y Gretel se descubren solos en el bosque, perdidos, y comienza a anochecer. Mi hija me dice, justo en ese punto de clímax narrativo: “No importa. Que lo llamen al papá por el móvil”.

Yo entonces pensé, por primera vez, que mi hija no tiene una noción de la vida ajena a la telefonía inalámbrica. Y al mismo tiempo descubrí qué espantosa resultaría la literatura —toda ella, en general— si el teléfono móvil hubiera existido siempre, como cree mi hija de cuatro años. Cuántos clásicos habrían perdido su nudo dramático, cuántas tramas hubieran muerto antes de nacer, y sobre todo qué fácil se habrían solucionado los intríngulis más célebres de las grandes historias de ficción.

Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica, en cualquiera que se le ocurra. Desde la Odisea hasta Pinocho, pasando por El viejo y el mar, Macbeth, El hombre de la esquina rosada o La familia de Pascual Duarte. No importa si el argumento es elevado o popular, no importa la época ni la geografía.

Piense el lector, ahora mismo, en una historia clásica que conozca al dedillo, con introducción, con nudo y con desenlace.

¿Ya está?

Muy bien. Ahora ponga un teléfono móvil en el bolsillo del protagonista. No un viejo aparato negro empotrado en una pared, sino un teléfono como los que existen hoy: con cobertura, con conexión a correo electrónico y chat, con saldo para enviar mensajes de texto y con la posibilidad de realizar llamadas internacionales cuatribanda.

¿Qué pasa con la historia elegida? ¿Funciona la trama como una seda, ahora que los personajes pueden llamarse desde cualquier sitio, ahora que tienen la opción de chatear, generar videoconferencias y enviarse mensajes de texto? ¿Verdad que no funciona un carajo?

La Nina, sin darse cuenta, me abrió anoche la puerta a una teoría espeluznante: la telefonía inalámbrica va a hacer añicos las nuevas historias que narremos, las convertirá en anécdotas tecnológicas de calidad menor.

Con un teléfono en las manos, por ejemplo, Penélope ya no espera con incertidumbre a que el guerrero Ulises regrese del combate.

Con un móvil en la canasta, Caperucita alerta a la abuela a tiempo y la llegada del leñador no es necesaria.

Con telefonito, el Coronel sí tiene quién le escriba algún mensaje, aunque fuese spam.
Y Tom Sawyer no se pierde en el Mississippi, gracias al servicio de localización de personas de Telefónica.

Y el chanchito de la casa de madera le avisa a su hermano que el lobo está yendo para allí.
Y Gepetto recibe una alerta de la escuela, avisando que Pinocho no llegó por la mañana.

Un enorme porcentaje de las historias escritas (o cantadas, o representadas) en los veinte siglos que anteceden al actual, han tenido como principal fuente de conflicto la distancia, el desencuentro y la incomunicación. Han podido existir gracias a la ausencia de telefonía móvil.

Ninguna historia de amor, por ejemplo, habría sido trágica o complicada, si los amantes esquivos hubieran tenido un teléfono en el bolsillo de la camisa. La historia romántica por excelencia (Romeo y Julieta, de Shakespeare) basa toda su tensión dramática final en una incomunicación fortuita: la amante finge un suicidio, el enamorado la cree muerta y se mata, y entonces ella, al despertar, se suicida de verdad. (Perdón por el espoiler.)
Si Julieta hubiese tenido teléfono móvil, le habría escrito un mensajito de texto a Romeo en el capítulo seis:


M HGO LA MUERTA,
PERO NO STOY MUERTA.
NO T PRCUPES NI
HGAS IDIOTCES. BSO.

Y todo el grandísimo problemón dramático de los capítulos siguientes se habría evaporado. Las últimas cuarenta páginas de la obra no tendrían gollete, no se hubieran escrito nunca, si en la Verona del siglo catorce hubiera existido la promoción “Banda ancha móvil” de Movistar.
Muchas obras importantes, además, habrían tenido que cambiar su nombre por otros más adecuados. La tecnología, por ejemplo, habría desterrado por completo la soledad en Aracataca y entonces la novela de García Márquez se llamaría ’Cien años sin conexión’: narraría las aventuras de una familia en donde todos tienen el mismo nick (buendia23, a.buendia, aureliano_goodmornig) pero a nadie le funciona el messenger.

