21.3.09

"La derecha se quedó sin su norte"

Según Sader, la derecha latinoamericana dejó de tener una alternativa para ofrecer y perdió la orientación de Estados Unidos. El experto brasileño señala que los gobiernos progresistas de la región tienen como más férreo opositor a los medios.

Por María Laura Carpineta

Emir Sader pertenece al reducido grupo de pensadores latinoamericanos que prefieren ver el vaso medio lleno. Aunque en su rostro se nota que no es un ferviente defensor, no le gusta criticar a los gobiernos más moderados de la región, especialmente el de Luiz Inácio Lula da Silva y Cristina Fernández. “La oposición a esos gobiernos no está a la izquierda, sino a la derecha. El intelectual puede decir lo que se le dé la gana, pero la realidad te polariza”, señaló el filósofo brasileño, en su oficina en la sede porteña de Clacso, el centro de estudios latinoamericanos que dirige.

–Usted habla de tres monopolios en América latina: el de las armas, el dinero y la palabra. Este último, según su análisis, es el más sólido.
–Es más que el control de la palabra y la información; es el monopolio de un estilo de vida. Es el estilo de vida Hollywood, que nos dice quién es bueno, quién es malo, qué debemos consumir... nadie le disputa la hegemonía a ese enorme aparato. La mayor fortaleza de Estados Unidos no es su fuerza militar ni su fuerza económica... es su cultura.
–Pero el monopolio de la palabra también se refiere a los grandes medios de comunicación locales.
–Sí. En Brasil casi toda la prensa cotidiana es parte de una oposición sólida al gobierno de Lula. Sin embargo, el presidente tiene 84 por ciento de apoyo y sólo cinco por ciento de rechazo. Para los gobiernos progresistas de la región, los medios son hoy el frente opositor más sólido. En muchos países, Argentina entre ellos, son unos puñados de familias que se pasan las empresas de padres a hijos. Identifican la libertad de prensa con la prensa privada; determinan si un país es democrático si tiene elecciones, partidos políticos y... empresas privadas.
–Ante el aparente debilitamiento de la derecha, ¿esos medios de comunicación están ocupando el rol de opositores?
–¡Es que son políticos! Las derechas latinoamericanas se quedaron sin su Norte. No tienen una alternativa clara para ofrecer y perdieron la orientación de Estados Unidos. Localmente sólo les queda el enfrentamiento con los gobiernos, con el proyecto de integración regional. Como no tienen planteamientos propios, sólo pueden combatir e inviabilizar los avances de los gobiernos, que a pesar de no ser iguales la mayoría comparte un rechazo abierto a los Tratados de Libre Comercio. Además, hoy más que nunca, Estados Unidos no es un buen socio.
–¿No hay posibilidad de un acercamiento comercial con Estados Unidos bajo el nuevo gobierno de Barack Obama?
–Lo que plantearon Obama y Lula en la reunión en Washington fue el saneamiento de los bancos y la expansión del crédito, no la promoción del comercio. Y en la reunión de Trinidad y Tobago tampoco va a ser el tema central. La cumbre va a empezar así: “Good morning mister president... and Cuba?” Ahí veremos qué tipo de estadista es el nuevo presidente norteamericano.
–Para usted, Venezuela y Bolivia están viviendo un posneoliberalismo. ¿Argentina también?
–Brasil, Argentina y Uruguay tienen hoy gobiernos contradictorios. Menem era absolutamente coherente, como lo era Cardoso. Hoy son más contradictorios; heredan modelos y los mantienen en parte. Conservan el modelo financiero, los agronegocios; pero no el modelo económico porque retoman las políticas de desarrollo, que habían sido sustituidas por la estabilidad monetaria. En lo que cambian –política exterior, programas sociales– son mejores. Frente a esto, en Brasil la izquierda adoptó dos opciones. Una es decir que Lula es el mejor administrador de neoliberalismo y, por lo tanto, hay que destruirlo para poder construir una izquierda sana, pura... Esa es una posición derrotada porque pelea contra la realidad. Lula no es Cardoso. La otra posición es que es un gobierno contradictorio, con un sector progresista y un sector conservador. Uno tiene que sumarse a uno de ellos y pelear porque ese predomine. La oposición a esos gobiernos no está a la izquierda, sino a la derecha. El intelectual puede decir lo que se le dé la gana, pero la realidad te polariza.

