23.5.07

Los niños de Chernobil en mi memoria

La experiencia de una cubana en la atención a miles de personas que viajaron desde las ex-repúblicas soviéticas de Ucrania y Bielorrusia para curarse en la Habana.

Por Gualveris Rosales Sánchez


"Corría el verano de 1991, cuando quienes cursábamos el segundo y tercer años de Lengua y Literatura Rusas en la Facultad de Lenguas Extranjeras de la Universidad de La Habana tuvimos una oportunidad excepcional: ejercer las prácticas laborales como interpretes en un programa de atención médica especializada que se abría en el Campamento Internacional de Pioneros José Martí para los niños afectados por el accidente nuclear de Chernóbil.
Con tal objetivo, en lo que el Presidente cubano Fidel Castro llamó una proeza laboral, miles de trabajadores se habían movilizado previamente para acondicionar unas 10 mil casas del también conocido Campamento de Tarará, al este de La Habana, y dar así hospedaje y optima atención a miles de personas entre niños, adolescentes y adultos provenientes, fundamentalmente, de las ex-repúblicas soviéticas de Ucrania y Bielorrusia.
En aquel entonces para muchos de mi generación, y en particular para los que estudiábamos la lengua de Pushkin, entrar en contacto con el pueblo soviético constituía un vivo deseo que imaginábamos cumplir en algún momento de nuestra carrera.
La oportunidad no se hizo esperar, pero no yendo a Moscú o a Leningrado, a las riveras del Volga o a los montes de Crimea, sino en la propia Habana del Este.
Varias decenas de estudiantes de la universidad arribamos al Campamento de Tarará con ninguna experiencia laboral y con un nivel intermedio en el dominio de la lengua rusa, pero sí sensibilizados con la noble y humanitaria tarea que asumíamos.
A nuestra llegada comenzamos de inmediato a asesorarnos, sobre todo en el complejo y vasto vocabulario médico, con intérpretes y otros profesionales del ruso y con personas que había vivido en la U.R.S.S .
A cada uno de nosotros se nos designó una de esas casonas de Tarará, otrora barrio residencial de la burguesía habanera, en la que conviviríamos día y noche con un grupo de niños entre seis y quince años, quienes a su vez venían bajo la custodia de dos y hasta tres adultos.
Mis primeros niños provenían de una zona rural de la actual Belarús, próximo a donde una extensa nube de isótopos radiactivos se había esparcido, a causa del dramático accidente de Chernóbil, el 26 de abril de 1986.
Luego de acomodarlos, el personal médico cubano, con el auxilio nuestro, comenzó a hacer entrevistas y a llenar historias clínicas. Fue tan intensa aquella primera jornada que cuando finalmente fui a la cama, escuchaba cientos de voces infantiles en un bullicio indescifrable donde señoreaba el seseo eslavo.
A la mañana del día siguiente comenzaban los exámenes por especialidad, que incluía la visita a otros centros de salud de la capital como los hospitales Juan Manuel Marques y William Soler, cuando el caso lo requería.
No se escatimaron esfuerzos, ni recursos para que esas personitas recibieran la mejor de las atenciones. Había un gran propósito en aquella tarea asumida por doctores, enfermeras, psicólogos, camareras, guías de pioneros entre otros, un compromiso que iba más allá de la propia hospitalidad del cubano, y era el internacionalismo, el humanitarismo y la gratitud con los pueblos soviéticos.
Aparejado a los diferentes tratamientos no faltó el disfrute de la playa y del sol tropical, y sobre todo no faltó – en abundancia - el calor humano, la solidaridad, y el amor.
La ayuda que la Mayor de las Antillas ha brindado a 18 mil infantes que directa o indirectamente fueron afectados por la avería de Chernóbil, ha sido altamente valorada por numerosas personalidades de los gobiernos de Ucrania y Belorús.
Hoy a veinte años del accidente de Chernóbil, en mi recuerdo están presentes los rostros de cientos de niños y jóvenes que como Daria, Lesia, Svietlana, Yury, Nikita Valentín, Dima y muchos otros, encontraron en Cuba la cura de sus padecimientos y aflicciones, y conocieron además el verdadero valor de la unidad entre los pueblos".

15.5.07

ESTRENARON UN DOCUMENTAL QUE SACUDE A CÓRDOBA

‘SEÑOR PRESIDENTE’: UN PASO MÁS EN EL ABISMO DE LOS 70. CUENTA LA HISTORIA DE DOS SEPULTUREROS QUE LE ESCRIBÍAN A VIDELA PARA "ALERTARLO".