La famosa novela de James M. Cain —’El cartero llama dos veces’— escrita en 1934 y llevada más tarde al cine, se llamaría ’El gmail me duplica los correos entrantes’ y versaría sobre un marido cornudo que descubre (leyendo el historial de chat de su esposa) el romance de la joven adúltera con un forastero de malvivir.

Samuel Beckett habría tenido que cambiar el nombre de su famosa tragicomedia en dos actos por un título más acorde a los avances técnicos. Por ejemplo, ’Godot tiene el teléfono apagado o está fuera del área de cobertura’, la historia de dos hombres que esperan, en un páramo, la llegada de un tercero que no aparece nunca o que se quedó sin saldo.

En la obra ’El jotapegé de Dorian Grey’, Oscar Wilde contaría la historia de un joven que se mantiene siempre lozano y sin arrugas, en virtud a un pacto con Adobe Photoshop, mientras que en la carpeta Images de su teléfono una foto de su rostro se pixela sin remedio, paulatinamente, hasta perder definición.

La bruja del clásico ’Blancanieves’ no consultaría todas las noches al espejo sobre “quién es la mujer más bella del mundo”, porque el coste por llamada del oráculo sería de 1,90€ la conexión y 0,60€ el minuto; se contentaría con preguntarlo una o dos veces al mes. Y al final se cansaría.

También nosotros nos cansaríamos, nos aburriríamos, con estas historias de solución automática. Todas las intrigas, los secretos y los destiempos de la literatura (los grandes obstáculos que siempre generaron las grandes tramas) fracasarían en la era de la telefonía móvil y del wifi.

Todo ese maravilloso cine romántico en el que, al final, el muchacho corre como loco por la ciudad, a contra reloj, porque su amada está a punto de tomar un avión, se soluciona hoy con un SMS de cuatro líneas.

Ya no hay ese apuro cursi, ese remordimiento, aquella explicación que nunca llega; no hay que detener a los aviones ni cruzar los mares. No hay que dejar bolitas de pan en el bosque para recordar el camino de regreso a casa.

La telefonía inalámbrica —vino a decirme anoche la Nina, sin querer— nos va a entorpecer las historias que contemos de ahora en adelante. Las hará más tristes, menos sosegadas, mucho más predecibles.

Y me pregunto, ¿no estará acaso ocurriendo lo mismo con la vida real, no estaremos privándonos de aventuras novelescas por culpa de la conexión permanente? ¿Alguno de nosotros, alguna vez, correrá desesperado al aeropuerto para decirle a la mujer que ama que no suba a ese avión, que la vida es aquí y ahora?

No. Le enviaremos un mensaje de texto lastimoso, un mensaje breve desde el sofá. Cuatro líneas con mayúsculas. Quizá le haremos una llamada perdida, y cruzaremos los dedos para que ella, la mujer amada, no tenga su telefonito en modo vibrador. ¿Para qué hacer el esfuerzo de vivir al borde de la aventura, si algo siempre nos va a interrumpir la incertidumbre? Una llamada a tiempo, un mensaje binario, una alarma.

Nuestro cielo ya está infectado de señales y secretos: cuidado que el duque está yendo allí para matarte, ojo que la manzana está envenenada, no vuelvo esta noche a casa porque he bebido, si le das un beso a la muchacha se despierta y te ama. Papá, ven a buscarnos que unos pájaros se han comido las migas de pan.

Nuestras tramas están perdiendo el brillo —las escritas, las vividas, incluso las imaginadas— porque nos hemos convertido en héroes perezosos.

14.4.10

De dones y maldones

Por Santiago Bilinkis (*)


Algunas personas nacen con dones maravillosos. Después, a veces, el ambiente en el que esa persona crece coopera para que ese don se exprese y desarrolle. Y en una tercera etapa, el agraciado portador de ese don puede, o no, poner su cuota de esfuerzo para llevarlo a límites superlativos.


Juan Román Riquelme es uno de esas personas tocadas por una varita al nacer. Él, igual que las demás personas que comparten su suerte, no hizo mérito alguno ni en recibir el don que recibió ni en que el ambiente le permitiera que se manifieste. Y por esa razón, todo don conlleva aparejada una responsabilidad: la de, en esa tercera etapa, poner lo mejor de uno para honrar el regalo recibido.


Martín Palermo es como vos, como yo. No tuvo la suerte de Román. Todo en sus logros es fruto de un esfuerzo obstinado, persistente, conmovedor. Es “patadura”. Y lo que es mejor de todo, él lo sabe. Siempre lo supo. Podría haber tirado la toalla. Podría haberse enojado con la vida, compartiendo el campo de juego con talentosos de la talla de Román pensando: “¿Por qué algunos reciben tanto y otros no?”. Pero no hizo nada de todo eso. Puso lo mejor de sí para hacer honor a su regalo, aún cuando fuera más modesto.