2.2.09

Dos a entenderse

Por Rafael Bielsa

El 10 de enero se posó sobre mi correo electrónico un texto del señor Federico Morgenstern, titulado “Querido Mundo”. Leí: “… entiendo que estés molesto con nosotros los judíos, y sobre todo desde que tenemos Israel”. Se refería a la ofensiva israelí sobre la Franja de Gaza: “…hoy te molesta la represión a los palestinos. Mucho antes hemos molestado a los señores feudales, a los cruzados, a los reyes de España, a la Iglesia Católica de Roma, a Martín Lutero, a todos los gobernantes de Europa, al pueblo alemán... Fue debido a que nos sentimos molestos por molestarte, que decidimos establecer un Estado judío. Entretanto, y siendo apenas el 0,02% de tu población, te dimos más del 20% de los premiados con el Nobel. Aparentemente, querido Mundo, sos muy difícil de complacer. Nunca antes te habías mostrado tan interesado por la suerte de nadie como por la de los palestinos. ¿Por qué esta solidaridad cuando se enfrentan con Israel? ¿Por qué, querido Mundo, tus prestigiosos intelectuales comparan el Holocausto con un levantamiento armado que en dos años ha causado más de mil víctimas israelíes? Estás muy enojado porque no renunciamos a las tierras ganadas en 1967, a las que accedimos venciendo con nuestra sangre a la agresión de todo el mundo árabe. Ponete por un momento en la piel de un judío. El mismo odio, el mismo grito que oímos hoy: ¡Itbaj-el-iahud! (‘¡masacrar a los judíos!’), fueron escuchados muchas veces. Luego de la Conferencia de Evian, en 1938, cuando la mayoría de los países puso excusas para no recibirnos, Chaim Weizmann, el primer presidente de Israel, dijo con tristeza: ‘El mundo parece estar dividido en dos partes: una donde los judíos no pueden vivir y la otra donde no pueden entrar’. Ahí aprendimos que dependemos de nosotros mismos. Todas aquellas matanzas, todo aquel viejo antisemitismo, toma hoy la forma de antisionismo donde subyace la misma judeofobia de siempre. Pero no lo dudes, haremos todo lo posible para permanecer en nuestra propia tierra. En cualquier caso, Mundo, si te molestamos, acá hay un judío al que no le importa”.

El 11 de enero le envié una respuesta: “¿Y qué pasa, señor Morgenstern, con un individuo al que lo consternan las matanzas en Gaza, y le sucede lo mismo con el Holocausto, con el exterminio del pueblo armenio, con los niños de Sierra Leona, con el aplastamiento en el Tíbet? ¿Qué pasa con un individuo que lee a Primo Levi, a Semprún, a Agamben, a Assouline, tratando de entender lo que no debe suceder nuevamente? ¿Qué pasa con quien puede decirle de corrido lo que les hicieron los ‘nacionales’ a los judíos republicanos? ¿Forma parte de ese mundo que se calló desde Versailles hasta la Segunda Guerra ante lo que pasaba en Alemania? ¿Puedo sentirme molesto, pero no debo criticar una decisión del Estado de Israel? El Estado de Israel no es el pueblo judío inmemorialmente supliciado. Ni es el heredero de lo que no se hereda, de lo que por su excepcionalidad no tiene heredero. Sólo por eso puede dar la espalda a lo que de otro modo sería su herencia: las mejores enseñanzas humanistas de Spinoza, Kafka, Arendt, y miles de otros que nunca usarían el argumento de que los palestinos se escudan detrás de sus hijos. Baremboim también es judío, y Chomsky, y Juan Gelman. Lo que opino es que esta carnicería debe cesar”.

11 de enero; Morgenstern: “… convengamos en que la inmensa mayoría de los críticos de Israel no son humanistas a su modo y que el doble estándar al cual se somete a Israel es evidente. Las críticas equiparándolo con el régimen nazi serían risibles si no fueran demenciales y peligrosas. Sabemos que los árabes israelíes gozan de mayores derechos en Israel que en cualquier otro país de Medio Oriente. Además, ¿qué guerra es proporcional? Si yo le pego a Tyson un codazo en la nuca mientras él mira para otro lado, obviamente me va a moler a trompadas después. Si saben que Israel tiene el poder bélico que tiene, ¿para qué tiran misiles a través de los años a una población civil desarmada? A la mayoría de la gente no le pido que discrimine entre una foto de un chico ensangrentado y un contexto histórico y político-militar complejo, pero a usted se lo exijo. A usted le pido que no sea un homo videns más, sino el homo sapiens que debe ser. ¿Es un invento que los palestinos se escudan detrás de sus hijos? ¿Algún otro ejército en la historia tomó tantas precauciones para minimizar las bajas civiles del otro bando? Se les dio Gaza hace más de tres años y lo único que hicieron fueron túneles para ingresar armas. No logro explicarme por qué no fueron capaces de construir refugios para la población civil, como en Ashdod o Sderot o Ashkelon. ¿No será que les interesa que muera la mayor cantidad de mujeres y niños posibles? No le escuché a usted decir nada respecto de los miles de misiles que cayeron en Israel”.