Eran épocas donde preguntar poco era vivir mucho", dice, con una lógica que fortaleció a cada palada de tierra, José Adolfo Caro: uno de los sepultureros del cementerio de San Vicente que firmó junto a sus colegas una insólita carta a Jorge Rafael Videla en plena dictadura, reclamando "por las malas condiciones laborales" y "la gran cantidad de cadáveres" que llegaban para enterrar.
Una carta de junio de 1980 que, años después, se convirtió en una de las principales pruebas escritas que tiene la Justicia federal, de la existencia de fosas comunes en el cementerio de San Vicente de esta capital; y que las directoras Liliana Arraya y Eugenia Monti usaron como leit motiv para el documental "Sr. Presidente".
Es que a través de las líneas tipiadas de ese reclamo que suena tan absurdo como ingenuo y revulsivo, los morgueros y enterradores del cementerio le cuentan a Videla, con lujo de detalles, lo que "tenían la convicción", él no conocía: que centenares de "cuerpos jóvenes" eran arrojados a fosas comunes que ellos mismos tenían que cavar y tapar por las noches, alumbrados por "las luces de las ambulancias y los coches de la Policía".
El ex enterrador detalla que "la mayoría eran N.N. pero de algunos nos decían el nombre, o traían chapitas con números en las muñecas, así que nosotros lo asentábamos en el libro de la morgue". El hombre, aún hoy no se explica cómo uno de esos libros permaneció intacto.
Así, en el documental de Arraya y Monti se puede leer por ejemplo, el nombre de Liliana Sofía Castro: una chica de 20 años, embarazada de cuatro meses, que los militares secuestraron, torturaron y mataron en La Perla; y cuyo cadáver fue uno de los cientos que encontraron en las fosas. Pero, al mismo tiempo, uno de los catorce desaparecidos que ya fueron identificados y restituidos a sus familiares gracias al trabajo conjunto del Juzgado Federal Nø 3, de Cristina Garzón de Lascano, y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF).
Durante 54 minutos, el documental de Arraya y Monti no da tregua alguna: es la voz de Videla ordenando la aniquilación y la de dos sobrevivientes de La Perla, reviviendo los tormentos. Es el escrito de los empleados de la Morgue Judicial del Hospital Córdoba, "obligados a guardar 28 cadáveres en heladeras donde sólo cabían 6"; la infección generalizada que "eclosionó cuando a los médicos se les empezaron a morir los pacientes en las operaciones"; y "las paladas de gusanos que sacábamos en tachos de 20 litros", todas líneas de una carta que le enviaron y reenviaron a Videla, cada año, desde 1977 hasta 1980.
Las directoras lograron el testimonio de Sara Castro: la hija de Liliana Sofía Castro. Sara tenía 4 años cuando se llevaron a su mamá. El de esta mujer, es un relato pleno de desgarros, ocultamientos y negaciones; hasta que por fin, el 31 de julio de 2003, le restituyeron los restos "en una pequeña caja", luego que el Juzgado Federal Nø 3 y el EAAF, liderado por el antropólogo Darío Olmo, dieron fe de que sus datos genéticos coinciden. Las cámaras y la fotografía de César Boretti y la edición de Dimas Games, logran sacudir y conmover sin acosar ni desnudar.
El guión es fiel a una precisión de datos, lugares y documentos históricos que revelan el (buen) oficio de periodistas de las directoras. La visión panorámica y el descenso a las fosas comunes golpean desde cada uno de los restos humanos que componen ese gigantesco, demencial osario a cielo abierto. Fosas que tienen hasta "tres niveles de cadáveres", y donde los antropólogos trabajan desde el año 2000 recuperando cuidadosa, pacientemente, cada hueso, cada esqueleto para entregarlos a sus familiares. Un trabajo del que "Sr. Presidente" ofrece un necesario testimonio.

10.5.07

Elecciones presidenciales en Francia
RECONSTRUIR


Por Ignacio Ramonet


La victoria de Nicolas Sarkozy, el 6 de mayo de 2007, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, con el 53% de los votos, marca un viraje decisivo en la historia de la V República francesa. Porque no se trata de la simple reconducción de la derecha al poder -que ocupó al más alto nivel desde 1958 hasta 1981 y nuevamente desde 1995-, sino de un cambio de gran envergadura.


El programa del candidato de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) y las fuerzas que optó por congregar a su alrededor marcan una inflexión mayor: reflejan al primer Presidente francés a la vez neoliberal, autoritario, proestadounidense y proisraelí.

