11.4.07

A 20 AÑOS DE LA MUERTE DE PRIMO LEVI

El poder de las palabras


Por Jack Fuchs (*)


Si esto es un hombre
Los que vivís seguros

En vuestras casas caldeadas

Los que os encontráis,

al volver por la tarde,

La comida caliente y

los rostros amigos:

Considerad si es un hombre

Quien trabaja en el fango

Quien no conoce la paz

Quien lucha por la mitad de un panecillo

Quien muere por un sí o por un no.

Considerad si es una mujer

Quien no tiene cabellos ni nombre

Ni fuerzas para recordarlo

Vacía la mirada y frío el regazo

Como una rana invernal.

Pensad que esto ha sucedido:

Os encomiendo estas palabras.

Grabadlas en vuestros corazones

Al estar en casa, al ir por la calle,

Al acostaros, al levantaros;

Repetídselas a vuestros hijos.

O que vuestra casa se derrumbe,

La enfermedad os imposibilite,

Vuestros descendientes os vuelvan el rostro.

Primo Levi: Si esto es un hombre (1947)


Primo Levi nace en Turín en 1919, en el seno de una familia de judíos piamonteses. Estudia en el famoso Instituto de Azeglio e ingresa a la Universidad donde, pese a las leyes raciales, presenta su tesis de química en 1941. Poco después, se une a la resistencia antifascista. Es denunciado y detenido en 1943.

Las primeras deportaciones de judíos a Auschwitz habían empezado en octubre de ese año y Primo Levi fue uno de los 7500 judíos italianos deportados y uno de los 800 que sobrevivieron y regresaron a su patria. Sobrevivió hasta la liberación, el 27 de enero de 1945. Ocho meses y 23 días después, tras un increíble vagabundeo por Europa del Este –relatado en su magnífico libro La tregua–, Primo Levi vuelve a Turín. Allí reanuda su vida, encuentra un empleo de químico y se vuelve director ejecutivo en una empresa de pinturas. Se casa y tiene dos hijos. Vive allí hasta su muerte, el 11 de abril de 1987, hace hoy ya 20 años.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, Primo Levi habló, no dejó de contar lo que vio, en nombre de todos los que ya no podían hablar y que se fueron solos hasta el final del horror. El dolor estaba aún demasiado cerca y la gran mayoría se resistió a escucharlo. Comenzó inmediatamente a escribir ya que la “necesidad de contar a los demás, de hacer participar a los demás, había adquirido en nosotros, antes como después de nuestra liberación, la violencia de una impulsión inmediata, tan imperativa como las demás necesidades elementales”. Así es como dejó testimonio del horror que vivió en varios libros autobiográficos Si esto es un hombre (1958), La tregua (1963) Los hundidos y los salvados (1986), entre otros. Algunas de sus obras, traducidas a varios idiomas, constituyen hoy textos de lectura obligatoria en las escuelas secundarias europeas.
La lucidez de Levi, su impresionante capacidad de observar, describir y analizar bajo las circunstancias más terribles tienen un valor incalculable para la memoria. Muchos rescatan el valor histórico de su obra, otros el literario.
Yo, desde mi lugar de sobreviviente, como él, siento que Primo Levi ocupa el lugar de un testigo especial, no sólo por la riqueza de su testimonio sino también por su singularidad. No puedo dejar de mencionar cómo, siendo un judío italiano, cuyas referencias culturales estaban lejos del saber popular judío, manifestó siempre un interés muy humano por la cultura judía de Europa Oriental con la que por primera vez se contactó en Auschwitz. Aprendió el idish con el objetivo de entender esta cultura y entenderse con aquellos con los que compartió la tragedia, el horror y lo que Primo Levi llamaba “el pecado de ser judío”.
Como Levi le escribiera en una carta en francés en abril de 1946 a Jean Samuel, un judío alsaciano a quien conoció en Auschwitz: “Lo queramos o no, somos testigos y llevamos el peso de nuestro testimonio.”
Con profunda emoción, rescato las siguientes palabras del epílogo de la excelente entrevista que Ferdinando Camon le realizara a Primo Levi, poco tiempo antes de su desaparición, con las que quiero recordar a un hombre que se convirtió en un símbolo único:
“Tenía el cabello y la barba blancos, la barba más blanca que el cabello. Tenía una mirada un poco irónica y una sonrisa pícara. Una inteligencia muy ordenada, con recuerdos precisos, detallados. En un momento de la entrevista, tomó en sus manos el papel en el cual yo había escrito mis preguntas, y en el reverso dibujó un plano de Auschwitz: con el Lager central, los campos anexos y los respectivos nombres de algunos prisioneros.