12 de enero; Bielsa: “… quizás habría que comenzar por una pregunta: ¿cuál es, según su modo de ver, una solución para el conflicto, algo que sea diferente de echar una de las fuerzas armadas mejor equipadas de la Tierra encima de los millares de personas que viven en la Franja de Gaza y que votaron mayoritariamente por Hamas? Sólo pido algo distinto de lo que dijo John Bolton: ‘La opción de los dos Estados es imposible’. No hay diferencia entre Bolton y Hamas, salvo la vereda en la que se colocan. Si la tesis consistiera en que Israel fue provocado para que pasara lo que está pasando, y que Mahmoud Ahmadinejad, Bashar al-Assad, Al Qaeda y decenas de personas y grupos añadidos se están frotando las manos, la pregunta sería: ¿por qué cae en la trampa Israel? ¿Por qué en este momento? ¿Maimónides es comparable con Benjamín Netanyahu? ¿Hannah Arendt con Tzipi Livini? ¿Los de ahora han heredado las mejores tradiciones o la peor lectura de la experiencia? Ashdod o Sderot o Ashkelon no tienen punto de comparación con Jabalya. Vea las fotos”.

12 de enero; Morgenstern: “…tengo conocidos en Sderot que me cuentan cómo es vivir allí. Para el resto del mundo tal vez sea aceptable que un judío tenga que vivir así y si tenemos que esperar que la civilización occidental y las Naciones Unidas hagan algo para protegernos, el final está cantado. El Estado de Israel es un país como los demás que tiene derecho a contraatacar cuando es atacado. Nuestro deber no es solamente recordar a los muertos, sino proteger a los vivos. ¿Spinoza o Arendt dejarían que la lluvia de misiles palestinos les caiga encima sin hacer nada? ¿Lo considerarían ‘humanista’ los habitantes del sur israelí?”.

Epílogo efímero. Barenboim, en la Argentina, agosto de 2004, homenaje del Centro Islámico local: “… no me puedo imaginar un centro islámico, no sé, en Inglaterra o en Alemania, que tenga este gesto (…) y los felicito a ustedes y me felicito a mí mismo y a todos, de que esta característica sea parte de la Argentina. Esa es la primera razón por la que me conmueve mucho estar aquí hoy y que me honren de esta forma”.

Si hay que recordar, recordémoslo todo.

3.1.09

Casi nada



Por Rafael Spregelburd


Un vendedor de fósforos, como un cordero extraviado, se instala en el jardín donde desayunan Edward y Flora. Su mudez desata el derrumbe, una caída en cámara lenta que incluye un pony que emerge sigiloso de las nieblas del pasado.

Rose y Bert alquilan una habitación. A Rose le gustaría que esta pieza fuera el refugio donde el pasado –informe y huidizo como las palabras– no pudiera alcanzarla. Pero un hombre que vive en el sótano la llama por su nombre, incitando a las cosas a ser otras, otras que tal vez nunca hayan sido.

Albert Stokes es humillado por su madre y por unos invitados en una fiesta, así que opta por desquitarse, tan erráticamente como les es dado a los perdedores, con una prostituta que atesora una foto propia de cuando era niña, y la presenta como su hija.

Dos asesinos a sueldo esperan en un sótano las instrucciones para matar, pero sólo reciben pedidos de comida a través de un montaplatos. Deeley está casado con Kate. De pronto reciben la visita de Anna, una vieja amiga de ella. Esposo y amiga compiten por construir una versión de Kate que los incluya, porque el pasado ocurre todo el tiempo, y es probable que el presente se desvanezca, y ellos con él.