La confusión sistemática de una campaña signada por referencias eclécticas, desde Juana de Arco a Léon Blum, no alcanza para disimular el muy marcado perfil político de Sarkozy. Si bien apela a un voluntarismo gracias al cual el Estado podría "proteger" a Francia y a los franceses, su programa económico y social se nutre de las viejas recetas thactcheristas y privilegia... a los privilegiados.

En el mismo sentido, sus pujos republicanos no alcanzaron a borrar su visión esencialmente securitaria de la sociedad, en la que simplemente responde con la represión a las revindicaciones de las categorías populares y la juventud. En una prolongación lógica de esta manera de pensar, sus opiniones sobre los orígenes genéticos de la pedofilia y del suicidio son claramente ilustrativas sobre la eugenesia rampante que lo inspira. Finalmente, a pesar de los esfuerzos que hizo por atenuar el efecto de la bendición solicitada al presidente George W. Bush, no renegó de su voluntad de acercamiento a la política estadounidense, incluso en Medio Oriente, por no hablar del entierro del referéndum del 29 de mayo de 2005 sobre el Tratado Constitucional de la Unión Europea (1), anunciado mediante un procedimiento parlamentario...

El programa de Sarkozy es importante; la "clientela" que se lo compró no lo es menos. Desde este punto de vista, las grandes maniobras del período que separó a ambas vueltas electorales, destinadas a recuperar el electorado centrista de François Bayrou no borran de la memoria los meses de incitación al electorado de extrema derecha de Jean-Marie Le Pen. Con la excusa de "reconvertir" a la democracia a las tropas de este último, el candidato de la derecha hizo suyas las tesis de la extrema derecha: desde la propuesta de crear un ministerio de la Inmigración y de la Identidad nacional a la recuperación de la consigna "Francia, o se la ama, o se la deja"; desde la caza a los indocumentados incluso en las puertas de las escuelas, a la abolición de la disposición de 1945 que protege a los menores; de la pseudo defensa de aquellos que "se levantan temprano" contra los "que se aprovechan" y los "asistidos"...

Ninguno de sus predecesores había llegado tan lejos para hacerse elegir: conviene medir correctamente la situación antes de celebrar el retroceso electoral del Frente Nacional de Le Pen...Pero los esfuerzos de Sarkozy y los apoyos mediáticos masivos de los que se benefició no explican, por sí solos, su éxito. No más que los efectos perversos, verificados una vez más, de la elección presidencial por medio del sufragio universal: personalización, demagogia, voto útil...

Pesó sobre todo la ausencia, frente a la derecha y la extrema derecha, de una auténtica alternativa política. Nunca desde 1969 había sido tan bajo el total de los votos de la izquierda en la primera vuelta (36,44%). ¡Y con razón! El Partido Socialista se dejó imponer por las encuestas una candidata, Ségolène Royal, que por cierto logró borrar el traumatismo de 2002, pero sin ofrecer a las fuerzas populares una perspectiva movilizadora. Aun más cuando a su lado, el Partido Comunista, la extrema izquierda y los ecologistas no se unieron para prolongar tanto las grandes movilizaciones sociales por la defensa de la seguridad social como de las jubilaciones; el envión del "No" en el referéndum del 29 de mayo de 2005 y la colera de los suburbios.

Más allá de las peleas de aparato y de personas, el centro de la cuestión es en primer lugar la incapacidad de pensar una política anticapitalista a la escala de Francia y de Europa. Es sobre el terreno que hay que empezar a reconstruir, y sin demora. Porque si ganan las elecciones legislativas de junio próximo, la derecha y la extrema derecha en el poder intentarán hacer pasar por la fuerza su política de destrucción social: contrato de trabajo único a imitación del CNE; incremento del tiempo de trabajo; obligación de actividad a cambio de las protecciones sociales mínimas; limitación del derecho de huelga; rotura del Código del Trabajo; supresión de los derechos de sucesión y, por medio del "escudo fiscal", supresión del impuesto a las grandes fortunas; mayor desmantelamiento de los servicios públicos, de la protección social y de las jubilaciones; disminución progresiva del presupuesto de salud; no reemplazo de uno de cada dos funcionarios que se jubilen; liquidación del mapa escolar; nuevos cuestionamientos sobre las jubilaciones; caza a los inmigrantes, con el agregado de un llamado a la mano de obra "elegida" del Sur; relanzamiento de la Europa liberal y apoyo a la política estadounidense...