Pero este no es un post sobre fútbol. O no solamente… Este es un post sobre nuestra relación con nuestros propios talentos, la responsabilidad que implican y la importancia de honrarlos. Sobre la trascendencia de ser una buena persona. Sobre la vergüenza de quedar expuesto como un mezquino.


Hace rato que quería escribir sobre Riquelme. Porque encarna una relación con la vida, con los demás y con su propio talento que yo aborrezco. Pero me decidí a hacerlo ya cuando ví lo que hizo en el momento histórico en que Palermo convirtió su gol 219 y pasó a ser el mayor anotador de la historia de Boca. Lo que Román hizo en ese momento fue de una mezquindad, de una pequeñez tal, que resume en 15 segundos toda una manera de ser y epitomiza una carrera.
Para los que no conocen la historia, la resumo: Palermo y Riquelme se llevan mal hace tiempo. Hace semanas que Palermo venía intentando anotar el gol que le permitiera romper el record sin lograrlo. El lunes, Riquelme le dio un pase fenomenal que le sirvió el anhelado gol. Palermo anotó y corrió hacia Riquelme (lo normal es que quien hace la asistencia y quien convierte se abracen) pero Riquelme salió corriendo dándole la espalda para asegurarse de no saludarlo y dejarlo solo en el festejo de su momento más ansiado, en un desaire ostensible ante cientos de miles de personas.


Yo no sé si ustedes recuerdan cuán impresionante, cuán único era el talento futbolístico de Riquelme. Mirar
videos viejos de Riquelme jugando es una experiencia mística. La explosividad de su pique, el control de pelota en velocidad, su gambeta hacia adelante. Hoy el recuerdo de esa habilidad sublime queda tal vez oculto por el chispazo esporádico de un pase-gol magistral o por su opuesto, la larga letanía de performances deportivas mayormente mediocres. Si alguien que no lo conoce va a la cancha a verlo jugar, tal vez note que quien lleva la 10 de Boca es un jugador distinto, pero jamás podría adivinar que está ante una de las personas más dotadas que hayan pisado una cancha. Que está viendo a alguien de la talla de Kaká, de Xavi, de Zidane…


Después de ver la humildad de Ginóbili en TEDxBuenosAires hablando sobre su condición de “distinto” y su esfuerzo de años por exprimir cada gota de jugo a su talento, apena ver como para alguien recibir un gran don puede ser un “maldón”. Cómo puede fácilmente caer en pensar que por ser talentoso no es preciso esforzarse, entrenarse, tratar bien a los demás, mantener el agradecimiento por el “regalo” recibido.


Así es como Román fue corrido de todos los clubes donde estuvo salvo Boca, y terminó el lunes jugando contra Arsenal de Sarandí, en vez de contra Arsenal e Inglaterra.


El ejemplo de la historia de Riquelme y Palermo lleva un mensaje importante que es aplicable a todos los órdenes de la vida. Estoy seguro que todos, en diferentes lugares, se habrán topado con Riquelmes y Palermos y visto las consecuencias de ser de una u otra manera. Los dones hay que agradecerlos, cultivarlos, regarlos con esfuerzo. Sin eso, el resultado es ser apenas una caricatura de quienes podemos ser.


Muchos opinarán que Riquelme debería ir al Mundial y no estará. Nadie en su sano juicio pensaría que Palermo a a sus 36 años pudiera ir pero en una de esas… quién te dice, tiene su “revancha”: El patadura dedicándole un gol al talentoso desde Sudáfrica. Me encantaría que esta fábula termine con esa moraleja.


(*) Emprendedor serial

8.3.10

La Real Argentina es maravillosa y para nada secreta
Por Fernando Neira

Los patriotas de cotillón estamos de parabienes. La última semana no nos dio respiro a aquellos que tenemos los colores celeste y blanco impregnados en nuestros corazones. El maratón de alegrías comenzó el miércoles pasado, nada menos que en Alemania. Y fue de la mano de uno de unos de nuestros mejores embajadores, Diego Armando Maradona. El 10, el que humilló a los ingleses haciéndoles un gol con la mano vengándonos de Malvinas, el que criticó a la Iglesia y su riqueza, el que le dijo al mundo “que la chupen” sin ponerse colorado, junto con sus dirigidos le ganaron al conjunto germano por 1 a 0 con un tanto de Gonzalo Higuaín. Nada menos que el 9 titular del Real Madrid, el conjunto más importante de España. Si bien es verdad que el partido amistoso jugado en Munich no tuvo la relevancia de la final de la Copa del Mundo de México ´86, pero bien vale para llegar como candidatos a Sudáfrica, alejar fantasmas y dejar con el ánimo por el piso a los fríos alemanes que juegan pésimo, no como la Argentina del Dieeego.