Hablaba en voz baja, sin quiebres: es decir, sin rencor. Muchas veces me pregunté respecto de la razón de esta moderación, de esta suavidad. La única respuesta que me sigue conformando es la siguiente: Levi no gritaba, no insultaba, no acusaba, porque no quería gritar; quería mucho más que eso: quería hacer gritar. Renunciaba a su propia reacción, para dar lugar a la reacción de todos nosotros. Su razonamiento era de largo aliento. Su moderación, su suavidad, su sonrisa, que tenía algo de tímido, casi infantil, eran en realidad sus armas.”

* Escritor y pedagogo. Sobreviviente de Auschwitz.

5.4.07

Macabro balance trimestral de América Latina y el Caribe

Dos periodistas asesinados y otro desaparecido se añaden
al millar de periodistas desaparecidos en 30 años

Por Ernesto Carmona

Dos periodistas asesinados en Perú y en Haití; la desaparición de otro en México y el hallazgo del cadáver de un informador desaparecido también en México, en octubre 2006, registró el informe del primer trimestre 2007 de la Comisión Investigadora de Atentados a Periodistas (CIAP), de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). La estadística de la muerte suma casi un millar de asesinatos impunes durante los últimos 30 años, sólo en América Latina y el Caribe.
El 19 de enero, fue asesinado en Haití el fotógrafo independiente Jean-Rémy Badio, murió acribillado en su hogar en Martissant, suburbio sur de Puerto Príncipe. El 17 de marzo fue muerto en Perú el periodista radial Miguel Pérez Julca, de 38 años, asesinado en presencia de su esposa e hijos en las afueras de su domicilio, en la urbanización Las Palmeras, Jaén, departamento de Cajamarca. El 20 de enero desapareció en México el periodista Rodolfo Rincón Taracena, del diario regional 'Tabasco Hoy', de Villahermosa, visto por última vez después de firmar un reportaje acerca del tráfico de droga y otro sobre los atracos de bancos. Y el 8 de enero, también en México, fue encontrado el cuerpo del periodista Guevara Guevara Domínguez, de 54 años, editor y colaborador de la versión digital del semanario estadounidense 'Siglo XXI', desaparecido el 8 de octubre del 2006. Los asesinatos fueron ejecutados por sicarios especializados en matar por encargo, generalmente en las provincias o estados del interior de los países, donde los periodistas suelen escarbar las alianzas mafiosas entre el poder político local y el narcotráfico, más la corrupción policíaca, y el enlace de las bandas paramilitares con la clase política que las procreó.
Ultimamente aparecieron redes de pedofilia, pederastia y pornografía infantil-juvenil que suelen resultar letales para los periodistas que las denuncian. Las barras bravas también comenzaron a aportar su granito de arena. Cada año aparecen más periodistas mujeres víctimas de agresiones y amenazas.