Harold Pinter se ha ido. No voy a despedirlo. Opto por mencionar esos rincones oscuros que vuelven a mí cada vez que pienso que el teatro es algo grandioso, imprecisable y balbuceante frente a la inmensa, tosca y pétrea injusticia del mundo. Se lo rotuló hace tiempo como “un teatro de amenaza”. Supongo que fue peyorativo. Una manera de decir: es un teatro que “amenaza” con acontecimientos que nunca ocurren. Pinter hizo mucho más que eso: le dio al teatro la posibilidad de la sutileza, algo sin lo cual nuestra actividad sería hoy una pieza de museo. ¿Por qué escribía Pinter una nueva obra? “Para corregir los errores de la anterior.”
Simple y cautivante. Implica saber que cada obra es imperfecta e inacabada, y que lo importante no tiene que ver con la producción de mercancías (u obras) sino con el proceso irracional que nos lleva a querer depurarlas. Sin ser religioso, Pinter le ha prestado al teatro de este siglo la capacidad de trascendencia que se basa en el carácter amorfo y sagrado de lo no dicho y de lo que ocurre fuera de las palabras. Pinter se retira. El autor vivo más importante de mi época empieza a vivir eternamente en cada silencio de Kate, en cada balbuceo de Rose. Pinter ya es infinito, y allí a donde va lo esperan Beckett, Chejov, Williams. Imagino que no se dirán nada. O casi nada. Ya entregados a la contemplación pura. Y sin el estorbo fútil de las palabras.