Pero como por suerte la alegría no es sólo brasileña, y a está al atura está a la vista de todos, todavía teníamos más para disfrutar y regocijarnos frente al mundo que nos envidia. Era el turno de destacarnos y hacer saltar la banca en el denominado deporte de los blancos. Parada difícil la del equipo argentino de Copa Davis en Estocolmo. Llegábamos con un equipo muy debilitado, con las ausencias marcadas de los cobardes de Pico Mónaco y Juan Martín del Potro, que se bajaron por lesión, al menos es lo que excusaron. No tuvieron los huevos del Gran David, que recién operado y con problemas en los aductores decidió viajar igual para defender nuestros colores. El correntino Mayer hizo lo suyo el viernes derrotando a Joachim Johannson en 4 set. Pero el sábado empezó la verdadera hazaña criolla. Nalbandian salió a jugar el doble junto a Horacio Zeballos, y con la mística intacta que lo caracteriza en estas situaciones, el cordobés se calzó el traje de héroe y se llevó el punto fundamental para llegar 2 a 1 arriba al cuarto partido. Tras la derrota de Leo Mayer ante Robin Soderling del domingo, fue nuevamente David el que salió a la cancha con las lesiones a cuestas para pasar por arriba a un poderoso Andreas Vinciguerra. La excursión de la Legión argentina por Suecia dejó en claro que con huevos y patriotismo se puede pelear para conquistar la famosa ensaladera. Ahora nos espera Rusia, pero esa es otra historia que nos encargaremos de contar más adelante, en el caso de obtener una victoria histórica claro.


Pero como no sólo sobresalimos en el ámbito del deporte ahora es el turno de contar el logro del cine argentino en la madrugada del lunes en Los Ángeles. Nuestro film El secreto de sus ojos, dirigida por Juan José Campanella, ganó el Oscar de la Real Academia como mejor película extranjera por sobre la favorita La cinta blanca, que era alemana!!!, así que imagínense como deben estar los teutones con los argentos. Que manera de amargarles la semana por favor… Es nuestra segunda estatuilla después más de veinticinco años, la anterior fue la recordada La Historia oficial, de Luiz Puenzo, que reflejaba aquellos años oscuros de un país que por suerte ya no es, y que los optimistas grondonistas no quieren recordar. La única perlita que podemos mencionar en la entrega de los premios estadounidenses es que no hubo lugar para el "a comerla" del señor Guillermo Francella, pero bueno tampoco somos perfectos.

Que bueno es ser argentino, y aún más en los tiempos que corren….

9.2.10

Jóvenes de todo el mundo debaten sobre
los principales desafíos del planeta




El cambio climático, la pobreza, la guerra y la convivencia interétnica son algunos de los temas de la cumbre One Young World , que se lleva a cabo en Londres y en la que participan menores de 27 años de 190 países

Por Maia Jastreblansky

LONDRES.- "¿Qué grado de repercusión puede tener este encuentro en el futuro?" Esa fue la pregunta más recurrente que los cientos de jóvenes se hicieron entre abrigos y bufandas para enfrentar la nieve de Londres en la noche inaugural de de la cumbre One Young World, el foro que reúne a representantes de mas de 190 países, todos ellos menores de 27 anos, para debatir y votar resoluciones sobre los principales desafíos de la agenda mundial.

Personalidades como el ex secretario general de la ONU Kofi Annan, el músico y activista Bob Geldof y los galardonados con el Premio Nobel de la Paz Muhammad Yunus y el Arzobispo Desmond Tutu, que oficializaron como consejeros en las sesiones plenarias, coincidieron en que, mas allá del compromiso de elevar los resultados del encuentro a los principales foros mundiales, la herramienta más eficaz para lograr un cambio es a nivel local, en las pequeñas acciones que cada uno pueda realizar en su región.