La izquierda va a necesitar de todas sus fuerzas para resistir esta ofensiva sin precedentes, pero también para recuperar una perspectiva de cambio. Le Monde diplomatique no es el órgano de un partido ni de una asociación. No es un periódico militante. Pero se compromete con valores que defiende desde hace décadas. Y es así, a su manera, que pretende contribuir a una arquitectura intelectual alternativa: esforzándose por hacer conocer mejor las realidades geopolíticas del mundo contemporáneo, informando sobre las experiencias sociales y políticas que se desarrollan, tomando su lugar en los debates de ideas en curso. Para reconstruir.


(1) En esa fecha, una mayoría de franceses votó contra la aprobación del Tratado Constitucional europeo.

8.5.07

Se multiplicó el consumo

¿PACO O HIPOCRESÍA?

Por Carlos del Frade

El país que tiene mayor número de consumidores de drogas pesadas es Estados Unidos. Pero su repartición oficial que dice combatir el negocio, la DEA, sostiene que el problema está en los países periféricos dependientes. ...
A partir de 1987, cuando se decidió eliminar a los carteles colombianos por su presencia en las calles del imperio, las rutas del narcotráfico fueron modificadas. Había que buscar otros lugares por donde pasar la cocaína y fue necesario tener en claro, en forma paralela, que debía ser un Estado en donde se podía encontrar a buen precio alguno de los insumos básicos para la fabricación de la sustancia química de color blanco.

La información era clara, después de los propios Estados Unidos, el principal productor de éter, sustancia clave para convertir la hoja de coca en clorhidrato de cocaína, era la Argentina. A fines de los ochenta, el país del sur dejó de ser un lugar de paso para convertirse en un territorio de amplio consumo y exportación de distintas sustancias hacia Europa y al mismísimo Estados Unidos.
Se democratizó el consumo en forma paralela a la destrucción del tejido productivo que generaba esperanzas de futuro para las nuevas generaciones de argentinos. Si no había futuro, había que aguantar el presente. Consumidores consumidos. Allí apareció, entonces, el nuevo flujo de dinero fresco ilegal del sistema, el narcotráfico.
Sus consecuencias sociales se daban en las esquinas de los barrios de las principales ciudades. Vivir y matar por drogas era una de las pocas formas de pertenecer a algo, de formar parte de algo. Satanizada la política y el gremialismo, el fútbol devenido en negociados para unos pocos, el horizonte para las pibas y los pibes pasaba por cualquier cosa química que prometiera un presente más o menos soportable.
Ahora, la Federación de Organizaciones No Gubernamentales para la Prevención y el Tratamiento del Abuso de Drogas acaba de informar que el consumo del paco se multiplicó por cinco en los últimos tres años. "Si me lo decían hace unos años no lo hubiera creído. Pero actualmente llegan a los centros para tratarse chicos de hasta diez años afectados por el consumo de paco", dijo Rubén González, presidente de la Federación. Los medios de comunicación sostienen que “el ‘paco’ representa una instancia intermedia entre la ‘pasta básica’ y el clorhidrato de cocaína, y contiene principalmente sustancias tóxicas como el kerosene y otros sulfuros.
Los jóvenes ‘fuman’ este elemento en ‘pipas caseras’ realizadas con biromes y antenas huecas”, aseguran las fuentes consultadas. En realidad, todo aquello que está vinculado al narcotráfico es una especie de frasco al revés: tapa hacia arriba y descubre hacia abajo. Nunca hay procedimientos que terminen poniendo presos a los grandes inversores o financistas y siempre sobran las noticias que hablan de pequeños vendedores barriales que caen víctimas de exageradas maniobras de las fuerzas que dicen reprimir el negocio. El paco avanza porque la hipocresía sigue invicta.
Mientras no haya un nuevo proyecto colectivo que dote de esperanzas a las nuevas generaciones, las drogas seguirán haciendo su favor al sistema. Convertirán a miles de muchachas y muchachos en esclavos mentales del consumismo. Porque la ecuación de los que mandan es simple: prefieren miles de adolescentes delincuentes antes que revolucionarios. Por eso el paco avanza, porque la hipocresía sigue invicta.

5.5.07

Mundo animal


Tras la buena repercusión que trajo la publicación de la fotografía que ganó semanas atrás el premio Pulitzer a la mejor foto noticiosa, rescatamos del baúl de los recuerdos una imagen retratada en 1994 por el documentalista sudanés Kevin Carter en la región de Ayod.

En la imagen puede verse la figura esquelética de una pequeña niña, totalmente desnutrida, recostándose sobre la tierra, agotada por el hambre, y a punto de morir, mientras que en un segundo plano, la figura negra expectante de un buitre se encuentra acechando y esperando el momento preciso de la muerte de la niña.

Cuatro meses después, abrumado por la culpa y conducido por una fuerte dependencia a las drogas, Kevin Carter se quitó la vida.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...