11.12.08

Tendrán los celulares pájaros en el alambre

Por Leticia Robles

Todas las charlas telefónicas y mensajes de texto enviados mediante celulares de prepago o por contrato serán grabados de manera automática y conservados, como parte de las nuevas reglas aprobadas por el Congreso de la Unión para combatir el uso de esta tecnología en extorsiones y secuestros.
La medida aplicará a todo el territorio nacional y las compañías telefónicas deberán conservar las grabaciones y registros durante un año. Esta información sólo podrá ser utilizada por los procuradores General de la República y estatales, a fin de garantizar su uso exclusivo en investigaciones policiacas. Se trata de las nuevas obligaciones que los empresarios del sector deberán cubrir, según la reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones enviada desde el martes desde el Senado al Ejecutivo federal para su promulgación.
El artículo 44 de esta ley, que crea el Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil, precisa el catálogo de obligaciones para quien ofrezca este servicio en territorio mexicano. En su fracción se establece que se deberá “conservar un registro y control de comunicaciones que se realicen desde cualquier tipo de línea que utilice numeración propia o arrendada, bajo cualquier modalidad”.
Este registro deberá permitir la identificación con precisión del tipo de comunicación, servicios suplementarios (incluidos el reenvío o transferencia de llamada) y de mensajería o multimedia empleados, incluidos los textos cortos. También deberá contener los datos necesarios para rastrear e identificar el origen y destino de las comunicaciones de telefonía móvil: número marcado y modalidad de líneas con contrato, plan tarifario o prepago. También conservará los datos necesarios para determinar la fecha, hora y duración de la comunicación.
“La obligación de conservación de datos a que se refiere la presente fracción cesa a los doce meses, contados a partir de la fecha en que se haya producido la comunicación”, indica la ley. Ordena que “los concesionarios tomarán las medidas técnicas necesarias respecto de los datos objeto de conservación, que garanticen su conservación, cuidado, protección, no manipulación o acceso ilícito, destrucción, alteración o cancelación, así como el personal autorizado para su manejo y control”.
También estarán prohibidos los llamados “números privados”, por lo cual todas las compañías deberán hacer compatible sus sistemas de identificación de llamadas. Cuando la reforma fue aprobada en comisiones del Senado, en septiembre pasado, el presidente de la Comisión de Comisiones y Transportes, Ángel Aguirre Rivero, informó a Excélsior que estas disposiciones fueron trabajadas y consensuadas con la Comisión Federal de Telecomunicaciones y los empresarios del ramo. La nueva disposición legal empata a México con mecanismos de seguridad que se aplican en otras naciones.
Con las nuevas reglas de seguridad en el uso de celulares de prepago o por contrato todas las conversaciones telefónicas realizadas en territorio nacional, inclusive desde un teléfono fijo a uno móvil, se grabarán en automático, igual que los mensajes escritos o multimedia y se conservarán durante un año.
La disposición forma parte de la estrategia para combatir el uso de esta telefonía en extorsiones y secuestros, la que desde el martes pasado el Senado envió al Ejecutivo federal para su promulgación en el Diario Oficial de la Federación.
Incluye un candado para que esta información sólo sea conocida por los procuradores General de la República y estatales, además de la compañía que la preserve, y únicamente se abra cuando sea necesario para una investigación.
El artículo 44 de la Ley Federal de Telecomunicaciones, reformado por el Congreso, establece dentro de las obligaciones de los concesionarios de redes públicas de telecomunicaciones, en el punto XII, que deberá “conservar un registro y control de comunicaciones realizadas desde cualquier tipo de línea que utilice numeración propia o arrendada, bajo cualquier modalidad”.
Este registro deberá permitir la identificación, con precisión, del tipo de comunicación, sea transmisión verbal, buzón de voz o datos; servicios suplementarios, incluidos el reenvío o transferencia de llamada; los servicios de mensajería o multimedia y los mensajes cortos, servicios multimedia y avanzados.
También los datos necesarios para rastrear e identificar el origen y destino de las comunicaciones de telefonía móvil: número de destino y si se contrató por plan tarifario o por prepago.
Los datos necesarios para determinar fecha, hora y duración de la llamada, así como el servicio de mensajería o multimedia; deberá conservar la fecha y hora de la primera activación del servicio y la etiqueta de localización (identificador de celda) desde la que se haya activado el servicio.
Será necesaria la ubicación digital del posicionamiento geográfico de las líneas telefónicas y estarán obligadas a conservar estos datos 12 meses.
Ordena que “los concesionarios tomarán las medidas técnicas necesarias respecto de los datos objeto de conservación, que garanticen su conservación, cuidado, protección, no manipulación o acceso ilícito, destrucción, alteración o cancelación, así como el personal autorizado para su manejo y control”.
En el punto XIII establece que los datos conservados deberá entregarlos al procurador general de la República o procuradores generales de Justicia de las entidades, cuando realicen funciones de investigación de los delitos de extorsión, amenazas, secuestro en cualquiera de sus modalidades o de algún delito grave o relacionado con la delincuencia organizada.
“Queda prohibida la utilización de los datos conservados para fines distintos a los previstos; cualquier uso distinto será sancionado por las autoridades competentes en términos administrativos y penales.
“Los concesionarios están obligados a entregar la información dentro del plazo máximo de 72 horas siguientes contados a partir de la notificación, siempre y cuando no exista otra disposición expresa de autoridad judicial.
“El Reglamento establecerá los procedimientos, mecanismos y medidas de seguridad que los concesionarios deberán adoptar para identificar al personal facultado para acceder a la información, así como las medidas técnicas y organizativas que impidan su manipulación o uso para fines distintos a los legalmente autorizados, su destrucción accidental o ilícita o su pérdida accidental, así como su almacenamiento, tratamiento, divulgación o acceso no autorizado.”
De igual forma las empresas estarán obligadas a “realizar el bloqueo inmediato de las líneas contratadas bajo cualquier modalidad, reportados por los clientes o usuarios como robados o extraviados; realizar la actualización respectiva en el registro de usuarios de telefonía; así como realizar la suspensión inmediata del servicio de telefonía para efectos de aseguramiento cuando así lo instruya la Comisión Federal de Telecomunicaciones, de conformidad con lo establecido en el Código Federal de Procedimientos Penales”.
En caso de que los usuarios vendan o cedan una línea de telefonía, en cualquiera de sus modalidades de contratación, deberán dar aviso al concesionario, a efecto de que dicha línea sea bloqueada, en tanto sea registrado el nuevo usuario.

2.11.08

Crimen (financiero) contra la humanidad

Por José Saramago

La historia es conocida, y, en aquellos tiempos antiguos en que la escuela se proclamaba educadora perfecta, se le enseñaba a los niños como ejemplo de la modestia y la discreción que siempre deberían acompañarnos cuando el demonio nos tentara para opinar sobre lo que no conocemos o conocemos poco y mal. Apeles podía consentir que el zapatero le apuntase un error en el calzado de la figura que había pintado, por aquello de que los zapatos eran su oficio, pero que nunca se atreviera a dar su parecer sobre, por ejemplo, la anatomía de la rodilla. En suma, un lugar para cada cosa y cada cosa en su lugar. A primera vista, Apeles tenía razón, el maestre era él, el pintor era él, la autoridad era él, mientras que el zapatero sería llamado cuando de ponerle medias suelas a un par de botas se tratase. Realmente, ¿hasta dónde vamos a llegar si cualquier persona, incluso la más ignorante de todas, se permite opinar sobre lo que no sabe? Si no tiene los estudios necesarios es preferible que se calle y deje a los sabedores la responsabilidad de tomar las decisiones más convenientes (¿para quién?).