"No podemos aceptar que los países que mas contaminan sigan sin pagar las consecuencias" dijo Annan en el inicio de su conferencia sobre cambio climático, tras los resultados de la Cumbre de Copenhague y a la espera de la siguiente edición que se llevara a cabo en México, en noviembre de este año.

Por su parte, Bob Geldof pidió "no perder el tiempo en palabras" ya que "la solución para el cambio climático debe iniciarse hoy" y pidió a los jóvenes que mantengan la presión ya que es la única manera de que "los políticos finalmente hagan lo correcto".

Yunus ofreció una didáctica demostración de los bautizados por los "negocios sociales", pequeñas iniciativas que pueden permitir el desarrollo de los sectores más necesitados de manera rentable.

Al referirse al Grameen Bank, la entidad que otorga microcréditos para personas de escasos recursos por la cual fue nominado al Nobel, declaro: "Hice todo lo opuesto a lo que dicen las reglas establecidas por los bancos tradicionales: trabaje con clientes pobres, en su mayoría mujeres, y en lugar de esperar a que vinieran a mi oficina, salí a buscarlos".

El economista indio comentó una actual iniciativa en la que les ofrece una inversión inicial a las mujeres para que produzcan yogur y con su venta, a su vez, garantizan la nutrición de un importante número de niños de Africa.

Además, adelantó un proyecto que propuso a la empresa Adidas, que aun espera su aprobación: el desafío de producir zapatillas a un dólar para que un importantísimo número de personas que nunca lo habían imaginado, puedan acceder a ellas.

Discutiendo el futuro del mundo. Las conferencias de los invitados especiales se intercalaron con las sesiones en las que los jóvenes debatieron y votaron resoluciones sobre las distintas temáticas agendadas para el encuentro.

Un joven de Kenia pasó el micrófono a otro de Bangladesh y este a su vez a un francés para hablar de las acciones de conservación de la ecología que realizan en sus países.
Un representante Afganistán contó la experiencia de su familia durante la guerra y una muchacha de Filipinas desertó sobre la convivencia de distintas etnias en el plenario denominado "Dialogo interreligioso". Más tarde, en la sesión "El rol de los negocios a escala global", un emprendedor japonés cedió la palabra a una joven de Estados Unidos, Lauren Bush, cuyo nombre hizo que muchos de los asistentes que contaban con computadoras portátiles la busquen en Internet, para descubrir que se trataba de la sobrina del ex presidente.

La cumbre terminará el miércoles, cuando se conozcan las resoluciones finales que los delegados votaron a lo largo de las jornadas. Se espera que las conclusiones sean elevadas a la ONU, el G8 y el G20, para que de esa manera sean escuchadas por los líderes que toman decisiones a escala mundial.

"Tenemos que deshacernos de las reglas establecidas que nos llevaron al lugar de crisis en el que nos encontramos hoy. El mundo esta hecho de ideas, no de teorías. Y hoy lo que necesitamos son ideas para enfrentar la emergencia de Haiti", recordó Yunus hacia el final de la sesión.

7.2.10

Censuran en Jujuy una muestra de la revista Barcelona


La muestra de arte Contratapa`s, de la revista Barcelona que iba a ser inaugurada anoche en la ciudad de San Salvador de Jujuy, bajo la organización de ATE Jujuy, fue censurada por la dirección del Centro de Exposiciones CULTURARTE, que pertenece a la Secretaría de Turismo y Cultura de esa ciudad.


Los organizadores contaban con la autorización requerida para exponer en ese lugar, desde el miércoles 3 hasta el sábado 13 de febrero, pero la directora de CULTURARTE, Leonor Calvo cambió de idea en cuanto llegaron las obras a la provincia, según sus propias palabras, “por el contenido de las contratapas de la revista”.


La muestra censurada es una selección de las mejores contratapas de la revista Barcelona. Son veinte gigantografías que recorren el país convocadas por universidades, sindicatos, organizaciones sociales, secretarías de cultura municipales y provinciales y entidades públicas.


Si bien ya hubo anteriormente incidentes con Contratapa ‘s (en San Miguel de Tucumán fue secuestrada por personal municipal y fueron golpeados sus organizadores; en San Luis, grupos ultracatólicos se robaron tres obras), es la primera vez que la muestra es prohibida en su totalidad.


ATE Jujuy montará la muestra en la escuela “Germán Abdala”, ubicada en Alvear al 1100, que pertenece a la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA), desde el 5 hasta el 12 de febrero. El jueves 11, a las 20, se realizará una charla con Pablo Marchetti, director de Barcelona, tal como estaba previsto, sin censura.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...