Otros atentados

El asesinato generalmente está antecedido por amenazas que no provocan mayor interés en las autoridades locales. Y aparte del homicidio, cada día ocurren otros atentados contra los periodistas de la región, agresiones de naturaleza variada, desde amenazas de muerte anónimas, toda clase de amedrentamientos, asaltos, golpizas y robos de videograbadoras y equipos fotográficos. La vil amenaza de muerte recrudece en países como Colombia, Perú, Bolivia, y Paraguay, pero también existen otras intimidaciones más sofisticadas, de naturaleza jurídica y legislativa, como las nuevas normas legales que restringen aún más la libertad de expresión y/o afectan también la existencia de las radios comunitarias en El Salvador, Honduras, Guatemala y Panamá, entre otros países.
En México se espera la promulgación de una reforma legal que despenalizaría los delitos de opinión y trasladaría la llamada “calumnia” al ámbito civil. En Chile, los periodistas y los medios revirtieron una nueva norma del Poder Judicial, que apenas duró 4 días, en que los ministros de las cortes prohibieron a los periodistas acercárseles y abordarlos sin su autorización, como si fueran príncipes medievales y no servidores públicos.
En países como Bolivia, Perú, e incluso Chile, se percibe cierta agresividad entre los participantes de manifestaciones y protestas sociales masivas contra los periodistas, a quienes ven como sus enemigos. Este fenómeno se acentúa en países donde la extrema pobreza convive con una concentración ampulosa de la propiedad de la prensa, radio y televisión, medios que ofrecen una sola voz, un solo punto de vista y una sola visión totalitaria y dogmática del modelo neoliberal a sociedades sedientas de justicia y pluralismo. Y a veces ciertos periodistas participan también en el juego de la desinformación, la mentira, la tergiversación, estigmatización e, incluso, satanización de las aspiraciones sociales que promueven los dueños de los grandes medios.
Una buena noticia fue que en México se levantaron los cargos contra Lydia Cacho Ribeiro, perseguida desde hace dos años por sus denuncias contra la pederastia. También en Colombia fue liberado el corresponsal de Telesur, Freddy Muñoz, después de pasar 50 días en prisión acusado de “rebelión y terrorismo”, pero antes de un mes de su liberación ordenaron de nuevo su captura, esta vez por “terrorismo” a secas, sin “rebelión”. Se encuentra en la clandestinidad por temor a los paramilitares. En Gaza fue liberado el fotógrafo peruano de AFP Jaime Rázuri, secuestrado por cuatro días, en tanto en EEUU se cayó el juicio contra dos periodistas que no quisieron revelar sus fuentes, Lance Wiliams y Mark Fainaru-Wada, del San Francisco Chronicle.
Otro periodista y documentalista de California, Josh Wolf, de 24 años, lleva más de 200 días en prisión por no colaborar en la identificación de manifestantes que aparecen en su documental. Entretanto, decenas de periodistas latinoamericanos se han visto obligados a mudarse de ciudad o, simplemente, a abandonar su país, en particular cuando éste se llama Colombia. En Guatemala abundan las amenazas de muerte contra los periodistas interesados en esclarecer el extraño asesinato de tres diputados de derecha acaecido en El Salvador y la posterior ejecución de sus cuatro presuntos asesinos, por añadidura policías, en una cárcel guatemalteca de máxima seguridad. Entre tanta desgracia, hay una nota curiosa y hasta divertida: la sentencia de una jueza peruana contra el periodista, escritor y humorista Nicolás Yerovi por haber plagiado... su propia novela, 'Más Allá del Aroma', escrita por él mismo.
La futbolización del periodismo de espectáculos

Por Diego Rottman

La mayoría de los diarios coinciden en dos suplementos: Deportes y Espectáculos. Si hace rato que el deporte abandonó su condición amateur para convertirse en un show, ahora la cobertura de espectáculos se parece cada vez más a la del periodismo deportivo.
La sección de deportes se entretiene durante toda la semana con los preparativos para los partidos: entrenamientos, declaraciones, anuncios del equipo constituyen una narración, una historia con continuidad que tiene su climax el día del partido ("el duelo") y su epílogo al día siguiente. Un cuentito perfecto.
Esto no pasa con la sección de espectáculos, curiosamente ocupada de narraciones de distinto tipo, pero en la que reportajes, críticas y chimentos son fríos informes que se agotan en sí mismos. Pero eso empezó a cambiar.
El primer cambio fue un movimiento similar al que se vio en los suplementos deportivos hace ya mucho tiempo: el fútbol deglutió al resto de los deportes como ahora la tv está deglutiendo a los otros soportes. Cine, radio, música y teatro cada vez están más relegados, aunque todavía no en las proporciones que tiene el fútbol en las páginas de deportes. Después de todo, tiene su lógica que desde un diario se le dé más trascendencia a un medio que llega a millones de personas en todo el país que a otros más restringidos.
El segundo cambio fue el rating. Algunos años atrás la medición de audiencia era preocupación de los directivos de los canales, las agencias de publicidad y los anunciantes. Ahora es un tema social de conversación. Esto le dio a los suplementos de espectáculos la narración que necesitaban: una lucha entre canales en la que los "goles" son los puntos de rating y que continúa durante todo el año. La gente puede ser "hincha" de un canal y detestar a otro, opinar sobre un conductor o un programa amparándose en la crudeza de un número medido al minuto.
Y estas batallas iluminaron a los Directores Técnicos de la tv, los programadores. Otrora personajes ignorados, cuando armar una grilla era tarea de dos o tres veces al año, por estos días de cambios de horarios permanentes y levantamientos inclementes de programas, sus estrategias se volvieron interesantes para el lector, que los ve como los grandes mariscales de la pantalla chica.
Finalmente los realities cerraron este proceso. La televisión replicándose hasta el infinito con los mismos temas está empujando a la prensa gráfica diaria a ocuparse, por ahora a regañadientes, de la competencia ante cámaras entre ignotos devenidos famosos o entre famosos venidos a menos. ¿Por qué le cuesta más a la sección de espectáculos ocuparse de un eliminado de la casa de Gran Hermano que a la sección de deportes de un partido de fútbol? Esto no sucede con la televisión (y con la web), que engendró analistas de realities que opinan sin complejos (y con buen rating) sobre las estrategias de un participante o los "actitudes" de otro.
¿Reemplazarán en el futuro estos "críticos de reality show" a los críticos de cine? Ese es otro partido que habrá que seguir de cerca.