Sí, a primera vista Apeles tenía razón, pero solo a primera vista. El pintor de Felipe y de Alejandro de Macedonia, considerado un genio en su época, ignoró un aspecto importante de la cuestión: el zapatero tenía rodillas, luego, por definición, era competente en estas articulaciones, aunque fuera solo para quejarse, si ese era el caso, de los dolores que sentía. A estas alturas, el lector atento ya habrá entendido que no es de Apeles ni del zapatero de lo que se trata en estas líneas. Se trata, sí, de la gravísima crisis económica y financiera que está convulsionando el mundo, hasta el punto de que no podemos escapar a la angustiosa sensación de que llegamos al final de una época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a continuación, tras un tiempo intermedio, imposible de predecir antes de que se levanten las ruinas y se abran nuevos caminos. ¿Cómo lo hacemos? ¿Una leyenda antigua para explicar los desastres de hoy? ¿Por qué no?
El zapatero somos nosotros, todos nosotros, que presenciamos, impotentes, el avance aplastante de los grandes potentados económicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales.

¿Y Apeles? Apeles son, precisamente, los banqueros, los políticos, las aseguradoras, los grandes especuladores que, con la complicidad de los medios de comunicación social, respondieron en los últimos 30 años, cuando tímidamente protestábamos, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría; es decir, aunque la rodilla nos doliera, no se nos permitía hablar de ella, se nos ridiculizaba, nos señalaban como reos de condena pública. Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto reformable y auto regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.

¿Y ahora? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, de dinero del narcotráfico? Y ya que hablamos de delitos: ¿tendrán los ciudadanos comunes la satisfacción de ver juzgar y condenar a los responsables directos del terremoto que está sacudiendo nuestras casas, la vida de nuestras familias, o nuestro trabajo? ¿Quién resuelve el problema de los desempleados (no los he contado, pero no dudo de que ya son millones) víctimas del crash y qué desempleados seguirán, durante meses o años, malviviendo de míseros subsidios del Estado mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de millones y millones de dólares cubiertos por contratos blindados que las autoridades fiscales, pagadas con el dinero de los contribuyentes, fingen ignorar?

Y la complicidad activa de los gobiernos, ¿quién la demanda? Bush, ese producto maligno de la naturaleza en una de sus peores horas, dirá que su plan ha salvado (¿salvará?) la economía norteamericana, pero las preguntas a las que tendría que responder están en la mente de todos: ¿no sabía lo que pasaba en las lujosas salas de reunión en las que hasta el cine nos ha hecho entrar, y no solo entrar, sino asistir a la toma de decisiones criminales sancionadas por todos los códigos penales del mundo? ¿Para qué le sirven la CIA y el FBI, además de las decenas de otros organismos de seguridad nacional que proliferan en la mal llamada democracia norteamericana, esa donde un viajero, a su entrada en el país, tendrá que entregar a la policía de turno su ordenador para que este copie el respectivo disco duro? ¿No se ha dado cuenta el señor Bush que tenía al enemigo en casa, o, por el contrario, lo sabía y no le importó?

Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser objeto de análisis, ya sea en los foros públicos o en las conciencias. No exagero. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es el que los poderes financieros y económicos de Estados Unidos, con la complicidad efectiva o tácita de su gobierno, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder el dinero que les queda después de, en muchísimos casos (no dudo de que sean millones), haber perdido su única y cuántas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.

Los criminales son conocidos, tienen nombre y apellidos, se trasladan en limusinas cuando van a jugar al golf, y tan seguros están de sí mismos que ni siquiera piensan en esconderse. Son fáciles de sorprender. ¿Quién se atreve a llevar a este gang ante los tribunales? Todos le quedaríamos agradecidos. Sería la señal de que no todo está perdido para las personas honestas.

Se fue un tipo extraordinario

Su documento de identidad decía que mi viejo nació un 25 de agosto de 1933, aunque en realidad su cumpleaños era el 23 de agosto, se ve que ...