30.3.07

El Fidel que yo conozco
Por Gabriel García Márquez

Desde Cartagena de Indias (Colombia) 26 de marzo de 2007
Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la inspiración son propios de su estilo. Los libros reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de fumar para tener la autoridad moral para combatir el tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina con una especie de fervor científico.
Se mantiene en excelentes condiciones físicas con varias horas de gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan importante como aprender a trabajar es aprender a descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto, pero aprovecha cualquier destello para ir ganando terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la inspiración: el estado de gracia irresistible y deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo de una revolución marxista. La esencia de su propio pensamiento podría estar en la certidumbre de que hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de los individuos.
Esto podría explicar su confianza absoluta en el contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y un modo distinto de persuasión según los distintos interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno y dispone de una información vasta y variada que le permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar. Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto de sosiego mientras no logra invertir los términos y convertirla en victoria.
Nadie puede ser más obsesivo que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque usted está rozagante.
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar. Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina, había aparecido por primera vez en sus conversaciones desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando, ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo, como una simple conclusión aritmética, era que la deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos escalonados: Las repercusiones de la deuda en la economía de los países, su impacto político y social, su influencia decisiva en las relaciones internacionales, su importancia providencial para una política unitaria de América Latina... hasta lograr una visión totalizadora, la que expuso en una reunión internacional convocada al efecto y que el tiempo se ha encargado de demostrar.
Su más rara virtud de político es esa facultad de vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus consecuencias remotas... pero esa facultad no la ejerce por iluminación, sino como resultado de un raciocinio arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas privadas con raciocinios abrumadores y operaciones aritméticas de una rapidez increíble.
Requiere el auxilio de una información incesante, bien masticada y digerida. Su tarea de acumulación informativa principia desde que despierta. Desayuna con no menos de 200 páginas de noticias del mundo entero. Durante el día le hacen llegar informaciones urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los informes de los servicios oficiales y de sus visitantes y todo cuanto pueda interesar a su curiosidad infinita.
Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz de descubrir la mínima contradicción de una frase casual. Otra fuente de vital información son los libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer un papel con letra que le caiga en las manos. Es lector habitual de temas económicos e históricos. Es un buen lector de literatura y la sigue con atención.
Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos. Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué del por qué final. Cuando un visitante de América Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro libras de arroz al día. Su táctica maestra es preguntar sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en algunos casos para medir el calibre de su interlocutor, y tratarlo en consecuencia.
No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de Angola describió una batalla con tal minuciosidad en una recepción oficial, que costó trabajo convencer a un diplomático europeo de que Fidel Castro no había participado en ella. El relato que hizo de la captura y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes reportajes hablados.
Su visión de América Latina en el porvenir, es la misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos. Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del bloqueo.
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados sin descuidar jamás la precisión, consciente de que una sola palabra mal usada puede causar estragos irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad por no causarle más preocupaciones de las que tiene: El lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por fin las descubra me moriré por la impresión de enfrentarme a tantas verdades que han dejado de decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al lado de los enormes logros que sustentan la Revolución los logros políticos, científicos, deportivos, culturales, hay una incompetencia burocrática colosal que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria, y en especial a la felicidad doméstica.
Cuando habla con la gente de la calle, la conversación recobra la expresividad y la franqueza cruda de los afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le reclaman, con un canal de transmisión inmediata por donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que se descubre al ser humano insólito, que el resplandor de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres austeras e ilusiones insaciables, con una educación formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal.
Sueña con que sus científicos encuentren la medicina final contra el cáncer y ha creado una política exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más pequeña que su enemigo principal. Tiene la convicción de que el logro mayor del ser humano es la buena formación de su conciencia y que los estímulos morales, más que los materiales, son capaces de cambiar el mundo y empujar la historia.
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida, evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una esquina.

24.3.07

Insultódromo

Esta es una nueva sección que ofrece Babilonia Periodística para que los lectores expresen libremente toda su ira provocada por inoperancia de las grandes empresas monopólicas que tiene en su haber la República Argentina.

La compañía elegida y “homenajeada” para inaugurar esta sección es:

“La empresa líder en servicios de Internet”

Uníte a la campaña “Insultá a Speedy” dejando tu comentario y descarga toda tu bronca hacia está empresa que aprovecha su monopolio para cagarse en los clientes.

Además de opinar sobre el tema de hoy usted puede dejar sugerencias de empresas para insultar en futuras publicaciones del Insultódromo.



Todo lo dicho anteriormente es responsabilidad del editor.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...